Bienvenido, Caminante, que en tu deambular llegas a mi casa. Acomódate, descansa, y si en algún momento sientes el Amor de Nuestro Señor Jesucristo llenando plácidamente tu alma, sabrás que ha llegado el momento de tomar la medicación que te prescribió el psiquiatra.

POST MORTEM

  • Gentuza y crucifijos - La imposición de la presencia universal de la estatuilla gore/sadomaso símbolo de la organización de chantajistas psicológicos autodenominada iglesia cat...
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miércoles 11 de febrero de 2009

HASTA OTRA...

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De mi natural díscolo, pendular, a veces integrista, muchas inconsistente y, todas, idealista y desinformado -huidizo y malafollá, añado-, se desprende como breva madura mi irreprimible apetencia de echar el cerrojo a este sitio. Además, esta noche he dormido poco y esta circunstancia me agria el carácter.

Sin pena ni tampoco gloria, puesto que este blog sólo ha sido el hilo del que ha pendido mi "yo magnético" para dejarme orientar en una dirección más auténtica y perdurable, concluyo este ensayo personal que ha servido de campo de entrenamiento a mi egoismo, del que tan orgulloso me siento.

Rumiaré por un tiempo el placer de haberos "presentido" en esas jugosas 50 visitas -las otras 2700 son todas mías, fruto de mis correrías por mi propia casa-

Así que ahora, cuando comprendo lo que NO quiero, me largo como llegué, sin más. Un abrazo.

viernes 6 de febrero de 2009

Publicidad en autobuses urbanos: ésto no puede seguir así.

Según la última encuesta de Población Activa, los actos de pederastia entre los sacerdotes apenas alcanza un 65% de los religiosos en las zonas más conflictivas, incluídos los ya jubilados, lo que arroja resultados aún más leves -en términos absolutos- sobre la incidencia de esta rara anomalía del comportamiento. Por tal motivo, el 35% restante del conjunto de afectados ha elevado una enérgica protesta a la Agencia de Protección de Gatos al haberse detectado publicidad alusiva en varios autobuses urbanos de algunas ciudades gobernadas por El Grupo Mixto.

Desde este blog, hacemos un llamamiento a la calma en tal sentido, rogando encarecidamente que imágenes como la abajo expuesta, no vuelvan a repetirse. También sería deseable el cese de las actividades descritas en el rótulo publicitario que, a pesar de que como ya se ha dicho sólo afecta en un inapreciable 65% del cómputo total de Hombres de Dios, sí puede producir escoceduras y rotura de tejidos especialmente molestos durante la pubertad.


martes 3 de febrero de 2009

Īsā ibn Maryam

Si dispusiera de la paciencia y el bagaje imprescindibles para escribir una buena novela, la llamaría El Hombre Ultrajado. Ojalá Saramago cayese por este blog, por casualidad. Sería un placer dejarme copiar el título y la idea, y contemplarla en los escaparates de las librerías, sabiendo que la primera línea, es mía. Don Bosco, por ejemplo.

Hace ya muchos años que leí su novela "El Evangelio según Jesucristo". Como buen ateo, Saramago conoce los fundamentos de las religiones con una profundidad prohibida para que quienes las profesan y las defienden desde la otra ribera, la de la más tupida ignorancia. Sólo un ser humano completo decide su lugar en la vida una vez conoce la situación de todo lo demás.

En esta ocasión no voy a arremeter contra el Catolicismo, ni contra el Capitalismo o contra las raíces comunes que comparten con el resto de grupos e ideologías fácticas. Ni siquiera contra aquéllos que no serían ellos mismos si su madre hubiese sido esquimal, hindú, neozelandesa o norteamericana. Es a Los Otros, los que a base de estudio, espíritu sin hipotecas y trabajo, han conseguido ser únicos, mantenerse erguidos en el ojo del huracán, va dirigido este post.

Una reflexión mediante la que he retrocedido dos mil años e intentado una vez más, serenamente, meterme en la piel de aquél pobre hombre. Tal vez el personaje histórico más ultrajado, insultado, pervertido y falseado de todos los tiempos. Un hombre cuya degradada biografía se escribió en base a relatos de terceros muchos años después de su posible ajusticiamiento. Cuyos sentimientos y personalidad ha sido despóticamente manipulada, sus motivaciones y palabras cruelmente tergiversados a lo largo de los siglos, hasta nuestros días. Un hombre cuya vida y dignidad pocos han respetado.

Una mentalidad de hace dos mil años, en una región oriental ubicada a miles de kilómetros. Un esquema de pensamiento radicalmente distinto al nuestro, con principios y valores cuyos únicos vestigios sólo se conservan en lo hebreo y que, no obstante, hodierno millones de personas presumen de comprender, se vanaglorian de saber interpretar inequívocamente. La excusa más triste jamás inventada por un lobby político-económico. Poner sus axiomas reaccionarios en boca de un muerto. Achacarle la autoría de dudosas verdades a quien ya no puede afirmar o desmentir.

En una Judea ocupada por el Imperio, este hombre, cuya etapa más floreciente de su vida a nadie interesa, sobre cuya historia ha caído el más taimado velo censor, a lomos de cuya existencia se ha montado un tosco "recorta y pega" que ha desestimado por apócrifa ingentes cantidades de información veraz que resultaba perjudicial y contraria a los fines de la causa.

Es la historia de una marioneta.

Descansa en paz, Īsā ibn Maryam, donde quiera que reposen tus restos. La Memoría Histórica también debería contar para tí.

lunes 2 de febrero de 2009

Cómo tomarle el pelo a un inepto.

El programa satírico de la Sexta, El Intermedio, centra buena parte de su contenido en un férreo marcaje a los masmedia ultracatólicos. Éstos, como viene siendo habitual, en lugar de poner "la otra mejilla" como correspondería -y si no, que lo retiren de su publicidad- se revuelven a dentelladas contra todo lo que se mueve. Airear el historial artístico de Wyoming ya sería un arma de destrucción masiva en sí mismo, sin necesidad de más. Aún así, también es criticable la escasa proporción del busto de Beatriz Montañez o su tendencia incontrolable a prostituirse.

Se trata de que el equipo del Intermedio ha confeccionado un video falso donde Wyoming denigra públicamente a una becaria durante los ensayos del programa, grabación que fue enviada a un programa de INTERECONOMÍA TV, donde lo emitieron sin percatarse del "fake", adornado de insultos y descalificaciones a "los progres", tras lo cual se monta un debate tipo "Sesenta Segundos" donde acabaron de despellejar cuanto encontraron con un atisbo de piel. El presentador de "Más se perdió en cuba" se despachó como de costumbre con Wyoming y el equipo del Intermedio, al más puro estilo Losantos, pero en fofo y arrabalero. Un inepto que recolecta los adjetivos que usará en su programa buscando en internet sinónimos de "sociata".

Hasta aquí, todo normal. Lo sorprendente es que al diario El País, a través de su columnista Ramón Muñoz, la trampa le ha parecido una práctica poco recomendable, y lo reporta en tono resignado, como por obligación, porque ha ocurrido y la cosa tiene migas.

Es lo de siempre. La jauría de la derecha ladra al frente, cada pitbull hacia su presa. Los chuchos callejeros de la izquierda, siempre contra su propio rabo, no desperdician ocasión de morderse mutuamente. Así nos luce el pelo.

Maleni debe dimitir.

Ha vuelto a ocurrir. Los aeropuertos de París, Roma y Londres se han visto obligados a anular cientos de vuelos, cerrar colegios y las vías de transportes se han convertido de un caos.

La desidia y falta de previsión del Gobierno unido al temporal de nieve, vientos huracanados y frío enviado por Dios como toque de atención a todas las democracias laicistas, deben ponernos sobre alerta. No es la primera vez que Dios interviene directamente en defensa de sus derechos; Sodoma y Gomorra, también gobernadas por el PSOE y pioneras en la retirada de crucifijos de los lugares públicos, son buena muestra de ello.

Rodríguez Zapatero ha asumido su responsabilidad -sobre todo en los acontecimientos de los aeropuertos londinentes- y ha asegurado -mencionando expresamente el caso de Abraham-, que Magdalena Álvarez será cesada, sin especificar si sucederá de forma fulminante -Dios mediante- o por los cauces normales de la Presidencia del Gobierno.

Me quiero morir.

Supongamos, por un momento, que me quiero morir. Supongamos que justifico mi deseo ante los demás en una autoreflexión con fundamentos sólidos y que sólo a mí me atañe. Supongamos que ansío dejar de vivir con idéntica ferocidad con que la mayoría se aferra a la vida. Supongamos también que opto por considerarme un ser absolutamente libre, con capacidad de decisión sobre todo cuanto concierne a mi persona.

¿Es comparable, por ejemplo, a la determinación de ingresar en una institución religiosa en régimen de clausura? ¿alguien impide autoinmolarse en vida a quienes deciden "morir" para sus amigos, su familia, para el resto del mundo, sometiéndose a una disciplina de aislamiento antinatural hasta el día de su muerte real?

¿Lo es a someterse a esa castración mental que llaman "celibato", estado que resulta obligado para aspirar a convertirse en profesional religioso o iniciar la escalada en la jerarquía curiana? ¿Nos asiste a los demás el derecho a llamarles eunucos, tarados, o simplemente depravados cuando les fallan los cálculos místicos y el sexo se presenta de sopetón con un "aquí estoy yo, contra lo primero que se me ponga a tiro"?

Desde fuera, no es difícil considerar un necio a quien se acoge, so pretexto místico infundado, a estas cadenas perpetuas de por vida. Sin embargo, ni médicos, ni psiquiatras, ni foros de tipo alguno prestan la menor atención decisiones que bien podrían estudiarse como patologías mentales.

Los católicos, siempre atentos a coartar la libertad de infieles, ateos y herejes varios, montan guardia en los hospitales públicos donde sotanados agentes ofrecen extremaunciones y apoyo logístico celestial para enfrentar los últimos momentos en este valle de lágrimas. Viven convencidos de que es bello disfrutar el momento, gozar del dolor y brindarlo a su hebreo predilecto, que para éso tiene el record guidness de deidad más puteada. Y nos utilizan como vara de medir. Si él rabió clavado a un tronco, tu cáncer es pan comido, hombre. Así que déjate de acortar la faena y trae acá esa morfina, que no sabes lo que te vas a perder.

Flotando en estos -y otros- pensamientos estaba, cuando me tropecé con lo siguiente:

"El sufrimiento humano solo cobra sentido en la Cruz de Cristo, dice el Papa. Miles de fieles se reunieron este mediodía -hora local- en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras introductorias hizo un llamado a testimoniar el amor que ayuda afrontar el dolor y la agonía de modo humano encontrando el sentido del sufrimiento en la Cruz de Cristo."

Lo más divertido es que estos salvajes han decidido compartir con todos nosotros su dicha, nos guste o no, y ya están a la puerta del Parlamento absolutamente decididos a jodernos vivos una vez más, disfrutando con el ejercicio que más les gusta: impedir que cada cual haga con su vida lo que mejor le parezca.

Presumen de la certeza indiscutible de que tras la muerte les espera el mismísimo dios en persona. ¿A qué viene entonces la obsesión por retrasar tanto como sea posible tan emotivo reencuentro?


viernes 30 de enero de 2009

El tabaco mata, la grasa engorda y la...

Y la empresa privada traiciona, invariablemente.

Aunque a muchos les cueste asimilarlo, la empresa privada es una fuente inagotable de berrinches, además de una máquina incansable de mangonear, vampirizar y torturar psicológicamente a los... ¿cómo le llaman? ah, si, "agentes sociales".

A lo largo de esta desaceleración atroz del capitalismo -DAC, en adelante- (y no me sale de las gónadas llamarle como le llaman), cuando las rémoras lloronas se ven ignoradas y reducidas sus ventas y ganancias a lo estrictamente razonable, es más evidente de lo que lo ha sido nunca el juego de la sopa boba a que se han habituado las empresas.

Uséase, hay que creerse que tras una era geológica repleta de ganancias desorbitadas, tres meses bastan para llevar a la bancarrota a bancos y multinacionales de todos los ámbitos económicos, por lo que los expedientes de regulación de empleo (ERE que erre) son la consecuencia lógica y es políticamente correcto aceptarlos de buen grado, y las ayudas gubernamentales un derecho que les asiste a los empresarios, como benefactores de la humanidad que son. Pues va a ser que no. Aceptarlos por riles, sí, por supuesto, por algo tienen mango las sartenes. Retirarles el calificativo de canallada, de ninguna manera.

Si el pueblo fuese sabio -que no lo es-, si la sociedad fuese razonable y consecuente -por favor, esas risas...- ni se plantearía gansadas como la que acaba de ultimarse en La France: huelguitas y manifestaciones a la salud de la... bueno, de la crisis, porque los franceses sí tienen crisis, no D.A.C. Pues no señor, nada de tirarse a la calle a canturrear obviedades. Resucitar del colapso a las empresas privadas equivale a pasarle un vasito de sangre al Conde Drácula. Pan para hoy y hambre para cuando nos vuelvan a dejar exhaustas las venas.

Lo mejor de estos nuevos gobiernos de izquierdas -¿¡otra vez las risas!?- es que no se plantean, ni por asomo, la creación de empresas públicas. Pero no empresas públicas para gestionar intereses públicos, no. Empresas públicas de verdad. Inciso: a estas alturas del post, los improbables "viperinos antirrojos" ya estarán desenfundando la espada del Cid Campeador contra el marxista progre -aunque lo suyo es el látigo de la indiferencia, para después despacharse en su blog, a traición-. Pues peor para ellos, porque voy a pronunciar la frase maldita.

Empresas públicas de verdad. Es decir, fábricas, bancos, inmobiliarias -equivalentes a las actuales gestoras municipales de vivienda pública, pero en honesto- panaderías, centros comerciales, etc., que compitan y derroten definitivamente a tanta hiena que sólo se alimenta cuando otro ha matado la pieza, y huye con la panza llena al menor atisbo de peligro. Es decir, empresas privadas.

Piensen sobre ello. Habrá segunda parte.

P.D.: Suponiendo que el tipo de la foto no sea un simple pícaro, es decir, dando por sentada la veracidad de lo indicado por el cartelito, no cabe mejor ejemplo -a mayor escala- de la actitud de los empresarios.

miércoles 28 de enero de 2009

Tengo una crisis para usted

Tanto tiempo sin hablar de la "crisis" me está sumiendo, precisamente, en una crisis casi de identidad. La acumulación y contención de alegre pesimismo por largos períodos de tiempo tiene esas cosas.

Por puro patriotismo estadístico, me tragué casi entero el infumable "tengo una pregunta..." de la TVE1, donde era de esperar el protagonismo de múltiples nuevos parados inquiriendo hoscamente al Presidente sobre cómo va a resolver la "muy pertinaz desaceleración", más marcha atrás ya que otra cosa. Algo parecido a la técnica japonesa de atizarle a la foto del jefe para aliviar tensiones laborales.

La proyección holográfica de ZP se limitó a responder -en modo "contestador automático" a todo cuanto no se le preguntaba, como viene siendo habitual y ante la impotencia del pelotón de interrogadores, que se deshacían en muecas y tics nerviosos en su afán por interrumpir la perorata que les llovía tras cada cuestión planteada. La pelota de Lala, la pelota de Lala, ¡qué bonita es la pelota de Lala! Y es que cuando José Luis se calza el mono de teletubbie, se queda solo en el prado. Puñetero.

El punto exótico vino de la mano del "Sacerdote", que desempeñó su papel estereotipado a la perfección, para acabar quejándose de lo mismo que todos, que no se le contestaba directamente a su pregunta. Qué mal suele sentarnos una dosis de nuestra propia medicina.

Por lo demás, los preguntantes no estuvieron a la altura de las circunstancias, recreando un escenario más parecido a la ventanilla de una oficina de desempleo, donde cada cuál viene a exponer e intentar resolver su caso concreto sin importarle lo más mínimo las cuitas del que viene detrás. Un redil de pardillos egoístas cada cual con su particular miserere, ocupados tan sólo en rascar las miasmas de sus ombligos, cayendo como lemmings clonados por el precipicio fácil de culpar a quien sea de su situación laboral.

De repetir la experiencia, recomendaría a L. Milá seleccinase a sus 100 ciudadanos entre rentas superiores a los cien mil euros anuales. El estómago lleno y las necesidades básicas cubiertas activa el riego cerebral y, sobre todo, mejora la puntería.

Obama. ¿Con los pies en el suelo?

Aunque es pronto para atar cabos, el viento trae ecos sobre la situación a la que ha de enfrentarse uno de los estandartes del EEUU en el mundo. La NASA.

A las más pura tradición norteamericana, el administrador de la Agencia Espacial en la era Bush, Michael Griffin, presentó su dimisión al nuevo presidente albergando la muy fundada esperanza de que no sería aceptada. Ya se había encargado durante meses de orquestar cuantas maniobras en la oscuridad fue capaz para que así ocurriese, moviendo hilos tanto en el Congreso como en el Senado, e incluyendo alguna escena de celos frente al equipo encargado de sacar los trapos sucios de estos últimos ocho años. Obama ha aceptado su dimisión sin inmutarse, a pesar -o a causa, precisamente- de las presiones en contra.

La exploración espacial no es sólo una cuestión de altruísta filantropía. De ella depende en mayor o menor medida muchos aspectos del progreso en campos como la medicina y, aún más si cabe, tecnología militar y sostenimiento de la lucrativa industrial aeroespacial privada.

Sin embargo, siendo Griffin un peso pesado en la compleja maquinaria administrativa estadounidense, la firmeza con que Obama ha dado el paso de plantear la inspección y renovación de las actividades y proyectos en curso de la agenda de la NASA -creándose, de paso, un enemigo que si bien no ha de resultar mortal, sí será molesto,- permite ir vislumbrado la silueta política de este cada vez más simpático "elemento exótico" y las abismales diferencias que parece decidido a marcar con su antecesor.

Es previsible -y deseable- pues que Obama se decante por centrar su reinado en la tierra y sus habitantes, dejando para un futuro indeterminado volver a pisar la Luna -Bush lo tenía apalabrado con Dios y Aznar para el 2015- y primera visita a Marte, de cortesía eso sí. Habrá que ver si los casi 90 mil millones de dólares de presupuesto que a estas horas deben estar a punto de agotarse son reasignados o aumentados o si, por el contrario, el nuevo gobierno asume de una vez la escasa rentabilidad y el alto coste dinerario y humano que, en términos reales, significa el pueril intento de aventurarse al exterior con primitivos cascarones que harían descojonarse de risa a ET.

Por el momento, la tecnología obtenida al día de hoy tras siglos de investigación apenas da para proporcionar agua caliente a domicilio, liquidar de golpe ingentes cantidades de personas, desencadenar un cambio climático y mal aprovechar los recursos energéticos naturales, pero en absoluto recuerda las propuestas que la ciencia ficción daba por seguras para estas fechas. En el 2001 no hubo más odisea que la puesta en circulación del Euro, y apuesto a que para el 2010 al prototipo de "hiperluz" Enterprise aún le quedarán unas cuantas tuercas por apretar.

Ojalá The President continúe con los pies en el suelo y convenga conmigo que, por el momento, invertir en quimeras extraterrestres es una mala inversión.

sábado 24 de enero de 2009

Las edades de Lulú

Dijo el lumbreras que redactó el artículo catorce de la constitución, que Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Dejó en el aire lo de cualquier otra condición o circunstancia personal o social. ¿Qué cábala planteó, qué pista oculta para llegar a dónde dejo entre las líneas del sacro Texto? ¿Se trató de una transmisión telepática del entonces impúber Zapatero, que ya derramaba por el éter los efluvios de su futurísimo Programa de Gobierno?

Pues, sinceramente, no lo sé, pero ya es casualidad que los progenitores constitucionales olvidaran ellos solitos incluir una causa de discriminación entre ciudadanos tan flagante como es la edad.

Dejaron así el terreno abonado para la venida, treinta años después, de un presidente de gobierno que se empeñó en dividir a los ciudadanos por edades, asignando dádivas más o menos suculentas por franjas, como las franjas horarias pero en función de las velas que te toque poner en la tarta de cumpleaños.

De esta forma nos hemos enterado de que eres joven al cumplir 22 años, y dejas de serlo al cumplir 30, momento en que, aunque la limosna que te asigna tu jefe sea la mitad de 22 mil euros, te quedas sin los 210 eurillos de ayuda al alquiler. Por supuesto que si eres joven en paro tontería que te ayuden, te vas con tus padres y punto.

En cuanto a internet, si eres joven, es decir, si tienes menos de 30 años aunque te lleves a la buchaca 65 mil euros anuales, el Talante -que siempre va por delante- te obsequia sólo por tener acné con un dominio en internet .es para tí solito, más 200 Mb. de almacenamiento. Qué chollo. Juventud, divino tesoro.

Los andaluces, sin embargo, son jóvenes entre los 16 y 20 años, así que con 21 te quedas sin estancia gratuita en países de la Unión Europea.

A mi edad me han reservado lo mejor: Los PM40 y los viajes del INSERSO. ¿Qué más se puede pedir?

martes 20 de enero de 2009

La rebelión de los magnates.

Prefiero no pensar cuánto tiempo lleva urdiéndose, cuánto habríamos podido hacer para que no llegase a suceder. Ya no albergo la menor duda de que los ciudadanos somos el medio de vida de políticos, magnates de los negocios y resto de vividores de menor rango que hacen lo que se les pida con tal de vivir con tanta holganza como holgura. Una especie de rebaño fácilmente conducible y que se ordeña periódicamente, al que se le extrae el beneficio suficiente para no matarle, y se le devuelve al redil, alimentado y teniendo buen cuidado no sospeche qué es y para qué sirve. Que sólo es ganado. Cuanto más comemos, cuanto más consumimos, más lana y carne proporcionamos. Sencillo.

El pastoreo y conducción del rebaño se encomienda a manos expertas, y no será porque en su manual de instrucciones no deja bien claro quién es quién, exento de argucias metafóricas: inculcar la aceptación ciega de unos principios éticos, morales y espirituales ladinamente amañados.

El sistema tramado por las élites hereditarias de poder ha dejado los suficientes cabos sueltos como para que, a trancas y barrancas, se haya impuesto y supuesto como idóneo el sistema democrático de gobierno, y un acuerdo global conducente al reconocimiento como cierto de los derechos indiscutibles que asisten a los seres humanos, un intento igualmente fallido de romper la racha de asesinarnos unos a otros, que ya dura veinte mil años.

Sin embargo, en la práctica, diez cabezas piensan mejor que diez mil millones, y las minorías en la sombra vuelven a tomar las riendas del mundo, y lo que tras la segunda gran guerra sobrevenía como la promesa de un mundo nuevo donde cabíamos todos, acaba de nuevo desvelándose la falacia. Mentiras sobre mentiras han conformado toda una época, un páramo floreciente que nos prometían eterno, un estado de bienestar de una perpetuidad que ya no se asegura ni a las nieves del Kilimanjaro.

Atrás quedan términos pensados y paridos para dar credibilidad a la campaña de márqueting que ha embobado, literalmente, a tres generaciones. Abuelos, hijos y nietos han creído en la existencia del desarrollo sostenible, que Kioto era la cuna de la esperanza, que Hacienda somos todos, que la aldea global era la panacea y que ariel lavaba más blanco.

lunes 19 de enero de 2009

David 1 - Goliath 100

El mito de David contra Goliath es éso, un mito. En el mundo real no caben milagros ni emocionantes triunfos inesperados de la justicia, ni suenan bellas bandas sonoras de fondo en escenas de heroicas muertes que sirvieron para algo.

En el mundo real, la muerte es sucia, inútil, sólo causa un dolor indescriptible y la única música que llega a los oídos son los gemidos sin esperanza de los moribundos.

Cuando un adulto inocente muere, durante el instante previo a su marcha sabe que la causa es la crueldad y estupidez humanas. Los niños, sin embargo, mueren si saber porqué. Una gran parte de ellos no han llegado siquiera a conocer mínimamente la naturaleza de los engranajes que mueven el mundo, nada saben del odio que se profesan los mayores. Sólo sienten, sin más.

Me pregunto -aunque ni la casuistica, ni el marco político ni civil sea comparable- si todos aquéllos que ahora justifican la "autodefensa" Israelí, apoyarían el bombardeo de pisos francos de ETA en el País Vasco. Si los cientos de muertos resultantes serían "un precio justo, necesario, a pagar" a cambio de la tranquilidad del resto del país.

Está claro lo que los palestinos importa tanto a Hamas como a Israel. Ambos persiguen sus fines sin reparar en las vidas que la ambición de unos y el fanatismo de otros está segando con la guadaña de la irracionalidad.

La razón dispone de infinitos caminos, la historia de los pueblos parece condenada a escribirse con sangre hasta tanto no aprendamos caminos que nos alejen de la barbarie.

Intransigencia, intolerancia, son términos que hemos acuñado entre todos, desde siempre.

Hombres G-20

Prefiero las cosas a toro pasado, como pasada está ya la cumbre G-20 de marras, la de los porfavoses, la pequeña réplica -como de terremotillo- de la foto del presidente niñato corriendo a la vera de los adultos para parecer mayor. Para J.L. Rodríguez, el Pumba flatulento del inolvidable "Rey León" Disneyco, ha sido un correr de aquí para allá buscándose hueco, darle vueltas a la base en busca del camino conducente a la cumbre. Rodrigo de León empeñado en participar de lleno, ansioso de codearse, de rozarse, de regalar su sonrisa de duralex y, de paso, ilustrar a los G-20 sobre exorcismos de crisis, transmutándose al papel de gran maestro de ceremonias al que aspira sin darse, ni darnos, tregua.

Ya veremos si es más listo que el hambre, aunque no llegará la sangre al río. Más que nada por los muchos sabios aún que, en 15 años, ni tentados estuvieron de acercarse a un ladrillo, consecuencia directa de que conserven, en distintos grados de precariedad, sus empresas o empleos.

Desde esos días de lucimiento hasta hoy, para volver a repetir malabaresca presencia española, habría que ampliar el cupo al 38, por lo menos. Como no es el caso y en algo tienen que entretenerse los políticos mientras los anticuerpos naturales del liberalismo hacen su trabajo, el Partido Popular, en esta esquina del cuadrilátero, y PSOE en la opuesta, se noquean de metirijillas en ese recinto de segunda categoría -y bajando- que es el Senado y al único fin de darle un poco de circo al pueblo, con el asunto de los euros empleados en la puesta del largo del Presidente en la Guait Jous.

Y tal y como ocurrió en aquella ocasión en que le descerrajaron a Rajoi la trágica pregunta de cuánto ganaba, ni una sola cifra asomó a la palestra. "Lo normal en estos casos", fue la incógnita más despejable que aportaron los PSOE's BOYS -desde Moncloa, cloa, cloa- al interrogante. Las respuestas restantes, etéreas, retruécanas, huidizas y tontamente grandilocuentes.

Casi sin querer, se me quedan grabados los dos últimos términos; y a pesar de haber hecho firme propósito de no generalizar nunca más en la vida, me llego a preguntar: Porqué últimamente hasta las nubes del cielo y las estrellas del firmamento, parecenme formar precisamente ése dúo: Tonto Grandilocuente.

jueves 15 de enero de 2009

Vena payasa.

La vena payasa que todo norteamericano lleva impresa en sus genes o en su propia Constitución, le está aflorando a Obama. Sigue lanzado y aún no se percata que ha terminado la campaña electoral, motivo por el que empiezan a sobrar los gestos de sensiblería familiar que tanto mandan a la hora de elegir papeleta.

Así que, en lugar de escribirle carta gruesa al Fondo Monetario Internacional, consume sus últimas horas de asueto propio de ciudadano libre, en contarle a sus vástagas el motivo por el que en los últimos meses han gozado de prebendas impropias de su edad, ingerir guarrerías, acostarse a las tantas, vestiditos a juego, e informarlas e informarnos, de paso, de chismes familiares con moraleja.

Por aquellas tierras del maíz deben usar a saco el pesticida de la tontería mezclado con vete a saber qué hierbas, y una pizca de incienso, porque a este paso va a dejar a la mismísima santa beata Sara Palin a la altura de una madame prostibularia.

Mal, muy mal empezamos, Mr. Obama.

Pueblo Elegido

Es el rol que la amalgama judía ha escogido para sí y el resto del mundo. Pueblo Elegido por Dios, con mayúsculas, como se escriben los dioses estúpidos, crueles y de menguante sesera.

Salpicada primero e inundada después, de suculentas mentiras sobre éxodos improbables y deportaciones juradas -que no comprobadas- el más posible de los pasados indica que Israel, la Israel mesiánica de muchos siglos atrás, ni huyó ni sufrió en la exagerada medida de la que tanto gusta de alardear; más bien ocurrió lo que a cualquier pueblo sucede por simple regla de tres de la sociología natural: se mezcló -si es que no lo estuvo siempre- con el entorno humano que compartía, olvidando sus raíces, convirtiéndose a las nuevas corrientes religiosas que nunca dejan de circular, como el tifus en los ambientes malsanos. No significa ésto negar la realidad sefardí.

Sin embargo, es lícito sospechar que o bien Yavéh erró en la divina elección, decantándose por una de las tribus de más soberbias, despiadadas y astutamente malvada del planeta, o la sangre vertida en estos años de locura es mucho más judía de lo que su inexistente conciencia podría soportar.

El victimismo bien llevado confiere a la presa el poder y el derecho más cruel y depredador, le habilita ante el mundo para resarcirse con creces de las ofensas y perjuicios recibidos en el pasado. Entre las muchas caras del omnipotente poder terrenal, el híbrido económico/militar acalla las bocas y neutraliza el escozor de conciencias, provoca impotencia y dolor abdominal. Consulte a su farmacéutico.

Tan sólo el indio loco y sin dios conocido, Evo, ha tomado la drástica medida de tapiar las relaciones diplomáticas con los sabios de sión, al tiempo que se desmoronaba parte de la sede de la agencia de las Naciones Unidad para los refugiados. En Gaza, por supuesto.

Y es que no ha nacido aún la resolución del Consejo de Seguridad de la Onu capaz de apaciguar la cólera de Yavéh.

El café del Seññoritto...

No crean ustedes que no es una suerte que el más reciente expresidente de éste nuestro humilde país, carezca del más elemental sentido de la honestidad, amor propio y vergüenza torera.

Ahora que el César saliente reparte azucarillos a sus fieles animales de carga por los servicios prestados, a nuestro burro insignia por un largo período de ocho años, ni mentarlo.
Yo, personalmente, pasaría el resto de mi vida sin volver a mirarme a un espejo, no sin antes contratar los servicios de Jiménez Losantos para que dedique el resto de su carrera a hundir en la miseria al ingrato yanqui que, de un día para otro, le arrancó de su corazón, ninguneándolo como a un Zapatero cualquiera, dejándole tan sólo el recuerdo amargo de su semen en el bigote, que no hace tanto se hubiese relamido con fruición por el simple regalo de una sonrisa, de una palmadita espaldera suya.

Qué tendrá Blair, que no tuviese él.
Su mirada, su olor, su forma de caminar.
Tal vez algún soldado inglés,
muerto en Irak.
De haberlo sabido, habría sacrificado
alguno de los nuestros,
muertos, de todas formas,
en Afganistán.

Podría decirle -igual se lo traga-
que tres docenas -o más-
de aguerridos hispanos fueron abatidos
a bordo de un Yak
mientras defendían a Ryan
en pleno Bagdad.

Que, decidido y valiente,
se disponía a prestar
a la cruzada del moro
el submarino Prestige
-último grito en nuclear-
cuando el osado Bin Ladden
premeditado, alevoso,
como es de esperar,
en hábil viraje
hundió nuestra nave
en el fondo del mar.

En memoria de lo que pudo ser, y no fué.

miércoles 14 de enero de 2009

Nebrera, diputada calavera

Se empeñó el Comité de Derechos y Garantías del PP en incoar expediente a la Nebrera por el caso de la niña Magdalena Álvarez, con lo enjotao que me tiene esta diputada desde el primer día que la ví.

Ayer.

Como si no hubiese en el PP aguirres de sobra como para lavarle la cara al partido ante la opinión pública andaluza. A Arenas, sin ir más lejos, se le puede im putar por media docena de razones mucho más relevantes que llamar burra a la ministra de fomento, o que a las telefonistas cordobesas de hostelería no se les entiende un pijo. Es lo que tiene trabajar por el salario base, que afloja las cuerdas vocales.

De hecho, si usted llama al Ayuntamiento de Córdoba, la voz femenina que le atiende en primera instancia ha sido grabada allende Valdepeñas, por lo menos, y concejales locales -con concejalía propia- hay que ríase Ud. de Matías Prats. Hasta el Rey se esfuerza cada día por mejorar su pronunciación estándar del Castellano, sin demasiado éxito, eso sí. Digo yo que por algo será.

De cualquier forma, en la fotografía se evidencia que la Sra. Nebrera -demócrata cristiana humanista de toda la vida- cuenta con el total apoyo de los miembros de su partido, exceptuando, quizá, al que se encuentra en primer plano, pero compensado con creces con la actitud del ubicado en tercer lugar, diputada mediante, que se encuentra literalmente mirando pa Pamplona. Si Piqué levantara la cabeza. Si Aznar la agachara, de una puta vez.


martes 13 de enero de 2009

domingo 11 de enero de 2009

Blogs con derecho de admisión.

Cuando un tipo funda un blog, son varias las opciones que le son ofrecidas. También deben ser varias las intenciones con que se inicia una tarea de estas características.

Hay blogs que son simples vertederos donde el autor vuelca información e inquietudes sin más intención que hacerlas públicas. El lector no puede ni debe intervenir, pues su opinión o aportaciones carecen de interés para el bloguero.

Los más, permiten la inclusión de comentarios por parte de los lectores, enriqueciendo el contenido y aportando un plus de amenidad. Suelen ser blogs de librepensamiento donde el debate puede abrirse en cualquier asunto y cada cuál puede llevar su línea de razonamiento por donde mejor le plazca.

La tercera clase, sinceramente, me repatea. Se trata de esos blogs donde se practica la reserva del derecho de admisión. Es decir, donde tu comentario será o no publicado dependiendo de su contenido.

Suelen ser blogs ultraconservadores católicos, blogs GUERRERO DEL ANTIFAZ, les llamo. Tienen nombres como "La Catapulta", "El Lobo Feroz" o "La Pluma Viperina", y desarrollan una guerra de guerrillas indiscriminada contra todo lo que amenace la hegemonía de la España Católica Tradicionalista. Bonita ilustración, la de la izquierda, para un blog cristiano.

Cuando un ente ajeno interviene contraviniendo los principios básicos del Catolicismo Agresivo, automáticamente se le suscribe a El País y se le asocia al PSOE, sin más matices, certificando así la mediocridad y limitación de aptitudes del bloguero-censor en cuestión, que ha parido para sí mismo un mundo dividido en dos grandes bloques exclusivos y excluyentes: Ellos y Zapatero World.

Son los hijos de Agapito Maestre, este luchador por Dios y por España que ha infundido nuevos ánimos y una buena dosis de integrismo católico y extracto de mala pécora a muchos ultraderechistas que no encontraban su lugar en el mundo.

Confieso que me gusta estar al tanto de sus correrías y, de paso, pincharles un poco. Más que nada para aguzarles el ingenio y activarles el riego sangüíneo.

Bueno que es uno.

miércoles 7 de enero de 2009

El cayo que no cesa

Resultado de un raro ensalmo, una parte significativa del insignificante número de lectores de este blog, llama desde las Américas. Me regocija la cosa, a pesar del pesar de la certeza de que más de cuatro veces -cuando se atienden temas locales-, no sabrán de qué va la cosa.

En este caso, informamos de un evento local elevado al ámbito nacional, consistente en la intervención de la Alcaldesa de Córdoba, Rosa Joaquina Aguilar Rivero, como contertulia junto con otros alcaldesos, en una comisión charlatana representativa en la que ofrecerán el punto de vista cateto al asunto de la Kirisis.

Para los foráneos, poner en su conocimiento que nuestra Alcadesa es un callo -no sé si malayo- de proporciones considerables, un don erre que erre infatigable mientras haya status y parné de por medio, por lo que se recomienda vivamente seguir la intervención pública de la susodicha, que se producirá en el día de hoy a las 0.45 horas en el seno del programa de TV1 Cincuenta y Nueve Segundos, en alusión al tiempo concedido por Ana Pastor al demagogo de turno para soltar su ristra de paridas y obviedades.

Es probable que los lectores sudamericanos, habituados a los numerosos telepredicadores, no encuentren novedad o diversión alguna en el hecho. Pero por estos lares aún no perdemos la ilusión de que nuestro políticos saquen a la palestra la faceta honesta y seria que se les supone.

Queda, pues, avisado. V.E. resolverá.

miércoles 24 de diciembre de 2008

A este ser tan pequeño...

"no inculcar a sus hijos la moral cristiana lleva a muchos jóvenes a conductas egoístas e incluso delictivas"

El obispo aboga por la educación de los hijos en la moral cristiana."La ley del aborto o la eutanasia son un signo de la deshumanización".

Ha costado, valga la redundancia, "dios y ayuda" que este democrático periódico que es el Diario Córdoba publique el comentario que envié a las diez y media de la mañana.

Escamado por la certeza de que todos los mensajes "se revisan" antes de ser publicados para evitar, según la Dirección, insultos, cuatro horas después envié otro mensaje instando a la publicación del anterior en nombre de la libertad de expresión y alguna gaita más.

Supongo que al ser varios los remitentes que ya tenían mensajes "en cola de impresión", se han visto relativamente forzados a publicarlos. La prueba evidente de que quitan y ponen a su antojo es que mi mensaje de queja no ha salido a la luz.

Si eliminando la censura previa la Dirección del diario no se hace responsable de lo vertido por los lectores, la única explicación lógica es que el
Diario Córdoba tiene la directiva de ejercer la censura previa a la opinión de sus lectores.

martes 23 de diciembre de 2008

Yo corono bombo, sin rollo

La Natividad está a punto de ocurrir de nuevo. Mientras, las gafas progresivas me han jugado una mala pasada mientras leía la letra del rap de marras. Se me han bailado las letras. Se ha relacionado una cosa con otra sin apenas intervención por mi parte -espero que no sea revelación inspirada por el espíritu santo- Y ha quedado una divina adaptación sobre lo que le ocurrió, según la leyenda cristiana, al personaje llamado San José. Coronó bombo, sin rollo, al parecer.

Sin comentarios, por favor. ;-)

miércoles 17 de diciembre de 2008

Una religión ejemplar


La judía es una religión esparcida -esturreada- a lo largo y ancho del planeta. Sus practicantes conforman además una etnia dispersada a patadas quién sabe desde cuando. Si algo me satisface muy mucho de los judíos, es que rara vez hablan de sus creencias religiosas a no ser que se les pregunte. También es de agradecer que se abstengan de salir a la calle en babeante avalancha para hacernos partícipes de actos multitudinarios que a los enfervorecidos creyentes les podrán resultar de un sagrado que acojona, pero que al resto de los mortales pinta como simples actos circenses, de resultados tan sucios y podridos -tanto a nivel humano como bio-excrementario- como puede ser un partido de fútbol o cualquier otro espectáculo de subhumanos hiperventilados.

También me descubro ante los judíos por poseer la sensibilidad de no llamar a mi puerta con la intención de obligarme, por las buenas o por las malas, a convertirme al judaísmo y reconocer que Yavéh supera con creces la bondad y omnipotencia de cualquier otro dios o transbordador espacial. Darse de cabezazos contra un muro constituye una sana cura de humildad que bien harían en imitar otras confesiones.

El hecho quedar a tal hora en Palestina, formar un estado por su cuenta y riesgo y joder vivos a todos cuantos allí habitan, maldita la gracia que ha tenido. Pero desde la perspectiva concreta de esta entrada, se trata de un detallazo por su parte que, mucho mejor gestionado, podríase haber equiparado a cualquier otra maravilla del mundo.
Los judíos celebran sus festividades religiosas en la intimidad, se regocijan enre sí sin necesidad de espectadores; la experiencia de siglos les han enseñado a convivir con múltiples tradiciones y formas de vida, teniendo en cuenta además que su simple condición semítica nunca ha sido bien vista.

Comparado con, por ejemplo, los cristianos, pueden presumir de haber sido una religión realmente perseguida. Dos docenas de adeptos como menú del día de unos cuantos leones debe parecerles una bagatela. Eso es modestia.

Si es usted vecino de un judío, probablemente nunca llegue a descubrirlo. Si lo es de un católico, un testigo de jehová, un budista o un musulmán, lo sabrá antes de haber despachado al camión de la mudanza.

Siendo el musulmán algo más moderado -en Europa, donde el catolicismo institucional y el ateísmo callejero surten un acusado efecto "kriptonita"- , el exhibicionismo de gabardina del católico se despacha a sus anchas.

No se entiende de este movimiento socio-político -lo de "religioso" es sólo para despistar- es su falta de imaginación, o su exceso de mala leche. Los judíos crearon su propio Estado -con los apuntes y gravámenes antes mencionados-. Los católicos también, pero sin el menor sentido de las magnitudes. En el Estado Vaticano casi no caben católicos. De hecho, los pocos que lo habitan tiene toda la pinta de no profesar el cristianismo. O sea, que han construido una simple quinta, un villa olímpica para los cuatro mandamases. Es como si la Casa Blanca estuviese en Punta Umbría.

Hombres de dios... está la Tundra, Siberia, La Patagonia, todos terrenos inabarcables, no urbanizables, ricos en minerales, fosfatos, petróleo, flora y fauna, pero que a poco que se empeñen pueden recalificar y convertir en un estupendo Estado. Y no me vale la excusa de que por allí no pasa ni Cristo.

Imagínense, católicos... todos ustedes, juntos... podrían abolir el aborto por mayoría absolutísima... aprobar el electroshock para los homosexuales, el Partido Popular, por fín, ganaría las elecciones poniéndose a su nombre todos los escaños que les apeteciera... Zapatero sería el presidente de un gobierno extranjero y hostil... los enfermos terminales rabiarían sin límite hasta el último suspiro, a mayor gloria e imitación de la pasión de Nuestro Señor... la industria de los crucifijos haría furor, los ateos de Europa compraríamos las infinitas variedades que de ellos pueden manufacturarse, para coleccionarlos como objetos exóticos (por fín podría deshacerme de las máscaras africanas)... la moneda legal en curso con la efigie de la Madre Teresa y la reproducción de la firma de Monseñor Escrivá como Interventor del Banco de... bueno, de Cristolandia, por ejemplo...

Piénsenlo. La práctica totalidad de los promotores de viviendas se adherirían al nuevo proyecto, los abañiles y personal de oficios se convertirían al catolicismo para obtener un puesto de trabajo -que un converso voluntario queda como soso, sin mérito- en la construcción de las decenas de nuevas ciudades que serían necesarias para albergar al 80% de la población mundial, un templo por cada 20 habitantes, miles de sedes de cofradías y hermandades, media docena de espaciopuertos para los jinetes del apocalípsis, centros de juventudes cristianas donde rajar a pierna suelta de la Educación para la Ciudadanía, viviendas cuyos portales lo serían de belén, con su niño, su burrito y su buey al fondo, en el hueco de la escalera... amplias avenidas balconadas para la semana santa... podrían mantener el alumbrado navideño durante todo el año -como alumbrado público-, podrían incluso llevarse a Don Juan Carlos y toda su troupe, y llamarle Melchor -es comprensible que de Gaspar y Baltasar no quieran ni agua- y la monarquía ya no tendría por qué ser parlamentaria... la prostitución sería prohibída como primera medida de promoción, de forma que, por 25 euros, podrían follar a media tarde estando a la hora de la cena confesados, perdonados por el Altísimo y tomando la sopa con su esposa e hijos, viendo todos juntos Popular Televisión, en sagrada comunión multimedia.

Fíjense sino en los musulmanes, han conseguido una organización del Estado que sería la envidia de cualquier Conferencia Episcopal que se precie. El gobierno sigue escrupulosamente los criterios de los ministros religiosos, dictados directamente por el mismísimo Mahoma, que es el profeta competente para esa confesión. ¿Se han parado a pensar, católicos, que Cristo no sólo es profeta, sino que consigue eludir la incompatibilidad de cargos y asume losl de Presidente y Vicepresidente del Cristianismo de una sentada? Es que no hay color, digan lo que digan.

Al vivo ejemplo de los norteamericanos con los castillos irlandeses, sería de agradecer incluyesen las catedrales en el ajuar, que partidas presupuestarias ya se habilitarían con gusto. En el caso de Córdoba, ni preocuparse por el agujero resultante del desalojo en la nave central, que plásticos de cobertura no faltarán, entretanto los musulmanes se deciden a hacer lo propio con su parte de inmueble.

Claro que, sin ateos, ser católico ya no tiene aliciente. El católico es muy de apostolar. Es decir, programar incursiones, a lo misionero de barrio, en busca de infieles a los que derribar moralmente a base de enseñanzas nuevotestamentarias. En eso son como los comisionistas. Pareciése que les pagan contando las almas que traen al cinto, como las cabelleras en los sioux. Bien mirado y aprovechando la comparación, es otra forma de hacer el indio.

Pero de vuelta al positivismo resolutivo que me enardece hoy, sólo en una situación de autonomía geo-política-distante sería viable la legítima aspiración del mundo católico de fusionar Iglesia y Estado, despreocupados del yugo laicista que pende a diario sobre cualquier manifestación ético-religiosa vertida al éter, y que tan hasta los cojones nos tiene a ambas partes. Se trata de convivir en paz, y el único remedio empíricamente efectivo a tal fin pasa por miles de kilómetros de tierra, mar y aire, de por medio.

Es cuestión de imaginación. Todo un abanico de posibilidades que haría de este mundo un feliz y mucho más equilibrado.... tablero de Risk. Con los colores chillones y bien marcados.

martes 16 de diciembre de 2008

La Memoria Anónima.

Casi todos nos vamos de este mundo de puntillas. Nuestra biografía anónima apenas sobrevive dos generaciones antes de diluirse definitivamente en la amnesia del desinterés de quienes vienen detrás por conocer de quién provienen. En la película "Enemigo Mío", la tradición de la raza de uno de los protagonistas, prescribía que todo individuo tenía como primera obligación vital el conocimiento y transmisión oral de su genealogía a sus descendientes, de forma que cada individuo no era sino el representante vivo de la memoria de todos aquellos que le antecedieron. Eran una especie de iguanas evolucionadas.

No son pocas las culturas humanas que rinden culto a sus antepasados. Aún así, si algo perdura en la memoria hereditaria de los parias, son los contados hechos loables -y deformados por el tiempo- del tatarabuelo, en el mejor de los casos. Pero quién fue, porqué, sus errores y, en definitiva, su humanidad -único testimonio de su existencia- se habrán evaporado para siempre a los pocos años de su desaparición. En realidad, es como si nunca hubiesen nacido.

Es lo ocurrido a muchos hombres y mujeres que dedicaron su vida a construir la dignidad y honestidad de otros seres humanos, empeñados en imbuir en sus mentes el discernimiento y la dimensión real del mundo que les rodeaba.

Fueron, y son, muchos. Pero hoy, de entre todos, me viene un nombre, reverdecido mientras repasaba viejos papeles, notas y apuntes de una época en la que aún estaba de vuelta de todo, recuerdos de una vida que ya parecía vivida, la sabiduría conque nos embadurna la inexperiencia.

El Goliath de cabeza de huevo, ojos saltones y parlanchines, de gruesos labios infalibles traductores simultáneos para sordomudos. Amante de todo lo amable, destructor crítico, impredecible y certero como un rayo, estrujador de conciencias, hazmerreir de los lerdos, espectador exigente, manirroto de las verdades con minúsculas.

Quien sólo le recuerde como un extravagante impartidor de clases de francés y filosofía, quizá tenga razón.

Pero Otto Wagner dibujó y abrió en muchos adolescentes, para bien o para mal, puertas sobre paredes que parecía lisas, en una época donde disentir, elevarse y desentrañar la relación entre las cosas, salirse del rebaño, ya empezaba a ser el primer paso hacia el ostracismo.

Ojalá otros que te conocieron más y mejor escriban y abunden, algún día, sobre quién fuiste, antes de que sean sus propias memorias las que se esfumen. Como un ínfimo y tardío homenaje, hoy leeré una página de Zubiri.

lunes 15 de diciembre de 2008

No se hizo la miel para la boca del burro.


Entramos en la política participativa como quien penetra un denso banco de niebla, a tres décadas ya de distancia. El humo de la demagogia, la sombra amenazante del nosferatu pasado, los codos con codos frente a las primeras pancartas bajo un sol recién estrenado, las primeras elecciones, siempre al son acuciante del sí o no sin paliativos, sin vuelta atrás, sin opción a leer la letra pequeña. Que si Alemania lo tiene, es porque es bueno. Y no digamos de Francia. Aunque Italia siempre me siembra la duda.


Así, nos hemos venido desenvolviendo ante el “vuelva usted mañana” de los distintos gobiernos que nos han desgobernado a conciencia. Pero, eso sí, con un tacto exquisito, un respeto intachable. Apenas una tenue neblina queda de la opacidad de los 80. Ya podemos –si queremos- prever lo que viene, evitar los obstáculos y optar por los atajos más solventes, ahora que cada cual está en el lugar que le corresponde y hemos aprendido los términos del argot político al uso.


Un Título tan Octavo como Enrique, regio, recio, rancio, origen de la orgía forzosa que nos pone a cuatro patas unos contra otros para darnos contra natura sin poder decir ésta minga es mía. Porque a saber de quién es ésta, y ésta, y ésta otra, que ya ni lágrimas me quedan. Que de rechinar los dientes masticamos polvo de marfil.


Cuánto me acuerdo de ti, ahora el más viejo de mis amigos, tan viejo que sólo tus certeros augurios quedan ya en este mundo. Qué no se perdió al morir el sextante infalible de tu memoria, marcando la dirección correcta que, entonces, tanto me costó creer. Cómo querría hablar de ti sin delatarme, siendo como has sido uno de los pocos gladiadores socialistas que han pisado este circo.


Qué organización. De qué territorio. De qué Estado. De qué tótem estamos hablando. Por mandato de uso, el dedo índice se está alargando más que el corazón. Qué mísera diferencia nos distingue ahora del enfermo físico y mental que nos tuvo en cuarentena. ¿La ridícula e insultante pecera donde evacuamos periódicamente nuestra responsabilidad como ciudadanos, como seres humanos? No es suficiente. En realidad, es insignificante.


El Sistema criba a los mejores y los deja en la cuneta, mientras los octopus indeseables escalan hacia la cima. Las listas electorales lo son de individuos e individuas en muchos casos de aptitudes deleznables, de demostrada incompetencia, de nula capacidad de servicio público, de evidentes prácticas de autoabastecimiento cortijero. Son las listas de los listos que, a través de la intriga en cada uno de sus partidos, logran meter sus nombres en el bombo de la lotería política, a la espera del gordo o la pedrea que, de una u otra forma, les asegure sueldo y prebendas por cuatro años. Y se cuentan por miles de estos pequeños vampiros. El Sistema culmina su eucaristía democrática concejalizando a estas remorillas y distribuyéndolas por los miles de municipios del Estado en forma de tenientes del alcalde de tal y cual.


En mi pueblo, cuando alguien se hace el sordo suele decirse que está “teniente”. Igual la cosa viene de ahí.


Así, el Municipio “consagrado” se ha convertido, vía desarrollo legislativo del Título VIII de nuestra prostituida Constitución, en un enjambre de reinos de taifas donde las remorillas imparten pan y justicia en condiciones de auténtico descontrol, una vez conseguidas las cuotas de autonomía que “iban” a hacer de los ayuntamientos el auténtico órgano participativo de la ciudadanía, en primera persona. Y una mierda.


A estas alturas, cualquiera que, con conocimiento de causa, defienda que la descentralización y concesión de autonomía a las administraciones locales “agiliza” y torna más efectiva la prestación de servicios a los ciudadanos, o miente como un bellaco, o se está llevando a la boca un cucharón así de grande, a rebosar de pastel.


Como es usual decir hoy en día, “Marbella somos todos”. Y lo somos porque mientras que un ayuntamiento tenga poder legal para recalificar un suelo, el peligro es inminente. El suelo que pisamos es algo muy serio, es una fuente inagotable de riqueza y de pobreza, sobre él están construidas las casas que habitamos y albergan los servicios que nos son imprescindibles. Contienen llanuras, montañas, ríos, simas y bosques. Los ayuntamientos han aprendido mucho y rápido, la ley les ampara, y han encontrado mil y un caminos y vericuetos para quitar y poner a su antojo, para elegir impunemente qué normativa interesa cumplir a rajatabla y cual consideramos de “observancia optativa”.


La información púbica suele pasarse por ahí, por el mismísimo pubis de los mandantes, que te informan que para los descontentos y obsesos de la justicia están los abogados y procuradores. Así que ahí llevas, ésto es lo que hay y tienes dos meses “recurrir”. ¿Recurrir a qué? ¿a las armas? ¿a quemarme a lo bonzo de pura desesperación?


El resultado puede ilustrarse con miles de ejemplos. No puede considerarse que el Sistema funcione por el simple hecho de que algunas docenas de concejales y alcaldes hayan sido destituidos y encarcelados por delitos urbanísticos. La realidad es que este hecho es la punta de un inimaginable iceberg, el mismo que nos ha catalogado ante Europa como “caso aparte” en la crisis económica generalizada. La nuestra denota un valor añadido, Spain is different, una vez más.


Quién necesita activos tóxicos teniendo el mundo a un tiro de decreto de alcalde electo, en un país de fábula donde al Estado le han dejado la competencia exclusiva sobre el diseño de los uniformes de las fuerzas de seguridad. Y gracias.

miércoles 10 de diciembre de 2008

La Dictadura del Pollo Frito.

Saca Ganancias, Aunque Estafes.
Esta declaración estratégica podría convertirse en uno de los muchos desgloses posibles que pueden responder a las siglas SGAE, institucionalmente conocida como Sociedad General de Autores y Editores. De España.

Convertida en un todopoderoso Lobby, SGAE no ceja en su empeño de niña mimada gubernamental, que como buena piraña empieza por la uña, toma el dedo, la mano, el brazo y aspira, sin lugar a dudas, a saquear a tantos y cuanto le permita el dispar y desquiciado criterio de la estructura jurídica del país, donde a hacer de su capa un sayo se denomina sentar jurisprudencia. Es decir, sentar precedentes, sin tener en cuenta si los tales se atienen o no a Justicia. Basta con el carácter de pseudoley que le otorga el simple y discutible hecho de ser la opinión de un juez.

Comparado con otros asuntos, el robo por goteo a que nos somete el PSOE a través de su brazo armado, la SGAE, es del todo irrelevante. Soy consciente.

No obstante, me ha resultado imposible contener la necesidad de exponer una vez más esta actitud rateril, bajuna, abusiva y avalada por el BOE, con la que el presidente del gobierno ha derogado la presunción de inocencia de los ciudadanos de todo un país.

Una vez tomada la justicia por su mano, los tribunales van cediendo competencias a la banda de carteristas que dice gestionar los intereses de sus artistas reunidos -geyper-, que al día de hoy obtiene la validación de pruebas audiovisuales e indentificaciones obtenidas con métodos reservados exclusivamente a las fuerzas de seguridad del estado y bajo orden judicial. Es la dictadura del pollo frito, llamada así en honor al fundador de la dinastía.

La Red abunda en informaciones detalladas de los delitos y atropellos jurídicamente justificados que perpetrados, una vez añadida la obligación de abonar una cantidad a la SGAE por cada electrodoméstico o servicio capaz de distribuir, reproducir o grabar una imagen o sonido, así como todo soporte apto para contenerlos. Es decir, todo lo que no sea un microondas.

Lo que si resulta necesario definir es en qué punto les van a parar los pies, por más que existen ya algunas sentencias favorables a los denunciados -las cuales, paradójicamente, parecen no merecer la sentada jurisprudencial- visto que los medios y ambición de la SGAE parecen inagotables. La cosa, desde la perspectiva de las libertades civiles, no es para tomarla a broma. La moraleja que se desprende del film "1984" sólo necesita tiempo para hacerse realidad, en determinados aspectos, si no se concede un mínimo derecho al ciudadano a disfrutar gratuitamente del arte en sus múltiples formas, sin la incertidumbre de delinquir sólo por no ser sordo o ciego.

Hasta el momento y gracias a los programas P2P de intercambio de ficheros informáticos, es lícito reconocer que la disputa entre los amantes de la imagen y el sonido y la SGAE, queda en tablas. Y quizá es así como deba ser. Los autores crean, su obra les pertenece mientras no la donen voluntariamente y en las condiciones que, como propietarios, decidan. Pero por más creaciones que se dupliquen e intercambien, tanto la SGAE como los creadores e intérpretes saben que se siguen, y seguirán, vendiendo millones de copias originales, y que los "downloaders" compulsivos se limitan a acumular gigas de información que tal vez nunca lleguen a degustar. Una enfermedad relativamente común que a más de uno podrá costar un disgusto si nadie impide que la SGAE amplíe su red de "sniffers" de la red, recabando datos y pruebas para denunciar a gente que recopila obras para uso privado que, de todas formas, no piensa adquirir. Simple curiosidad. Pero no deja de ser un sabroso filón de ingresos si logran la cantidad necesaria de jurisprudencia -o necedad judicial, como se prefiera llamar-, que nos obligará en el futuro a insonorizar nuestras viviendas para que el sonido del Ave María de Bisbal no taña los martillos auditivos de algún vecino delincuente, o que prestar un libro se convierta en transacción ilegal de derechos adquiridos, o tener que demostrar ante un tribunal que mis fotos de insectos o flores, de las que soy único autor, no pertenecen a la Filial de Entomología y Botánica Digital de la SGAE.

Sirva como botón de muestra que la SGAE ha intentado, de momento sin éxito, que se juzgue ilegal el simple "recorta y pega" de un texto entre sitios web, aunque se cite la fuente autora.

De todo ésto, lo único inadmisible es la política de la SGAE de disparar a todo lo que se mueva, y la paulatina desprotección y permisividad al abuso hacia los ciudadanos que la aplicación interesada de una ley que, aplicada en sus justos términos y con las debidas reservas, podría ser incluso equitativa.

Por cierto ¿podrán dormir tranquilos los vecinos del pueblo de Arquillos, donde ha sido tomada esta fotografía? ¿podré dormir tranquilo yo mismo, por haberla tomado?

Libertad de impresión


Al margen de que Beatriz Montañez reúna en su persona un dechado de virtudes de toda índole absolutamente adorable -aprovecho para pedir, formalmente, su mano-; al margen de que el equipo de El Intermedio esté logrando proporcionar una contracorriente más que saludable en el detritus multimedia que avasalla a todo aquél empeñado en encontrar algo de calidad en la televisión; y al margen también de que el límite nunca debe significar la carencia de límites, ví y escuché hace unos días -en el transcurso del programa al que aludo- una opinión puesta por la Redacción en boca de Beatriz. Añadido a su arrebatadora presencia, Beatriz posee y utiliza un intelecto privilegiado, realzado con sorna por Wyoming en el simpático teatrillo que montan a diario para amenizar las andanadas de sentido común y humor conque, las más de las veces, nos deleitan a sus incondicionales y dejan tocados de ala a más de cuatro alfeñiques.

Comentaba Beatriz sobre los mensajes SMS que ruedan por los bajos de muchos debates -de o más variopinto- que se montan en las televisiones, haciendo hincapié en algunos de claro contenido xenófobo. Acto seguido, de sopetón, dejó caer que resultaba evidente que los mensajes enviados por los telespectadores, en tiempo real, eran incorporados a la emisión sin un, a juicio de los guionistas de El Intermedio, filtro previo.

Dicho lo cual, se quedó tan ancha. Y me quedó un regusto áspero. La impresión -libre impresión- de que se estaba solicitando una censura previa a la opinión de los ciudadanos. A su libertad de expresión.

Por mi parte, necesito sentirme libre de opinar -que no de actuar-, porque la sensación que, en uso de mi libertad inalienable, me causó, me llevó a una cavilación con puesta de carne de gallina incluida: que la teoría de los pensamientos únicos está conduciendo a la bipolarización de la libertad de expresión. Que cada uno de los polos empieza a exigir su cuota de censura sobre los planteamientos del polo opuesto.

La sociedad de cualquier época -y sobre todo la actual- es un compuesto enrevesado en el que los intereses y casuísticas se enfrentan y generan puntos de vista dispares, encontrados, dependiendo de la posición que cada cual ocupa dentro de este inmenso tablero de ajedrez.

Personalmente, la posiciones xenófobas me parecen del todo equivocadas. Como me lo parece la publicidad consumista. O la estampa de un alto cargo político arrodillado, idolatrando una imagen de yeso.

Me pregunto si mi orientación ideológica me otorga el derecho de censurar la libertad que, al igual que yo, asiste al resto de los seres humanos a expresarse. Más que nada, porque la situación podría ser perfectamente reversible.

martes 9 de diciembre de 2008

¡ Múuuuuuuuugica !


Pero qué hace un socialista -como usted-, en un lugar -como La Cope-. De verdad que me he pasado media vida defendiendo y publicitando las bondades tanto de su persona como las de la Institución que encarna, Sr. Defensor del Pueblo, Don Enrique. Pero ya le digo, a quién se le ocurre meterse de patas en los manglares de La Cope, nadando como si nada entre alimañas y bestezuelas varias, a cada cual más cutre y barriobajera, amén de amén.

¿Qué ha conseguido Ud., Sr. Muuuuugica? pues que los más progres entre los pogres le pongan como un ropón. A pillar moscas, vamos. A usted le va a dar igual, y muy bien que hace. Ha echado la carnaza en el lugar adecuado, para salvar la piel. No dice mucho de usted, Sr. Enrique Muuuuuuugica, pero ya se sabe que la dignidad y los principios está reservados para ésos, para los tontos, activistas, librepensadores, conservacionistas e intelectuales selectivos a la hora de aceptar invitaciones de programas de radio-basura.

Y conste que le tengo fe, que estoy con usted. Mirando la foto, qué quiere que le diga, yo hubiese hecho igual, decir lo que me decían que dijese los tres vestigios de homínido arriba representados. Y gracias a que la Schlichting no cayó en la cuenta de pedirle que soltase éso de muerte al borbón, que si se le ocurre le chafa el fin de fiesta a ERC.

Apuesto que hasta Hugo Chávez está orgulloso, Sr. Muuuuuugica, de su más que justificada salida de tono en el emponzoñado baluarte de La COPE: la constancia de que uno no es el único que puede pasar por imbécil integral alivia, oiga.

Yo, que soy muy bestia, en estos casos propongo dar una segunda oportunidad. Se atraviesa al sujeto -usted, en este caso- con un estoque que entre por la cerviz y se detenga justo a un centímetro de la próstata. Entonces, se repite la pregunta: ¿qué opina usted de la tauromaquia como arte?

Este planteamiento es imaginario y en absoluto deseable, obviamente, pero, Sr. Múuuuugica, no coincide usted conmigo en que, al menos, tendría un elemento más de juicio a la hora de hablar de sensibilidad?

sábado 15 de noviembre de 2008

Eduardo Zaplana vuelve al Congreso, de incógnito.



Acostumbrados como estamos a las fotografías trucadas con el fotoshop, apenas si prestamos atención a los detalles.

Pues bien, no salimos de nuestro asombro. Y no porque la Mesa del Congreso haya aprobado rendir homenaje a una monja dedicándole una placa en el núcleo mismo de la pluralísima soberanía popular hispano-mundial, sino porque ha pasado desapercibido -tanto al gobierno como a la oposición- que la tal sor Maravillas es tan real como Iron Man, tratándose pues de un personaje inventado por a saber quién para colar... nada menos que un retrato de Eduardo Zaplana, eso sí, parcialmente oculto por un burka, por motivos que no alcanzamos a comprender.

Desde este blog estamos en condiciones de garantizar que la fotografía situada a la izquierda -y sólo ésa- no es fruto de montaje alguno, y emplazamos al gobierno a iniciar una investigación al respecto ya que, el merecimiento de tal alto reconocimiento por parte de la Cámara ha de recaer forzosamente en Sor Ana Botella en primer lugar -por méritos y motivos que no es necesario enunciar-, sin perjuicio de que, en posteriores homenajes, Eduardo Zaplana -ya vestido de calle- pueda ser incorporado a la lista de eméritos congresuales, por motivos que tampoco es necesario recordar.

miércoles 5 de noviembre de 2008

La Memoria Anónima. borrar

Casi todos nos vamos de este mundo de puntillas. Nuestra biografía anónima apenas sobrevive dos generaciones antes de diluirse definitivamente en la amnesia del desinterés de quienes vienen detrás por conocer de quién provienen. En la película "Enemigo Mío", la tradición de la raza de uno de los protagonistas, prescribía que todo individuo tenía como primera obligación vital el conocimiento y transmisión oral de su genealogía a sus descendientes, de forma que cada individuo no era sino el representante vivo de la memoria de todos aquellos que le antecedieron. Eran una especie de iguanas evolucionadas.

No son pocas las culturas humanas que rinden culto a sus antepasados. Aún así, si algo perdura en la memoria hereditaria de los parias, son los contados hechos loables -y deformados por el tiempo- del tatarabuelo, en el mejor de los casos. Pero quién fue, porqué, sus errores y, en definitiva, su humanidad -único testimonio de su existencia- se habrán evaporado para siempre a los pocos años de su desaparición. En realidad, es como si nunca hubiesen nacido.

Es lo ocurrido a muchos hombres y mujeres que dedicaron su vida a construir la dignidad y honestidad de otros seres humanos, empeñados en imbuir en sus mentes el discernimiento y la dimensión real del mundo que les rodeaba.

Fueron, y son, muchos. Pero hoy, de entre todos, me viene un nombre, reverdecido mientras repasaba viejos papeles, notas y apuntes de una época en la que aún estaba de vuelta de todo, recuerdos de una vida que ya parecía vivida, la sabiduría conque nos embadurna la inexperiencia.

El Goliath de cabeza de huevo, ojos saltones y parlanchines, de gruesos labios infalibles traductores simultáneos para sordomudos. Amante de todo lo amable, destructor crítico, impredecible y certero como un rayo, estrujador de conciencias, hazmerreir de los lerdos, espectador exigente, manirroto de las verdades con minúsculas.

Quien sólo le recuerde como un extravagante impartidor de clases de francés y filosofía, quizá tenga razón.

Pero Otto Wagner dibujó y abrió en muchos adolescentes, para bien o para mal, puertas sobre paredes que parecía lisas, en una época donde disentir, elevarse y desentrañar la relación entre las cosas, salirse del rebaño, ya empezaba a ser el primer paso hacia el ostracismo.

Ojalá otros que te conocieron más y mejor escriban y abunden, algún día, sobre quién fuiste, antes de que sean sus propias memorias las que se esfumen. Como un ínfimo y tardío homenaje, hoy leeré una página de Zubiri.

domingo 2 de noviembre de 2008

Pero ¿qué mestaj contando?

De nueve mil pies del altura, para arriba, éste que lo es no se cree una palabra. La realidad se alimenta de milongas y cuentos, cuentos chinos, cuentos que ni por el gaznate de los críos pasan. Y uno, que va acumulando años, desengaños y desbarajustes de todo calibre, pasa por cretino de necesidad, agarrando los picos de las mantas día sí, día no, sopesando las consecuencias de tirar. Y optando siempre por dejarlas como están.

El saco de maná de las ilusiones, de las esperanzas, se agota, se va agotando; rascas a tientas el fondo áspero y palpas apenas migajas. Los felices adaptados, integrados prematuramente en la colmena sin un ápice de esfuerzo, no lo entenderán. Son asumidores profesionales del entorno, portadores del mudo encargo vital de contagiar "boca a boca" su concepto de felicidad, cundiéndolo con el ejemplo. Qué mejor forma de apostolar que con la imagen viva que muestra las prebendas que reporta el sometimiento.

Juraría que el ahora resulta de un meticuloso cálculo mercantil. Me tranquiliza intuir esa existencia superior alojada entre almohadones en el más alto despacho de la más alta torre financiera. Ella rige el mundo a grandes rasgos, con trazos gruesos que cada uno de los millones de individuos afinan y detallan en su quehacer diario, pero que en nada cambian el aspecto, la perspectiva general del cuadro. De esa forma, al menos, me ahorraría el tedio de buscar un porqué.

Empiezo a temer la inexistencia del por otros tan temido plan director. El gran hormiguero humano se dibuja más bien como un numeroso conjunto de hormigueros con una limitada conexión entre sí. Universos aislados de hábitos, objetivos y necesidades diferentes, como muros frente a frente, imposibles de conjuntar y orientar hacia un horizonte común. Globalicen sin miedo, que del suelo no pasamos.

La vida es demasiado corta como para exigirle, además, que sea brillante. Cuando empezamos a razonar es tarde para dar marcha atrás. Con la inercia que nos aplican apenas tenemos tiempo de echar un vistazo, y es necesario elegir la dirección en plena marcha, preguntándonos mientras avanzamos si el sentido no será el opuesto. Así que no queda sino improvisar y asumir el probable tiempo perdido.

Los grandes filósofos pacifistas de siglos pasados murieron poniendo la otra mejilla, en la firme creencia de haber cambiado algo del mundo que encontraron. Tal vez se fueron en paz consigo mismos, pero equivocados. Los pocos caudillos y mesías que resistieron la corrupción -en general por la falta de oportunidades que supone un balazo en la cabeza- han pasado a los anales de la historia como simples "buenazos" puestos como ejemplo de lo que debería ser. Y poco más. La juventud es breve y apenas da para acudir a cuatro manifestaciones con fondo de utopía. Luego llega la realidad. Cubrir las necesidades, y la necesidad aún más perentoria de adaptarse y elegir entre consagrarte como un paria, o como un artista. A los parias se les ignora. A los artistas se les aplaude en el momento, y un instante después se les archiva en un lugar recóndito del subconsciente, allá donde la conciencia rara vez llega.

Quién se acuerda cada día de las lecciones magistrales de Mario Moreno o Patxi Andion. Quién prefiere vivir los sueños de diseño, a despertar y asumir la realidad.

Suerte, desde aquí, todos aquéllos que en estos momentos pugnáis por traspasar las empalizadas de Melilla. Sed bienvenidos a... Matrix.

viernes 3 de octubre de 2008

Platero y ella, o la suerte de la fea.


Por la descripción literariamente impecable que de su cuadrúpeda persona hace su creador e interlocutor con el mundo real, quien más y quien menos tiene la idea hecha sobre cómo es Platero. Lo que en cabeza de uno ni de otro entraba, era que ese hocico húmedo flirtearía un día con el busto vivo de la mismísima reina de Castilla y territorios anexos, que al nombre de sabiduría responde.

El antaño castigado y como de mal nombre usado animal, vive hoy su época suave, como de algodón, felizmente sustituido por el diésel y mimado hasta el extremo del real morreo, siendo así previsible nominarle a honoris causa en el Príncipe de Asturias, que asnos más burros, además de zorros, se han visto laureados en Oviedo, no sin antes haberlo comido y bebido.

Pocos se percatan, sin embargo, que desde la dehesa contempla con sana envidia la subida de escalafón de los plateros del mundo, el bóvido azabache insignia de lo español que no se ve reflejado, en prosa o en verso, si no es para alabar sus estertores lacerados de sangre y metal, si no es para contar con qué garbo se deja chulear por un asesino y andante árbol de navidad.

Tiene el toro por cierto que llegará el día en que los cerdos del matadero y los ciervos del monte también anhelarán su destino, pero también que ése día no será hoy, ni mañana, que su suerte reside en un sórdido corredor, de la muerte, que encontrará masticando barro hecho de sangre y albero.

Entretanto, la Reina de los plateros lucha quedamente con las armas de su ausencia, reprobación por real silencio e indiferencia, mientras los Antonios Burgos del mundo despotrican, impotentes, sapos y culebras en tentativa de feroz chantaje castizo.

Las muchas diferencias entre griegos y romanos incluían, desde luego, el respectivo nivel de humanismo, de humanidad. A los hechos me remito.

jueves 18 de septiembre de 2008

Dos más dos debería sumar cinco.


Se dice que una mentira deja de serlo a fuerza de repetirla. Una sola afirmación es en la que coinciden los adocenados contertulios de todas las mesas en todos los debates que se montan por doquier en estos días, en televisión y radio, con motivo del advenimiento de nuestra señora, la crisis, y las paridas que por boca de uno y otro bando se dejan oír. Uno puede reflexionar sobre los puntos contradictorios a fin de decantarse por una u otra opinión, si le apetece, pero las afirmaciones manadas del consenso suelen escapar al análisis.

En este caso intentaré evitar el roce con las ondas emocionales, me limito a exponer fría y maquinalmente las premisas tan ciertamente como me sea posible, y obtener una conclusión.

El obrero, empleado, trabajador por cuenta ajena o como quiera que decidamos denominarlo, posee un bien vendible como es su capacidad para desarrollar un trabajo que produce un beneficio al empleador o empresa. La empresa necesita ese potencial y ofrece un precio por él, el salario, junto con una negociación de horario y resto de aspectos que afectan a la relación entre comprador y vendedor.

Todo comprador tiende a buscar el producto que, sin perder calidad, pueda obtener por menor precio. Todo vendedor pretende obtener el máximo beneficio por su mercancía, su capacidad para realizar un trabajo, en el caso del obrero.

Hasta ahora, la cosa es de una simpleza que pasma.

Vaya usted a saber por qué motivos, la convicción más de moda y sobre la que al parecer no hay tutía, dice nada menos que la inmigración es necesaria, imprescindible para España. Y es cierto, según como se mire.

Como también lo es que cuando el Mercado se inunda de un producto, el precio de éste baja. No es un invento mío. Es la ley de la oferta y la demanda, que rige de forma similar en el caso de los tomates, los coches y las relaciones laborales.

El equilibrio entre posibilidad de empleo y mano de obra ofertada obliga a satisfacer la demanda de subida salarial para poner en marcha el proceso productivo, manteniendo al mismo tiempo la estabilidad en los precios para no perjudicar el consumo, limitando de esta forma a unos índices razonables el rendimiento del capital invertido.

No es cierto, pues, que no existan españoles dispuestos a hacer determinados trabajos, labores agrícolas principalmente. Lo que no todos están dispuestos es a realizarlos bajo las condiciones y con los salarios impuestos por la patronal del sector. De hecho, a poco que busquen, pueden encontrar más de diez mil, los mismos que a estas horas están recogiendo uvas en Francia. Eso sí, duplicando o triplicando el salario que percibirían por el mismo trabajo en España.

De la misma forma que cualquier operario español acepta encantado trabajar en empresas públicas de servicios como EMACSA o SADECO –por citar ejemplos conocidos y cercanos-, a pesar de lo ingrato e insalubre de las tareas que pueden llegar a ser necesario realizar (cuando no sencillamente repugnante, si pensamos en alcantarillados plagados de cucarachas y ratas). Pero basta con dar un vistazo a los convenios colectivos de estas empresas y los ingresos anuales de sus empleados para entenderlo.

La inmigración es necesaria, desde luego, pero sólo para propiciar la devaluación del trabajo del individuo en beneficio del rendimiento económico del empresario.

Personalmente, el cinco me parece un número sublime. Pero no por ello dos más dos dejan de sumar cuatro.

martes 16 de septiembre de 2008

¿El último traspié?


Al Capitalisto medio se le doblan las rodillas. La inhumanidad y la barbarie al fin están dando sus frutos, y el tinglado se viene abajo como si de una demolición controlada se tratase, desde arriba y en vertical, hacia abajo y arrastrando toda la estructura en su desplome. Pero resulta que es incontrolada e imprevisible.

EEUU perseguía al enemigo equivocado, y lo hacía a partir de sus fronteras. Tantos cientos de miles de seres humanos defenestrados colateralmente para acabar percatándose de que el peor y único enemigo de los EEUU, son los EEUU. Como le ocurrió en su día a la URSS. Por las siglas de las siglas.

Entretanto, en mi pueblo (yo vivo en un pequeño pueblecito, muy al Norte de Africa), el paleto presidente de la CECO se pasa el día augurando, como una bruja lola del malangel, pero en gratis. Dice que no te rías, que el siguiente vas a ser tú, ganadero, agricultor, tendero, que no te rías que te va a poner tres velas negras, porque ha subido el precio del chorizo, que antes se vendía por cuatro perras.

Volviendo a la estratosfera, éste es el segundo camino que se acaba, abruptamente. Camino importante, de todos, vía principal. El primero fue el enrevesado camino del marxismo, del comunismo soviético, ahogado en sus propios fluidos, asfixiado por su propio peso y excesos, sin las saludables contraprestaciones del sano ejercicio democrático.

Ahora, la dieta del 70-20-10 deja claro que, a la larga, perjudica la salud de la Humanidad en igual medida. 70% de clase media con derecho a utilitario, 15 días de vacaciones, piso de 89 metros cuadrados con 2 baños y 15 horas de 24 para gastar los emolumentos; 10% de clase empresarial que atesora el total del capital dinerario y ejerce el ordeno y mando sobre el 70% mencionado, más el 20% de clase baja, de salario mínimo y mínimas posibilidades de incorporarse a cualquiera de las dos restantes categorías.

Mientras las proporciones se mantengan estacionarias el equilibrio está garantizado. El 20% de seguros descontentos no reúne la energía necesaria para el envite que sacaría de sus casillas al restante 80%. Ahora, la balanza oscila más de lo acostumbrado, y aumenta el 20 a costa del 70. El agravio de la pobreza en aumento genera energía extra, demasiada agua hirviendo en el depósito de la cafetera, que ya silba.

Los millones de pobres yanquis conformados con el subsidio de un gigantesco país con recursos para sobornar todo lo sobornable nunca han representado un problema. Pero ésto no es América. A pesar de dignas excepciones como el PER, aquí se soborna de arriba hacia abajo, nunca al contrario. Se propinan 400 eurillos a discreción, se soplan 2500 por polvo fecundo al por mayor aunque se eche en La Moraleja, dos horas y media de mayordomo al día para ancianos y/o incapacitados, y poco más.

Los tesoros públicos, superhéroes que vuelan raudos a sacar del arroyo a los potentados que no se acordaron de nadie durante la larga bonanza en jets privados, con sus putas de porcelana y canapés de exclusivo mamut siberiano, el mismo tesoro público que pregona en todos los idiomas que "hacienda somos todos". Sorprendentemente, el rey por lo civil de la nueva tierra prometida, que es donde empezó a fraguarse el desastre, acaba de decir que nones, que el biberón se agota y que de aquí a nada toca chupar goma y aire. Que caiga quien caiga, y ya van tres y un cuarto nominado.

El Banco Europeo no se resigna y pone al euro a sacar músculo, a hacer posturitas culturistas para, de paso vacilarle al vaquero, darle rabia rabiña y hacerle creer que en esta casa se cena con diamantes cada noche. Qué sabe nadie de puertas para adentro. Así que saca la jeringuilla de hacer churros y ve inyectando donde haga falta, que ésto es la Europa Vieja y nos pasamos por el forro los tifones tropicales.

Aquí, en mi pueblo y alrededores, nos vamos a acordar dentro de poco de cuánto hemos gastado en tonterías. El agua va subiendo y el techo, bajando, los muros son de sólida piedra y aquí no cabe un alfiler. Todos juntitos, oriundos y foráneos, como si fuera la foto de la ONU, yo negro, tú chino, tú blanco, tú indio de la india, tú azteca, todos juntitos, en corro, pero haciendo como que sobra espacio, que salimos todos en la foto. Por cojones.

El Sr. Arbushto ya no se muestra preocupado, que no cunda el pánico porque al final el diagnóstico es tranquilizador: todo es un reajuste. Un reajuste de bolsillos, un reajuste del clima, un reajuste de la vergüenza, la poca y la mucha. Hasta el barril de petróleo se ha reajustado, no así el combustible en gasolinera, que ya se sabe que los precios suben en cohete y bajan en paracaídas, para no hacerse daño.

El Capitalismo es un sinvivir, un contigo ni sin tí, un sistema de extremos opuestos que cuando es negativo lo llaman cracks y apellidan por años, 29, 73, y cuando es positivo nadie se acuerda de bautizarlo, que a las orgías se va con pasamontañas. El último superviviente de la maratón de obstáculos hacia el futuro de más de seis mil millones de seres humanos, hinca rodilla, y el resto de corredores está muy, muy lejos de alcanzarle. Unos por discurrir aún por los tortuosos vericuetos de la Edad Media, otros porque ni han superado ni les han permitido superar el Paleolítico. La carrera podría acabar en estampida, en un desbarajuste descomunal, podría incluso reiniciarse, suspenderse indefinidamente o convertirse en una batalla campal, que el deporte eso es lo que tiene, y guarda un misterioso parecido con la política, que sólo los atletas saben explicar.

Sería deseable que un tercer participante, fresco y tan de otro planeta que en nada se pareciese al caído, recogiese el relevo y reemprendiese la marcha, aprendiendo de los crasos errores de los caídos. El Progreso es un itinerario forzoso que merece ser disfrutado, a pesar de que pretendan convencernos de que se trata de un vía crucis, una penitencia, un tránsito desagradable a través de un valle de lágrimas. Tal es la herencia “cultural” de las Catedrales, de la que muchos aún hoy se jactan.

Términos como equilibrio, igualdad, solidaridad, sostenibilidad, han sido ahuecados por el discurso político. Los reyes midas de la basura juegan a malabares con las vidas de los otros, pasándoselos de una mano a otra en arriesgadas trayectorias aéreas. Si alguna se despanzurra contra el suelo, se repone y punto.

Darwin dio en el clavo y, aún hoy, el proceso evolutivo continúa incluso dentro de nuestra propia especie. La escisión comenzó hace milenios, y se prolonga hasta el día de hoy. La diferencia entre los neandertales contemporáneos y los homo sapiens destinados a sustituirles es clara.

Los unos son seres egocéntricos, beben TV y circulan en 4x4, ofrecen sacrificios a los dioses y no conciben la vida sino es sobre los hombros macerados de los inferiores. Los otros… son los otros.

De lo que no estoy seguro es de quién desplazará y extinguirá a quién.

Una de injusticias.

La cosa hoy no iba de este palo, pero cada cual tiene sus puntos flacos y, la carne, es débil. La fibra de sensible nylon es lo que me ha tocado el conocer la situación que viven, como desdichados apátridas, el colectivo de profesores de religión de esta ciudad, abandonados a su mala suerte por la consejería de educación de la comunidad.

Divinamente dotados para el estudio y la enseñanza, podrían haberse declinado por carreras con más salidas profesionales: astrofísico, filólogía del sánscrito, incluso ingeniero proyectista de alféizares. Pero no. Tuvo que ser profesor de religión, la más difícil de todas. Me mata la pena.

Y ahora son víctimas del mobbing laboral. Los ves deambulando por la ciudad, preguntando por esos centros docentes de Dios si les quieren, si les necesitan. Diecisiete de ellos, incluso, tontería que pregunten porque han prescindido de ellos directamente. Los directores de los centros, individuos malévolos, rojos y diabólicos donde los haya, son los depositarios de su suerte y distribución horaria. Estos hombres y mujeres ejemplares viven una situación laboral y familiar precaria, perseguidos hasta la extenuación, echados a los leones, ignorados. Entretanto, estoicos, miran deseosos al pasar al resto de profesores de ciencias, historia, matemáticas, que acuden diligentes y seguros a sus entarimados, con sus destinos definidos.

La mesa de negociación que imploran es imprescindible. Las cosas hay que tratarlas racionalmente. Los enfermos deben rezar, los miserables deben rezar, los oprimidos deben rezar. Pero ésto no es lo mismo. Aquí hay que luchar por el pan de uno, tratar, presionar, convencer y vencer.

Desde estas líneas mi apoyo y comprensión para con este colectivo; recen, recen con todas sus fuerzas y ya verán como el Altísimo acude raudo en su auxilio, y pone en su sitio a los herejes mequetrefes que con tan inaudita saña boicotean su Obra. Recen.

Si, pero... ¿hay alguien más ahí?

martes 9 de septiembre de 2008

Gemelos pero distintos. Y dos.

Este otro texto es de un año después, 2 de septiembre de 2002. Y la sensación de haber perdido algo por el camino.

Y si, como ya apunté en una ocasión, los edificios llamados "torres gemelas" fuesen las patas traseras del becerro de oro (fácil y poco original es la comparativa, de acuerdo), es inmediato preguntarse sobre el resto de la anatomía del mítico e idolatrado herbívoro; ¿en qué lugar del globo apoya sus extremidades delanteras? ¿han de ser de las dimensiones físicas de las postreras? ¿y su cuerpo de insaciable rumiante? ¿es la bóveda celeste su panza azul grisácea, y confundimos, a lo largo de la existencia, los molinos con gigantes? ¿y su testa? Qué son los miembros sino apéndices inútiles sin un cerebro minucioso, eficiente calculador, que coordine cada acto?

Imagino, a veces, esa pérfida materia gris en forma de hamburguesa nadando en coca cola; esa mirada burlona y diabólica desnudando nuestras pasiones inconfesables, acunándolas; alimentándose de verdes billetes de cualquier cuño, rumiando cada dólar, cada rupia, cada yen, acomodando raudo su sistema digestivo a ese nuevo manjar que llaman "euro", tallo nuevo y tierno entre el manido forraje de cada día. Y esa retorcida cornamenta, como inmensas antenas que todo lo escrutan, ven, oyen, saben. Ni mis tórridas epístolas con matasellos en binario se encuentran ya a salvo de su visión de supermán.

Y para qué sentenciar "¡¡acabemos con el becerro de oro!!". El universo entró en pánico el día en que pareció tambalearse. Desde entonces, todos intentamos ocultar las latitudes de sus patas delanteras; abundan las pistas falsas, los disimulados cambios de conversación. La inercia está para seguirla, no para vencerla. Y si la gravedad y la dinámica nos empuja hacia allá, por algo será. Quiénes somos nosotros para poner complejos razonamientos suprahumanos en entredicho. ¿O es que los dioses son acaso funcionarios de alto copete? Aunque tanto las decisiones de unos como las de otros parezcan similares, es decir, arbitrarias y de efectos devastadores, doy fe de que los dioses trabajan sobre planes quinquenales muy elaborados. O sea, que la independencia de las colonias norteamericanas fue planificada por los dioses, y la de sus homólogas sudamericanas, por funcionarios. Como consecuencia, la primera se transformó en una joven culta, refinada, licenciada en mil especialidades, y la segunda en una humilde fregona, desaliñada, con la piel áspera, las manos encallecidas y la mirada desengañada. Y cómo buscó en su adolescencia a su príncipe azul, cuántos zapatitos de cristal, cuero y barro no probaron a calzar sus pies. Mientras su candidez y belleza salvaje se marchitaban en manos de desaprensivos pretendientes, su hermana "mayor", lazaba al aire pícaros guiños y sensuales besos, eso sí, sin dejarse sobar el trasero. Ajustaba su wonderbrá a presiones abismales.

Pero les haré partícipes de un secreto, uno de los pocos secretos a voces que aún conservan su misterio. El becerro no es tal. Caigan torres a decenas, que cuernos dorados son, pero de escolopendra, y en su condición hallamos la magia de su permanencia: si dos patas le quedaron muertas, duerman ustedes entre algodones, pues aún le restan noventa y ocho más de las que se cuentan. Descansen en paz.

Gemelos pero distintos.

El texto que viene a continuación está fechado en 2 de octubre de 2001. Me consta que, en aquel momento, cada cual reaccionó acorde a su forma de expresión natural, gráfica, sonora, escrita, etc. Los productos de las emociones quedaron ahí, custodiados por el anonimato, pasando los aniversarios del trágico acontecimiento hasta, que un día, decides sacarla a la luz.

Mi forma natural de expresión es la palabra, a falta de otra más brillante, y el día, es hoy.

Si puede hacerse caso omiso a la masacre humana (imaginemos, por ejemplo, que ha ocurrido en África), el espectáculo ofrecido por las gemelas neoyorquinas plegándose sobre sí mismas, como un titánico acordeón interpretando una sinfonía estruendosa y grandilocuente, no deja de evocar la admiración temerosa con que se contempla un alud en el Himalaya, un tifón huracanado en el Caribe, o la explosión del Karakatoa. El hipotético y apocalíptico cataclismo que acompañó el hundimiento de la Atlántida hubo de ser, en su época, de una trascendencia sin precedentes en el recuerdo común. Trazó, puede suponerse, un antes y un después en la cultura, la política y la economía de la época, y el mundo lloraría en el regazo basáltico del océano su trágica, irreparable, pérdida. Seguro.

Pero, ¿qué no hubiese dado cualquiera por asistir a esa conmoción de dimensiones planetarias, a esa rebelión furibunda de la naturaleza, a esa aplastante constatación de nuestra verdadera dimensión? Qué si no elegiría, de ser posible, el acaudalado contratante de un egoísta viaje al espacio, si pudiese sobornar la dirección del tiempo?

Superando la estupefacción, incluso el horror, uno podría llegar a sentirse Lot, elegido, la mirada absorta en cómo la tierra engulle con la avidez de un batracio a Sodoma y Gomorra, entre galaxias de polvo, escombros, vigas atormentadas y gemidos penitentes esparcidos por el aire, mientras nuestros tejidos se vuelven rígidos y cristalinos, y la emulsión de sangre y adrenalina se torna resina en las venas.

Tal vez los ejecutores fuesen auténticos ángeles enviados. Tal vez los singulares edificios eran, en realidad, las patas traseras (o delanteras) de un descomunal becerro de oro, del símbolo de la avaricia, la perversión, la iniquidad. Tal vez, a los justos, les fuese respetada la vida.

Qué sosiego puede uno dispensar a su conciencia con sólo proponérselo. Y si no, lean, lean la historia reciente de los norteamericanos. La escrita por ellos, claro.


jueves 4 de septiembre de 2008

Suero del olvido.

Los cambios de estación suelen venir acompañados de una renovación general en forma de moda, moda que afecta no sólo a la vestimenta, sino a los asuntos públicos en boga.

Está comprobado que la moda en la Era Moderna es cíclica; los pantalones de campana, la minifalda, los cuadros o los tonos pastel vienen y van de los escaparates periódicamente, de forma que "este año se llevan los cuadros" y el que viene "se lleva de nuevo la maxifalda".

Prácticamente con la misma cadencia, el candelero político y social viene y va dependiendo de lo que interese relevar o relegar, o lo uno al servicio de lo otro. La intención del gobierno de traer el aborto al primer plano es interpretado por la oposición como una dosis de suero del olvido para con la crisis. Y cabe la posibilidad de le asista la razón.

De la mano del superjuez llega otro asunto dispuesto a compartir cortina de humo con el aborto en forma de clase práctica de memoria histórica, de cuya oportunidad se desmarca algún que otro socialista de tercera regional sin que esté del todo claro, al día de la fecha, el ámbito e intencionalidad de la iniciativa, lo que determinará los obstáculos reales, legales y hasta corporativos con los que pueda encontrarse Garzón, ya que es del gremio del omnipotente Olimpo de la Judicatura de donde mayor número de rayos y centellas le están dejando caer.

La arritmia económica viene a sustituir en la prensa del hígado a la negociación con ETA, existiendo serios indicios de nominación como sermón de cabecera de la oposición para la presente legislatura. La misma canción del Otoño, con igual intérprete y ligeras novedades en la letra.

En realidad y aprovechando los símiles deportivos tan populares en estos días, la patología de esta economía enferma está clara como el suero fisiológico: un simple exceso de dopaje. De todos los símiles y metáforas explicativas confeccionadas sobre el tema, creo que ésta es la que mejor se presta a explicar los síntomas, causas y posibles curas de la dolencia monetaria.

El crecimiento se ha mantenido muy por encima de su índice saludable a base de comida basura, la especulativa y urbanizante, con lo que es de ley biológica que si limitamos las dieta a un solo tipo de nutriente, acaben produciéndose graves carencias y desequilibrios que sólo pueden corregirse metiéndose en cama haciendo vida sana y complementando las carencias alimentarias.

La economía es una plasta, un bodrio, un seguro de aburrimiento, previsible e instintiva ahora que se demuestra que el ser humano suma por intuición, por mucho que los magnates -curioso el parecido físico entre los términos magnate y mangante- y entendidos en la materia se obstinen en presentarlo como simbología rúnica.

Mi intención en este post era reflexionar sobre el suero de la mentira, complementario supongo al suero de la verdad, por eso de que todo ying tiene su yang y el universo es un equilibrio positivo y negativo en si mismo, o viceversa, pero está visto que hoy estoy por irme por los cerros de Úbeda a la mínima de cambio.

Así que recojo los hilachos que me dejo en la confección de este tapete amorfo que me está quedando y, sin salirme de la moda, me sitúo en la época de la Transición -quizá Transacción- que en estos días anda también de bocaza en bocaza y que coincidió con mis primeros afeitados, es decir, en un estado bobalicón del que sólo he sido consciente con décadas de retraso.

Evidentemente, después de los océanos de literatura en que nos han bañado últimamente a propósito del tema, no viene uno a descubrir la pólvora, ni mucho menos. Pero mis manías sinópticas me suelen llevar por los derroteros del mínimo común divisor, dado que no hallo pruebas concluyentes que demuestren la existencia de un solo tipo pintado de objetividad al que dar crédito.

Despejadas ciertas incógnitas y reducidas las variables en lo posible, me encuentro con una expresión resultante que, sinceramente, no me esperaba. Reza, simplemente, así:

El Poder es un transformista que logra engañarse incluso a sí mismo. Y el hombre, un animal al que la constancia de su propia muerte le impide asumir un objetivo como especie.

La Transición sucedió como en aquéllos momentos había de suceder. El miedo jugó su papel principal, el aparato franquista se deslizó de puntillas hacia bastidores en un alarde de inteligencia política; los nuevos actores memorizaron el guión y lo interpretaron como mejor supieron; los perdedores se sentían liberados sin necesidad de luchar, y los vencedores sujetaban firmemente los hilos de las marionetas. Todos nos inoculamos de forma más o menos consciente una dósis suficiente de suero del olvido.

Ni unos ni otros tenían la certeza de lo que venía después, sólo cabía la improvisación diaria, volver a vigilar las trincheras, esta vez incruentos escaños de polipiel, y estar atentos todo movimiento contrario que resultara sospechoso.

Al día de hoy, los vencedores han demostrado que merecieron la victoria, a través de la secular coherencia frente a unos eternos vencidos cada vez más débiles, fragmentados y desorientados a pesar del relativo optimismo de unos resultados electorales precarios que dividen la población en dos mitades cuantitativamente simétricas, pero que cualitativamente inclina la balanza de un golpe seco y determinante. A su favor.

El el sanguinario hecho del derrocamiento de la democracia se está convirtiendo en un fantasma difícil de exorcisar. La cínica Oposición sostiene que cerrar los ojos bastará para que deje de existir. Que a los ciudadanos no les interesa la parapsicología política. El partido gobernante está convencido que desenterrar los cadáveres, al más puro y manido estilo polstergueist de Hollywood, bastará para que el espíritu de la salvajemente asesinada democracia descanse, por fin, en paz.

El espíritu de aquella joven democracia muerta pasa de padres a hijos, de generación a generación, a la espera de que el asesino reconozca, de una vez, lo atroz e injusto de su crimen, como única opción para formar, definitivamente, parte del pasado y reunirse con el resto de episodios que ya consideramos como historia.

Son cuatro las puntadas de nada que faltan para dar por terminada la Transición.

miércoles 20 de agosto de 2008

Desde Rusia, con horror.

Cuando el retumbar de las bombas se toma un respiro, los negros ojos digitales de la prensa en vanguardia, extranjera y estéril, toman el relevo; abren fuego de flash contra los sollozos desconsolados, descontrolados; contra los torsos inertes desprovistos de algún miembro; contra las nuevas ruinas; contra los objetos desperdigados, ya sin dueño; contra los cachorros abandonados a su suerte, contra los verdugos asépticos y contra sus máquinas humeantes de acero mortal e implacable, con su enorme índice enhiesto que señala el lugar exacto donde excavar de un zarpazo el próximo socavón de cascotes sin vida; contra las gruesas filas de muertos vivientes que serpentea como una vieja culebra moribunda, sin fuerzas para huir ni valor para quedarse a enfrentar un ocaso estúpido y seguro, dejando caer las escamas, indolentes, sin un broche de esperanza.

La Rusia de hoy, de este mes, de estos últimos años, bárbara y atroz como cualquier imperio decadente, arrasa la tierra en su derredor al compás de la batuta de sus directores de papel parapetando al asesino ventrílocuo, no sé si ya inventado el macabro concierto por los helicópteros yanquis que, decía la leyenda gris, desconcertaban -antes de achicharrar- a los vietnamitas con estridentes óperas nibelungas, o con el ritmo mecánico, franco y marcial de los detonantes de los obuses, si es que conserva al menos la austeridad de su alter ego, la URSS.

La foto de siempre muestra el rostro de siempre, del campesino, del eterno don nadie condenado por el delito de la sinrazón, la sombra idéntica de todas las guerras, la inútil búsqueda de motivos inexistentes, la danza que llevará a muchos a la saturación de la razón, al paraíso feliz y definitivo de la locura; su mueca de dolor extremo habrá transfigurado su aspecto para siempre, se le han petrificado los músculos que le permitían sonreír, como un absurdo Lot circunstancial en medio de un holocausto que nadie merece vivir. Entre los escombros, la polvareda y los hierros retorcidos, alguien que ayer era como tú y como yo ha sido arrojado a las más profundas simas de la humillación, dejando en su caída los jirones de su dignidad, de su humanidad.

No sé verlos con mirada ajena, no he aprendido a salirme de su piel, me invade una rabia asesina y primaria, un sentido cavernario de la justicia que me sume en un universo imaginario donde todas las manchas son de mora y la sangre del inocente es veneno para el verdugo.

Esta guerra canalla no es especial; ni más cruel, ni más injusta que cualquier otra. Se me pasan las ganas de obviarla, sin más. Pero cada matanza que transcurre en silencio, es como volver a matar a cuantos inocentes les fue arrancada la vida en su vorágine de insensatez.

Mientras, se suceden las condenas vacías, sin juicio ni sentencia y alguien, en algún lugar, maldice el día en que se inventó la palabra.

miércoles 30 de julio de 2008

ARBIL. La Web.

Hoy me siento magnánimo, así que accedo a prestar un magro servicio a tantos y tantos españoles de pro, como un homenaje, una jura de bandera a esta penísula torera.

He de advertir, sin embargo, que caso de no cumplir cualquiera de los siguientes requisitos, es recomendable que saltes a otra página:

  1. Ser español de nacimiento y ascendencia. La nacionalización es un proceso administrativo de ninguna forma comparable con las virtudes de la sangre y el alma, transmitidas gracias al esfuerzo y sacrificio de incontables generaciones de españoles. Ser negro invalida igualmente los dos supuestos anteriores.
  2. Ser católico practicante o "kiko", en su defecto.
  3. Haber leído al menos tres veces la colección completa del Guerrero del Antifaz. Puede sustituirse con dos Avemarías dominicales por el alma de Don Pelayo en templo especialmente consagrado al efecto.
  4. Ciclópeo convencimiento acerca de la unión hombre-mujer, el amor conyugal y su finalidad, servir a Dios.
  5. Haber negado públicamente -al menos tres veces- la teoría de la Evolución.
  6. Honrar de palabra y hecho la Memoria del Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España, cuando en ocasión pública sea apropiado, y siempre en la intimidad.
  7. Reconocer la homosexualidad como la aberración contra-natura que es.
  8. Ensalzar la excelencia en la Tauromaquia, su elevación sobre el resto de las artes y su profundo enraizamiento cristiano.
  9. Considerar a Don José María Aznar como el mejor presidente de la Democracia.
  10. Experimentar como bien común la tradición y las raíces culturales cristianas, así como la necesidad imperiosa e irrenunciable de restablecer su hegemonía en Occidente como único bagaje aceptable de señas de identidad.
Si has dado positivo en todos y cada uno de los supuesto anteriores, visita el siguiente enlace. Te encontrarás como en casa.

martes 29 de julio de 2008

Carnet de manipulador

Traer criaturas al mundo es una operación demasiado sencilla. Basta con disponer de un par de sistemas reproductores complementarios en un estado aceptable de funcionamiento, un minuto de enajenación mental (normalmente transitoria), y el proceso queda desencadenado. Aquéllo ya va por libre, crece sin control aparente arrinconando con prepotencia las vísceras vitales de la feliz anfitriona, amén de arrojar torrentes de sustancias que parecen diseñadas por el mismísimo Dr. Hyde, a juzgar por los aparatosos cambios de aptitud y actitud que desencadena.

Pasado el tiempo prefijado hasta completar el proceso, te ponen en las manos un ser humano, un cachorro de ser humano concretamente, palpitante, indefenso e incapaz de la más rudimentaria comunicación con sus dueños-progenitores. Y digo dueños porque, en realidad, somos los amos y señores de una persona a la que podremos mimar o maltratar, cultivar o esclavizar, amar o detestar y volcar en ella cuantas fustraciones nos apetezca, sin que nadie, absolutamente nadie, intervenga en su favor.

En una primera reflexión, se me antoja curioso que los trámites de adopción sean extremadamente rigurosos en cuanto a la calidad humana y potencial afectivo de los futuros padres postizos, tan valorada en los baremos como puede serlo demostrar sobrada capacidad para proporcionar medios materiales al crío; en una segunda reflexión, estupor -casi horror- ante la comparación con la situación objetivamente análoga, sólo diferenciada en que el nuevo ser humano procede biológicamente de nuestro propio organismo.

¿Qué diferencia existe entre ambos? sencillamente que, en el primer caso, el Estado procura cerciorarse de la calidad de los nuevos padres y efectúa un seguimiento exhaustivo de la calidad de vida del niño, mientras que en el segundo caso a nadie le importa un rábano que los que te sacan liado en una toquilla te vendan a un tratante al torcer la esquina.

Convertir un bebé en un ser humano libre de taras es la tarea más delicada que puede emprenderse. Y a ningún incapaz debería brindársele la oportunidad de echarla a perder.

lunes 28 de julio de 2008

La mano de Judas


Fruición es el único adjetivo que se me ocurre a la hora de describir la forma chupadora de besar la papal mano que ha tenido el nuevo embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez. No alcanzo a imaginar dónde había estado inmersa la santa mano unos minutos antes, pero que el embajador Vázquez estaba a un paso del orgasmo queda fuera de toda duda a la vista de la mueca dibujada en su rostro. Su Santidad, por su parte, parece implorarle con la mirada "no pares, no pares, que yo también me voy". Y es que amor de Dios no conoce límites ni ideologías. Las feromonas, tampoco.

El PSOE (Partido de la Santa Orden Eclesiástica) escala puestos día a día en el ranking de Instituciones Católicas Colaboradoras, lo que personalmente apruebo dada la aplastante mayoría católica residente en el país.

Vázquez, con toda la razón, se ha mostrado preocupado ante Su Santidad por la forma en que los medios y parte de la sociedad tergiversa las informaciones sobre la Iglesia Católica y las "tonterías" difundidas sobre, por ejemplo, la Santa Inquisición, a las que ha tachado de anacronismos.

El embajador español participó el día 26 de Julio, en la ordenación episcopal como arzobispo de Tibica y secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de monseñor Luis Ladaria, jesuita y nacido en la localidad balear de Manacor, el 19 de abril de 1944, cuya eminente perfil glosó generosamente ante Su Santidad.

P.D.: Nótese que quien figura en la foto marginal no es Gila, sino D. Luis Ladaria, como puede aseverarse sin lugar a dudas gracias al alzacuellos.

viernes 25 de julio de 2008

22-10-2001
Estos tiempos que trotan, tienen la particularidad de permitir la coexistencia pacífica del agua y el fuego. También, de haber triturado la etimología de la paz en fina harina, para cocer el pan de la globalidad. Un pan con grumos que cuesta digerir, pero pan al fin.

Y es que, cada vez que uno rebusca en la trastienda del mundo, se le antoja un rastrillo dispar de olores ocres y rancios. Viejas patrias, viejas barbas, viejas canciones, viejas guerras.

La alopecia en el cuero de la sabiduría, es evidente. Sin novedad en el horizonte. Ni siquiera esa aspirante a conciencia cúbica, electrónica y programable nos sustrae ya del letargo.

Mirar para ver tan sólo moscas en plantilla, muñones indistintos, churretes de gomina, animales imposibles.

Bolsas repletas de hambruna, caudillos con licencia, misterios sin intriga, burdeles monetarios, drogadictos de poder, cabezas impermeables, relojeros sin manos, historiadores mercenarios, cómicos de la miseria, bomberos de la lógica.

Edenes de césped artificial, teleseries con sedante, faquires anunciando flex, pederastas con diplomatura en pedagogía, escotes despertando al mono, hemiciclos que subastan vidas, hombres que parpadean en serie, manos oscuras jugando con interruptores, congeladores repletos de esperanza.

Vigías ciegos, patíbulos con vistas al mar, titulares medievales que son reyes por un día, pecios de moda, futuros vendidos a plazos, tratantes de ilusión, promotores de paraísos, subsecretarios tragaperras, barrenderos de la razón, abogados sin oficio, cartillas racionando el odio…

Y para qué continuar. Lástima de conciencia global. Vaya… hora de mis somníferos. Y casi me pierdo el concurso… ése de puzzles de rostros, con 906. Algún día seré sensato. Dejaré de fumar y de escribir. Me priva de tantos placeres.

jueves 24 de julio de 2008

Antigüallas y reposiciones de verano

Debido a la envidia -motor que mueve el mundo- que me produjo el que Manuel Harazem tuviese un blog donde podía decir cuanto le venía en gana sin darle explicaciones a nadie, y sin pasar por censura previa, decidí un día crear uno para mí solito.

Pero como digo, la envidia es mú mala, pues en realidad son cuatro los blogs que llevo p´alante, debiendo repartir mis escasos recursos intelectuales y mínima capacidad de trabajo entre ellos, dependiendo de qué temas me pida el cuerpo llevar en candelero.

Sin embargo, bastantes años antes de soñar con una maravilla como la que supone disponer de un medio como éste, el boli ya iba y venía por las cuartillas, conformando unos restos que, en parte, aún conservo dispersos por los cajones.

Por ello y debido a que en verano todo flojea -incluidas las ganas de pensar- y que procuro "importar" lo menos posible, se me ha ocurrido hacer lo que todo el mundo: reposiciones. Aunque, éso sí, inéditas.

sábado 19 de julio de 2008

Quien no se consuela...


Si la superstición cuenta con un enemigo imbatible, ése es la ciencia. La Curia confinó el conocimiento durante casi mil años tras los infranqueables muros de los monasterios, sembraron en el pueblo la semilla del analfabetismo y la ignorancia, el fanatismo y los dogmas de fe, los tres candados concebidas para sujetar las cadenas del pensamiento. Con todo éxito.

Tantas molestias tomadas por aquéllos que dedicaron –y dedican- su vida a la ciencia y la investigación no son gratuitas. Roma sabía, como lo sabe hoy, que ni los políticos, ni los revolucionarios, ni siquiera los apóstatas y acérrimos rebatidores de las religiones, representan objetivamente ningún peligro, de forma que en el momento hodierno, sus arengas y pataletas son olvidadas o tratadas como simples anécdotas, aunque un comentario desafortunado daba con tus huesos en la cárcel o la hoguera, en otros tiempos.

Pero el miedo de los Papas sigue ahí, latiendo más intensamente que nunca teniendo en cuenta que el análisis e investigación científica prospera en progresión geométrica, de forma que paran los golpes como buenamente pueden, admiten a regañadientes los hechos empíricos demostrados irrebatiblemente por la ciencia, al tiempo que los teólogos hacen horas extras componiendo las mentiras con aureola que harán encajar, precariamente y con fecha de caducidad, el Ambiguo Testamento con la paleontología, la geología, la antropología y la cosmogonía.

Al día de hoy se conforman con no hacer el ridículo en el teatro globalizado del mundo sabiéndose como se saben vigilados por personas y organizaciones de talla intelectual muy superior a la suya, no siendo pocos los sacerdotes católicos que, a modo de infiltrados, ejercen la investigación científica parapetados en la “búsqueda de dios en su propio lenguaje”, última adquisición conceptual de la doctrina católica, que acapara para sí una vez más aquello que más pronto que tarde, caso de nadar contracorriente, acabaría venciéndola.

Así que, en vista de que el Big-Bang es imparable y las ciencias que se ocupan de la dinámica del universo casi no dejan lugar a dudas en cuanto a la constante expansión de la materia cósmica, el aparato de marqueting vaticano, a través de un sacerdote-científico dedicado, como decía, a tergiversar en la medida de lo creíble –para y por los adeptos- las novedades traídas por el trabajo de muchos hombres de ciencia, explica de un soplido la expansión del universo de forma que, en realidad, se trata de Dios en persona, que todos los días echa un rato de faena y va creando espacio y rellenándolo con galaxias, media docenita al día para no estresarse.

El plagio y la manipulación, lejos de causar el lógico rechazo, atrae como a mosca tras boñiga a toda una estirpe de tipejos chupafajines. En este caso se trata de un tal J. Templeton, individuo que no contento con ser el más significativo precursor de la globalización, el abaratamiento de los costes de producción mediante su traslado a países subdesarrollados, experto en la usura comercial, cuya inmensa fortuna ha sido acumulada sobre los países derruidos o perdedores de la II Guerra Mundial, y que ha acabado afincado en un paraíso fiscal no sin antes ser nombrado Caballero Británico por Isabel II. Tal distinción debida, sin duda, a sus méritos profesionales, consistentes básicamente en robar entre oraciones. Pues bien, decía que se trata del benefactor y encargado de revestir con colorido plumaje –predominando el verde dólar en forma de millón y pico de euros- al sacerdote/astrofísico, a través del otorgamiento del premio que lleva su nombre, Premio Templeton para el progreso de la religión. Preciosa perla para la Humanidad.

Tal vez no esté lejos el día en que las sotanas se hagan acreedoras de premios Novel por sendas interpretaciones jehovescas de las leyes físicas fundamentales. Todo el mundo sabe quién cortó el rabito de la manzana que iluminó a Newton. Dios, por supuesto. Y que es la mano del altísimo en persona quien frena la luz evitando así que salten los radares celestiales de control de velocidad, quedando así limitada a 300 mil kilómetros por segundo.

Y qué duda cabe que el hilo invisible que une los planetas con los soles está sujeto por una lazada hecha personalmente por Alá, que para esas cosas es un manitas.

La enfermedad degenerativa que mantiene a Stephen Hawking en estado semivegetativo es, en realidad, un don divino otorgado en aras de procurar la dedicación exclusiva al conocimiento de dios a través de la ciencia, evitando así las distracciones de la carne.

En definitiva, quien no se consuela es porque no quiere.

Más sobre el tema... y más

domingo 13 de julio de 2008

Los 10 Mandamientos que la Iglesia Católica debería cumplir

Fuentes: Diario Público

PÚBLICO.ES - 09/05/2008 21:49

La vicepresidenta De la Vega ha insistido en la voluntad firme del Gobierno de "avanzar en la laicidad del Estado" y de "proteger las creencias de quienes no creen". Público ha elaborado un decálogo para convertir España en un Estado laico.

I. Educarás en igualdad

En España hay 17.000 colegios de titularidad pública y 7.000 concertados o privados. Casi 2.500.000 alumnos de enseñanza no universitaria —uno de cada tres— estudian en centros concertados de ideario religioso. El Estado los financia con fondos públicos, pero deja su gestión en manos de instituciones religiosas. Este modelo es el pilar en el que se sustenta la influencia católica en la sociedad. Históricamente, la Iglesia ocupó así una responsabilidad desatendida por el Estado. La recuperación de la democracia no reformó este modelo, consagrado en el Concordato de 1979.

II. No sermonearás fuera del púlpito

La asignatura de Religión "interrumpe el funcionamiento común del horario lectivo e impide que ese tiempo se dedique a otro tipo de aprendizajes", según denuncia la plataforma Por una Escuela Laica. Los acuerdos con la Santa SEde y la LOE convierten la doctrina católica en una asignatura de oferta obligatoria para los centros y de carácter voluntario para el alumnado. El Estado paga a los profesores de Religión, aunque los seleccionan los obispos. La Religión ocupa casi 1.000 horas lectivas en las etapas de Infantail y Primaria y 450 horas en la ESO, tanto como la educación física o artística.

III. No impondrás tus símbolos al Estado

El pasado jueves, los máximos representantes de los tres poderes del Estado acudieron al funeral de Estado celebrado en la catedral de La Almudena, en Madrid, por Leopoldo Calvo Sotelo. Ni el Jefe del Estado ni el del Ejecutivo presiden esa ceremonia religiosa, quien lo hace es el Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Es el último ejemplo del sometimiento ocasional del Estado a la máxima expresión del poder católico en España. La jerarquía católica bendice cada momento clave de la vida institucional, casa al heredero de la Corona, bautiza a sus hijos y preside los funerales de Estado.

IV. No mezclarás la gloria terrenal y celestial

El arraigo de la Iglesia católica en España hace que se confundan en no pocas ocasiones las celebraciones de carácter festivo o histórico con las religiosas. El himno nacional saluda en Semana Santa la salida de cada procesión y el viernes santo las banderas de los cuarteles ondean a media asta en señal de duelo. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado escoltan iconos religiosos en celebraciones públicas, y las autoridades civiles acompañan a los representantes católicos en manifestaciones puramente religiosas. Los colectivos laicistas exigen que se evite esta mezcla de representaciones.

V. No acapararás las fiestas del calendario

El calendario laboral para 2008 recoge un total de doce fiestas nacionales para todas las comunidades autónomas. La mayoría tienen su origen en celebraciones religiosas que, a su vez, nacen de ritos paganos y tradiciones anteriores al calendario cristiano. Sólo cuatro celebraciones conmemoran eventos no religiosos: el día de la Constitución, el 1 de mayo, el 12 de octubre, Fiesta Nacional, y la festividad de cada comunidad autónoma. Los homenajes civiles están casi excluidos del calendario; el día internacional de la mujer no se celebra, pero sí el de la Inmaculada.

VI. No invadirás instituciones públicas

La presencia de representantes católicos en instituciones ajenas a la Iglesia es notable. Hay capillas, y capellanes, en hospitales, universidades y centros penitenciarios. El Concordato garantiza este privilegio, que alcanza cotas especialmente relevantes en las Fuerzas Armadas. El trato favorable que recibe la Iglesia católica en el ámbito militar se recoge en los acuerdos Iglesia-Estado de 1979. Su manifestación más anacrónica es el denominado ‘derecho de presentación’, aún vigente, por el que el Rey propone al Papa un nombre para el cargo de Vicario General Castrense.

VII. Cuidarás de tu propio patrimonio

A lo largo de los siglos, la Iglesia, privilegiada por su bienes, ha conformado buena parte del patrimonio artístico español. ¿De quién son joyas como las catedrales de Burgos o León? ¿Pertenecen a la Iglesia católica o a la Humanidad? El concordato de 1979 establece que “el patrimonio de la Iglesia sigue siendo parte importantísima del acervo cultural de la nación”. Así justifican la colaboración entre las administraciones y la Iglesia para la conservación y cuidado de una herencia monumental cuya titularidad es privada. Los fondos públicos garantizan la necesaria pervivencia de este patrimonio.

VIII. Acatarás la ley de datos

La apostasía es el procedimiento por el que se abandona la Iglesia católica después de entrar a formar parte de ella mediante el bautismo. No existe un registro oficial de apóstatas. Media docena de iniciativas —de carácter municipal— intentan paliar esta carencia. Apostatar es un derecho, sin embargo, la Iglesia envuelve con trabas las peticiones de apostasía. Algunos obispados piden al solicitante las explicaciones que no reclamaron al bautizarle. Las parroquias no suelen borrar al apóstata de su libro de bautismos, sólo hacen constar, junto a su nombre, su declaración de ser dado de baja.

IX. No utilizarás los medios públicos

La Iglesia católica dispone de espacios públicos, gratuitos y semanales en las televisiones públicas. La Iglesia evangélica ha denunciado que la confesión católica dispone de tres horas y media semanales en RTVE frente a los cinco minutos que concede a las confesiones minoritarias. Los actos litúrgicos de cada domingo son emitidos por el canal público, acomodados entre programación confesional. La 2 de TVE programó durante la pasada Semana Santa una celebración diaria durante cuatro días consecutivos, además de retransmitir procesiones y otros contenidos de carácter puramente religioso.

X. Te autofinanciarás

La actual campaña de la Renta es la primera desde que nació el IRPF en la que la Iglesia no percibirá la cantidad anual que le entregaba el Estado a fondo perdido. La Iglesia se servirá así de una declaración pública de impuestos para percibir el 20% de su presupuesto. Hacienda gestiona y facilita de esta manera la provisión de fondos para sostener a la Iglesia católica, exenta, hasta este año, de pagar tributos como el IVA. La autofinanciación es un objetivo recogido en el Concordato, pero la Iglesia no ha puesto nunca especial empeño en conseguirla.

viernes 11 de julio de 2008

Que me lidien si ésto no es el ku klux klan



Ubicación original AQUI

jueves 10 de julio de 2008

Todos a una

Todos a una podría ser el slogan bajo el que marcharíamos hacia la definitiva globalización, ese estado planetario de cosas que, en realidad, nadie sabe definir en todos sus extremos. Imagino que los ocho representantes de la erótica del poder mundial -digo yo que de ahí vendrá lo de "G"- algo más que los simples mortales han de saber sobre el tema, aunque dudo mucho que accedan a explicarlo crisísticamente -término que me permito acuñar como sinónimo de hablar sin rodeos-, por lo que barrunto que nada se obtendría fuera de las interminables perífrasis a que nos tienen acostumbrados cuando no les sale de la real gana de hablar de algo.

A este bloguero padawan le gusta mirarse al espejo y ver un ciudadano del mundo, ni ser de aquí ni ser de allá, por lo que quizá no perciba en toda su extensión la malicia de la globalización. Por otra parte los hippies y sus evoluciones posteriores siempre me dan buen rollo, y éstos se definen como antiglobalización, con lo que la contradicción interna está servida. Y en caso de conflicto, nada mejor que la cautela.

El capitalismo-neoliberalismo ha conquistado hasta la Fosa de Las Marianas, por lo que ya no es necesario temer que el mundo se unifique bajo este sistema económico. Las corrientes migratorias han ampliado la oferta gastronómica exótica en todos los rincones del mapamundi, así que otro aspecto globalizado. En cuanto a la cultura, nada puedo añadir que cualquier hipotético lector a partir de 6 años no sepa mejor que yo: artesanías andinas, massai, pakistaníes y australopitecas componen un top-manta universal que se puede encontrar en cualquier rincón de Nueva York hasta el famoso mercado de Estambul; las músicas étnicas más recónditas, afortunadamente, se derraman por la atmósfera de la mano de la tecnología P2P. Y un largo etcétera de elementos que no nos está quedando más remedio que compartir -y a veces, soportar- universalmente.

¿Qué impide entonces de facto completar este proceso social? ¿qué está obstaculizando la uniformación política y cultural de todo el orbe? Exactamente. Las Religiones. Las creencias sobrenaturales, lo único en lo que la humanidad es incapaz de ponerse de acuerdo. Puedo comel un loyito de plimavela, zamparme a destajo un kebab o hacerme un sandwich de serpiente con hojarasca de Borneo, pero de ponerme en pompa cara a la Meca, nanay. De la misma forma que aquéllos no cambian a su rollizo Buda por un maltratado e impresentable mesías, por muy hijo bastardo de Visnú que sea.

Y si, como algunos y algunas afirman a pies juntillas, existe la mano negra en forma de hermético concilio de poderosos que procuran gobernar los destinos de globales del mundo, imagino que la Religión se habrá convertido en hueso más duro de roer.

Sea como sea, me ha quedado regusto a frustración tras la última edición de Blanca-Merkel y los 7 enanitos que sumados son ocho que ni con los diecinueve platos del encumbrado menú apuesto que se diluye. Una especie de gastritis política, una acidez paranoica que me decía que si en el momento de la foto común la tierra abría sus fauces, se los tragaba enteros y escupía por un lado los huesos y los trajes fláccidos y vacíos por otro, el clamor festivo de la humanidad sacaría el planeta de su sagrada órbita.

Ante la duda que persiste e incapaz de discernir nada expresable sobre el tema, renuncio por el momento a pronunciarme sobre la globalización. Éso sí, desde que lo descubrí, me vence día a día un fenómeno infinitamente más grato y positivamente globalizador. Me refiero a la blogalización.

martes 8 de julio de 2008

Sí que creo

No es cierto que no crea en nada. Desmiento firmemente a mis opositores, en ese sentido.

Me gusta imaginar que tengo opositores, detractores e incluso enemigos, porque me hacen creer que existo. Al fin y al cabo nadie te publicita tan efectivamente como un enemigo acérrimo. Así pues yo tengo fe en mis enemigos, en su ojo vigilante que observa mis actitudes y que más pronto que tarde vendrá a juzgarme, a ponerme a la izquierda o la derecha, a restregarme mis asquerosos defectos, dictar sentencia y hacerme pagar por ellos. Y vivo esperando esa fecha.

Así, hay días que me levanto inquieto, escudriño por las rendijas, rebusco esperando tropezarme con un micrófono, una mini cámara, un anónimo amenazante en el buzón. Algo.

Salgo a la calle de reojo, sin ni siquiera intentar pisar en el centro de las losas, con lo que me gusta. Cuando noto esos ojos en la nuca, me giro casi saltando para sorprender al desconocido que da sentido a mi vida. Pero, por el momento, sólo hallo perspectiva oblícua de la avenida, salpicada de seres inofensivos.

En esos días no puedo concentrarme si no es en identificar a mi malhechor personal, inventar indicios que lo evidencien, le cambio el rostro y el atuendo y puedo identificarle con quien me apetezca, ver la acción de su mano en cualquier incidente que me afecte, culparle y guardarle rencor.

Tomo café y leo en el diario una carta al director que me alude claramente. No conozco al tipo que la firma, ni manera tengo, así que me conformo con mantener el nivel de alerta. Me obliga a vigilar la dichosa sección durante un tiempo.

Uno me pide fuego. Cómo existe quien circule alegremente sin portar un mechero. Mientras enciende el cigarrillo con la cabeza gacha, mimando la llama con el cuenco de las manos, la vista se me va a sus bolsillos en busca del bulto delator, el repujado rectangular que le delate por fin. Camisa, caderas, me aupo de lado para alcanzar a ver los bolsillos traseros. Le sigo durante un rato hasta que se pierde por la boca de un edificio. He de pasar por allí más a menudo; si vuelve a pedir candela no habrá más que buscar.

Claro que creo.

Creo, por ejemplo, que cuando abrazas una religión, cualquiera, algo bueno agoniza en tu interior y, a cambio fantasmas maniqueos se adueñan de tus días.

Por ejemplo.

lunes 7 de julio de 2008

Un flanco más. Primera parte. Indocumentada.

Sin prisa pero si pausa, los musulmanes que desde hace décanas emigran a Europa van tomando posiciones, enarbolando como derechos la incorporación a la legislación de los dogmas del Islam aprovechando los huecos dejados por la legislación en materia religiosa vigente en muchos países europeos. Hay que reconocerles, como virtud mínima, la paciencia infinita.

Mientras, Occidente, con sus constituciones y derechos civiles, se está dejando embaucar por la "religión de la paz" sin primero hurgar mínimamente en la vida y milagros de aquéllo que está propugnando como "admisible" y que tiene mucho más de invasión ideológica y cruenta que de filosofía pacifista.

Creo firmemente que dar a un perfecto desconocido mucho más de lo se recibe le sitúa a uno en un estamento cercano a la imbecilidad, amén de constituir un movimiento sumamente arriesgado cuando el interfecto duerme en tu casa y comparte tu mesa. Claro que yo soy desconfiado de natural.

De ésto no parece enterarse, por citar un ejemplo reciente, Lord Phillips, presidente del tribunal supremo del Reino Unido, que se ha decantado por incorporar ciertos preceptos de la Ley Islámica al ordenamiento jurídico británico, y se entreteniene en aclarar que sería la ley inglesa la que imperaría, a fin de evitar sistemas paralelos. En efecto, el sistema es para lelos.

Reconozco que el Islam es la única religión que me produce más náuseas que el Catolicismo, tanto en sus conceptos como en su puesta en práctica. Entretenidos como solemos estar plantando cara al sotanerío facineroso anidado en esta tierra de campeones deportivos, es más que probable que estemos descuidando la espalda y regalándosela a Alá y a Muhammed, su profeta. Profeta que, dicho sea de paso, estaba pluriempleado como Señor de la Guerra.

Tampoco oculto mi animadversión por todo cuanto tenga que ver con la imposición de pautas religiosas en el ámbito civil o público, y por motivos que todos conocemos la organización más comprometida con estas maniobras en nuestro entorno más inmediato es la iglesia católica, pero en este caso el dicho popular más inapropiado que podríamos aplicar es el de "la mancha de la mora, con otra verde se quita", o viceversa, en el supuesto actual. De éso ni hablar.

Los musulmanes están voluntariamente sujetos a practicas incluso más absurdas, destructivas, invasivas y denigrantes para la dignidad de los agnósticos y ateos que las propugnadas por la Iglesia Católica, y es probable que el ordenamiento jurídico europeo deba plantearse el procurar la salida y vetar la entrada en su seno de cualquier medida arbitrada con vistas a cubrir las necesidades religiosas de cualquier colectivo.

Es conveniente recordar que para los teólogos musulmanes y, por ciega extensión, para sus fieles, la no pertenencia al Islam en sus territorios de influencia se traduce en la muerte, ya sea por sentencia explícita o por circunloquios igualmente mortales de necesidad (apedreamiento y posterior encarcelamiento, sin cura previa; una pasada); la apostasía, que en el seno del Catolicismo cuesta dios y ayuda obtener, en el Islam ni siquiera se contempla, de forma que la renuncia a la fe se traduce en la pérdida de todo derecho civil, confiscación de bienes y muerte, si tienes las piernas cortas.

Las zonas de religión musulmana someten a sus vástagos a un intenso lavado de cerebro que ya conocemos por nuestras propias religiones locales, pero introduciendo novedades como ésta en la que morir defendiendo activamente el Islam, es decir, matando por él, proporciona un pasaje automático al paraíso y un vale para copular eternamente con nosecuántas vírgenes, que cabe suponer que, por simple deducción, serán de usar y tirar (aunque en este caso ambos verbos parecen sinónimos). Personalmente me quedo con los mártires cristianos, por motivos obvios.

Las comparaciones en este caso, lejos de ser odiosas, deben servir para desviar la mirada (que cuesta lo suyo, cierto) de la jeta del Papa, echar un vistazo por los rincones de la sociedad, que es donde suele acumularse más porquería, y estar alerta sobre el resto de políticas supersticiosas, especialmente aquéllas que confunden los dioses con el estado y que te perdonan la vida a condición de que estés suscrito a su catálogo de supercherías.

lunes 30 de junio de 2008

Urocopa y Urogallos


Uno no es muy de fútboles que digamos, no me duele en prendas reconocerlo, como tampoco me duele admitir que en ciertas escenas del espectáculo me sudan las manos, me se dispara la taquicardia y puedo llegar a la franca conclusión de que la madre del árbitro se ganaba las habichuelas en la puta calle meneando un bolso.

Después me vienen los remordimientos. No resulta fácil ceder al convencimiento de que el residuo reptiliano de mi cerebro ha logrado imponerse al mamífero durante unos minutos que se hacen interminables. Lo sé porque me quedo frío, la mirada inexpresiva, las manos engarrotadas, quieto como un camaleón y en esos instantes puedo comerme al que se me ponga por delante.

Tras la mencionada enajenación mental transitoria, uno vuelve a ser discípulo, el peor discípulo, de Da Vinci. Y es que como mi visión periférica es mucho mejor que la directa, pues no puedo dejar de percibir ciertos detalles y extraer determinadas conclusiones. Fuera, éso sí, de los términos estrictamente furbolísticos.

Por más vueltas que le doy, ayer, mientras el mundo veía la celebración de un triunfo "deportivo", por así llamarlo, a mí me pareció percibir en los semblantes germanos una ceremonia de humillante capitulación, rictus amargos y rencor malamente contenido contra la insultante hilaridad de esos íberos neolíticos, esos hombres de atapuerca que les dejaron, en ese terreno, a la altura del culo.

El sentimiento de superioridad de la raza aria sigue vigente, como quedó patente en la expresión de esa prima de la Srta. Flecher que es Angela Merkel. Si el presidente del gobierno español hubiese sido Rajoy, pues no sé, Mariano tiene otro estar, otra cosa; tampoco habla un pijo de alemán pero ya se sabe que los candidatos del PP para esto de los idiomas no tienen complejos. Pero con José Luis la cosa se me antojó diferente. Tan tímido y dubitativo como siempre, extendiendo y encogiendo la mano presta a saludar, con su bambi-mirada a pleno rendimiento, cejas en posición de ataque-defensa y sonrisa de "a ver, qué hago".

En el bando político y deportivo alemán, que eran todos menos los españoles porque incluía a los anfitriones, a Platini y a los árbitros, se respiraba una mala hostia que asusta. Y me asusta porque toda muestra de satisfacción era malamente fingida, con mucho esfuerzo, incluidos los representantes deportivos institucionales de esta Europa que, a la primera de cambio, se traslada al siglo XII.

Repasen ustedes las imágenes que se repetirán hasta la saciedad, y vean a esa Merkel con su ying y su yang, con su Jekill y su Mr. Hyde felicitando protocolariamente a los bárbaros, como un César entregando Roma.

Está la cosa como para pedir aumento de las subvenciones al olivar.

sábado 28 de junio de 2008

El Corte Inglés, Fujitsu, Heineken y Seguros Ocaso fichan por GE- INRI.

Agencia de Noticias JEFE. 27-06-2008. El Corte Inglés, Fujitsu, Heineken y Seguros Ocaso fichan por INRI.

Ante el estupor de los mercados bursátiles, la multinacional italiana GE-INRI ha absorbido varias firmas entre las que se encuentran algunas hasta ahora tan solventes como El Corte Inglés, Fujitsu, Heineken y Seguros Ocaso, entre otras.

No es la primera vez que INRI lleva a cabo operaciones similares. ACME, holding dedicado igualmente a recrear aventuras de personajes de ficción, ya fue prácticamente barrida del mercado mediante la conocida estrategia del Grupo de Empresas INRI de quemar literalmente a la competencia, combinada con el lanzamiento de la modalidad más agresiva de OPA, la llamada OPA BOBA, a través de la que obtiene desorbitadas cantidades de activo de los recursos públicos en concepto de subvenciones.

En esta ocasión, el Consejo de Administración de INRI ha fijado su objetivo en el grupo dedicado a espectáculos de humor político y variedades LA SEXTA, en la que ha encontrado una competencia directa y feroz por la similitud de contenidos y que se ha revelado como una seria alternativa a la baza editorial que catapultó a INRI a la cima de los emporios financieros, titulada NUEVO TESTAMENTO, y que conforma la segunda entrega de un best-seller anterior, extenso compendio de cuentos infantiles de copyright compartido.

Así pues, serán los consumidores quienes tengan la última palabra.

miércoles 25 de junio de 2008

Canon Analógico

La mayor parte de vosotros no lo recordareis porque, o bien no lo conocísteis por juventud, bien lo olvidásteis por deterioro senil, bien porque ya intuíais que lo de trasegar series de TV de pé a pá sin despegar la almorrana del sillón no prometía salud física ni bienestar mental.

Hablo de Canon, un detective analógico que habitó en los albores de la caja tonta y para el que, a pesar de sufrir la condena de la silla de ruedas, no existían las barreras, ni arquitectónicas ni de alguna otra clase.

Su apariencia despejada, rolliza y bonachona sumada a su minusvalía física generaban tal exceso de autoconfianza en sus antogonistas, que cuando querían acordar la suspicacia del postrado policía ya había liquidado toda coartada y minado la moral del presunto delincuente, que se entregaba tan resignado como sorprendido, o lo uno como causa de lo otro.

Y si, como en la foto, no había otro remedio, Canon esgrimía su "pipa" sabedor de su efecto disuasorio, y ahí acababa el asunto. Todos nos habíamos divertido y los malos, al trullo, que por aquél entonces era su sitio natural y no cabían recursos de amparo, apelaciones ni gaitas.

Pero los tiempos han cambiado y el Canon de hoy se esfuerza por mantener aquella imagen de inválido inofensivo, saqueado, incomprendido y digital como los nuevos tiempos, y cuando la sensiblería le falla, a falta de honesta inteligencia, echa mano de la "pipa" política y apunta a diestro y siniestro, confundiendo ciudadanos con delincuentes y viceversa.

Este nuevo Canon, es de padre putativo elegido por el sistema del que cagó la paloma y de entre los más trasnochados y ostentadores del récord a la baja en número de discos vendidos en los últimos 20 años. Canon hijo de petardos cuya musa voló con el coche de Carrero Blanco; hijo futuro que será quizás del Lalala, cuando Massiel tome el relevo de un fósil y descatalogado Teddy Bautista luciendo la tripa asanguijuelada y pujada de sangre de pardillos, y ya harto, repleto y eructado, se largue a retozar con el rey del pollo frito. Y que pase el siguiente.

Y no te enerves, Sabina. Que cuando termines por cascar el cascarón resquebrajado de tu voz que adoro, cuando tus versos acaben de empeorar y entren en fase terminal, a pesar de que no reúnes los requisitos mínimos de olvido público y falta de talento, cabe la posibilidad de que el pecio que por ese entonces ejerza la paternidad del Canon te legue la jeringuilla extractora de honor y los consejos de quien te precedió: ríe, reza, chupa, disfruta y simula esplendor.

Y conste que éste que escribe ni escatima el Canon, ni mantiene huidizos chinos, ni aplomados negros, negros como la conciencia de cándidos tontorrones que se regocijan, ilusos, en que roban y estafan porque a hurtadillas engullen gigas de video basura Entertainement, Columbia o Pictures, por el tobogán de la banda ancha por la que les cobran los tres ojos de su anatomía y que, sin la golosina del Emule, estaría francamente de sobra, por exagerada; y les clavan in situ los auténticos derechos de autor, los 40 eurazos mínimos al mes con los que podrían arramblar con todos los DVDs del kiosko -y la vuelta me la da en LIBs-.

¿Quien si no, las suministradoras de servicios de internet, se lleva la parte del león de la piratería audiovisual?

¿O es que tú comprarías 6 megas de banda para leer un blog?

martes 24 de junio de 2008

La Maldición.

Una antigua maldición atribuida a los/las gitanos/as decía algo así como jalá te dé un doló que cuanto mah corra mah te duela, y si te párah revienteh.

Pues ha resultado que así es como funciona el mundo desde hace siglo y medio, en una continua huida hacia delante y sin la posibilidad de detenerse para darnos a algunos la oportunidad de bajarnos. Porque si se para de golpe, los que sobrevivan al frenazo se encontrarán perdidos en un lodazal ubicado en medio de ninguna parte, a bordo de un tren hundiéndose a marchas forzadas en un pantano de arenas movedizas. Ni más ni menos.

Este circuito que es tan cerrado como vicioso es el círculo, que se retroalimenta con una filosofía caníbal según la cuál si no dejamos de comernos entre nosotros moriremos de inanición, pero lo único comestible que tenemos a mano es el prójimo. Consumo se llama la maldición.

Pero la curiosidad mató al gato, y personalmente me muero por comprobar qué ocurriría si gastásemos lo necesario. Si, sin abandonar el circuito interminable, aflojásemos la marcha para darnos la oportunidad de contemplar el paisaje. Qué sorpresa si al mirar hacia arriba, descubriésemos media docena de tipos entre las sombras, fuera del círculo, individuos que se divierten poniendo y quitando raíles, añadiendo arbolitos, montando casitas, jugando con los potenciómetros de la corriente que alimenta las vías, inventando nuevos circuitos, nuevos primeros y terceros mundos.

Mira que si no fuesemos más que figuras de plástico en una inmensa maqueta, el pasatiempo de lujo de unos tipos que juegan a ser dios.

Cabe la posibilidad de que parar no equivalga a reventar. Cabe la posibilidad de que sólo nos lo estén haciendo creer. Cabe la posibilidad de que la consecuencia más real sea que se les termine la diversión y se vean descubiertos.

Como dice El Roto en una de sus viñetas más certeras: Si todos marchamos en la misma dirección, cómo sabremos si hay otro camino.

martes 17 de junio de 2008

1945: Sodoma y Gomorra.

El ser humano es en sí mismo una máquina sorprendente, sobre todo en lo que a la percepción de la realidad se refiere y los procesos de ingesta y asimilación de la información. La Alemania de la segunda guerra mundial dejó de existir con la muerte del régimen nazi, el colapso político que acabó con su escisión y reparto entre los dos bloques ideológicos de la época; Alemania ha purgado hasta la saciedad durante estos sesenta años las pavesas de la barbarie por todos conocida.

Hasta la Iglesia Católica, a su manera, ha solicitado el perdón de los ciudadanos del mundo por la dilatada etapa histórica en la que sometió, aterrorizó y asesinó cruelmente a cientos de miles de seres humanos bajo los pretextos más inhumanos y retorcidos.

No es que fuese necesario, dado el amplio sector de las sociedades que justifica de una forma u otra sus procedimientos y que resulta suficiente para dotarla de inmunidad histórica. Pero el hecho reconocible y tímidamente plausible es que lo ha hecho, y la Europa lameculos y condescendiente lo positiviza y santas pascuas, aquí no ha pasado nada.

Pero el caso de los EEUU es, como poco, llamativo. Como sabemos, durante el último medio siglo ha capitaneado una cruzada contra lo que se ha denominado armas de destrucción masiva, iniciando guerras preventivas disfrazadas de cínico altruismo contra cualquier Estado soberano que le saque la lengua.

Se incorporó a la última Guerra Mundial cuando no le quedó otro remedio, habiendo permanecido hasta entonces observando taimadamente desde su atalaya cómo medio planeta era arrasado y sometido. Sólo cuando sus intereses y territorio estuvieron sobre el tablero de risk, intervino.

Sesenta años después y bajo la clarificadora perspectiva del tiempo, ¿hemos olvidado cómo acabó esa guerra? al margen del simple hecho narrativo, algún educador se ha atrevido a entrar en el análisis de lo que significa -una vez desintoxicados del buenismo con que a lo largo de estos años se ha impregnado el asunto- detonar dos Bombas H sobre dos ciudades de cientos de miles de habitantes? ¿Resulta éticamente aceptable que nadie señale con el dedo a quien ordenó el acto más monstruoso llevado a cabo contra la humanidad?

El aparato de marqueting de los EEUU es dispositivo de guerra más sofisticado creado hasta el día de hoy. Mientras los creyentes, en Occidente aún tiemblan cuando en las mañanas de domingo se les sermonea con la destrucción de Sodoma y Gomorra, miles de personas aún sufren los atroces efectos de la radiactividad de aquel fuego que también bajó del cielo y que les inoculó un mal que pasará a sus hijos y los hijos de sus hijos en incontables generaciones venideras.

Tácitamente, se nos enseña en las escuelas que no había otra forma de acabar con la conflagración, no se plantea la menor duda sobre el acto en sí mismo, de forma que no hay lugar para establecer un enjuiciamiento objetivo sobre un hecho contemporáneo de una gravedad sin precedentes.

Cierto es que EEUU no es el único que ha masacrado países enteros. Las guerras en Africa, la URSS y la actual Rusia, entre otros, demuestran lo contrario. Sin embargo, existe una diferencia fundamental. EEUU sigue paseándose por los foros internacionales como valedor de la justicia y defensor de la vida y la dignidad humanas, mientras su esencia, su filosofía y su moral colectiva sigue siendo la misma que aquél día no tuvo el menor atisbo de piedad con cientos de miles de seres humanos indefensos.

Aquella guerra, quién sabe si afortunadamente, la perdieron "los malos". Pero, ¿podemos estar seguros de que la ganaron "los buenos"?

miércoles 11 de junio de 2008

¿Porqué en Italia?

La naturaleza está llena de casualidades. Un rincón en el patio, donde nunca llega el sol, en el cual la humedad tarda en evaporarse más que en cualquier otro lugar. Así que, cuando vas a acordar, ya tienes la dichosa verdina haciéndose dueña y señora de la situación, invadiendo toda superficie sometida a las mencionadas condiciones.

¿Casualidad? Pues posiblemente el mismo tipo de casualidad que hace que La Mafia y El Vaticano hayan confluido en ese rincón del patio mundial que es Italia. Observando detenidamente, las condiciones son análogas. La falta de luz que implica la religión, sumado al ambiente saturado que proporciona la Mafia. La proliferación de ambos en perfecta simbiosis responde a la necesidad y consecución de objetivos comunes, estructuras jerárquicas basadas en idénticos principios y métodos aprendidos mutuamente.

El Vaticano llegó antes, sus sagaces ideólogos, ya desde la antigüedad y tras catar alguna que otra sede provisional, decidieron establecer su centro neurálgico en esta tierra, poderosa y agitada al mismo tiempo. Muchos siglos antes de la invención de la televisión, los políticos de la época apreciaron rápidamente el poder que otorgaba la nueva ideología para el fácil manejo de las masas, con herramientas sociológicas muy simples.

Ambas, Mafia e Iglesia Católica, se complementan mutuamente a la perfección. Mientras la Iglesia, en origen, se excusa en la ganadería aplicada al ser humano, que es tratado socialmente como un rebaño, la Mafia siciliana se inclina por la agricultura como razón de ser, brindando ambas una protección que acaba siendo necesaria precisamente contra los mismísimos protectores.

Evidentemente, el éxito obtenido tanto por la Iglesia como por la Mafia no se debe a la vehemencia de su verbo, sino a la combinación de sutilidad con la oligarquía y brutalidad con los individuos no asimilables, que resultan desacreditados y despojados de sus bienes, cuando no simplemente asesinados, todo ello mediante técnicas que se han perfeccionado paralelamente al crecimiento institucional, económico, político y mediático de ambas organizaciones.

En Italia, encausar a un mafioso es una tarea laboriosa y casi siempre estéril. Juzgar y condenar a un miembro de la Iglesia por alguno de sus numerosos delitos tanto en el ámbito civil como en el penal, es imposible.

¿Dónde está la diferencia?

martes 10 de junio de 2008

Heineken, la cerveza de los obispos.


El malestar creado entre los católicos por un programa de humor en La Sexta, ha tenido, entre otras, la inesperada consecuencia de que Heineken, uno de los sponsors del programa, retire la publicidad de su marca.

Por su parte, la respuesta de la ABC -Asociación de Bebedores Compulsivos-, de marcado carácter agnóstico, no se ha hecho esperar y ha comunidado oficialmente el veto alcohólico riguroso a Heineken, a lo que la conocida firma de cerveza ha respondido exigiendo al Vaticano que, en adelante, la Eucaristía se celebre exclusivamente con cerveza Heineken, siendo por tanto considerada en adelante patrocinador y complemento oficial de la ostia.


Por otra parte, la noticia ha servido para la localización fortuita de una página web, el Observatorio Antidifamación Religiosa, dedicado exclusivamente denunciar los intentos de difamar el buen nombre que la Iglesia Católica ha sabido mantener desde su fundación. De esta forma, el Muy Ilustrísimo Sr. Don Antonio Alonso Marcos, Presidente por Mandato Divino de dicho Observatorio, se yergue así en valedor en la Tierra de Nuestro Señor Jesucristo hasta su nueva venida, azote de herejes y plaga de comunistas, tarea que asume con absoluta abnegación y e
ntrega.

Desde este blog hemos querido saber más de este insigne benefactor de la Humanidad y, realizadas las oportunas investigaciones en la Internet, tan sólo podemos ofrecer dos posibilidades, dos ilustres nombres y apellidos que podrían encarnar, por igualdad de méritos, a la persona de este egregio ciudadano y sobresaliente católico.

Podría tratarse de un profesor de Doctrina Social de la Iglesia en la Universidad de San Pablo, pero conocido en los círculos intelectuales más exclusivos por su glosa al Discurso de Su Santidad Benedicto XVI al Cuerpo Diplomático acreditado en la Santa Sede, que ha marcado un antes y un después en la conceptualización de los protocolos consulares.

La segunda y última posibilidad gira en torno a la figura homónima de un Juez de Paz, doctorado en Relaciones Internacionales y catequista, que fue elegido juez de paz el pasado abril, habiéndose visto envuelto, desde entonces, en la polémica y la difamación más cruel tras negarse el pasado otoño a tramitar dos expedientes de matrimonios homosexuales en su ciudad, dado que, como es sabido, las bodas entre gays son inconstitucionales, lo que llevó al Ayuntamiento dela ciudad (PSOE) a celebrar un pleno urgente para pedir su dimisión. Una de las parejas perjudicadas terminó, en un alarde de cobardía, celebrando su boda en Canadá.

En consecuencia y dado que se trata de un ejemplo vivo del ideal de lo que debe ser un Cristiano y a fin de expresarle directamente nuestro reconocimiento y gratitud, desde este Blog rogamos a toda autoridad eclesiástica, civil, marca de cerveza, rioja e incluso a la universal Coca-Cola que dispusiese de información veraz al respecto, la notifique lo antes posible al remi
te de esta web.

Para finalizar, hacer un llamamiento a La Sexta para el cese de las hostilidades contra la Comunidad
Católica, animando desde aquí al personal que la integra a conocer a nuestro Señor Jesucristo y su mensaje, seguros que de la confusión de sus almas surge el mal que se plasma en programas desdichados como el emitido por la Cadena.

P
or lo tanto y con el objetivo de orientar los contenidos morales de esta joven emisora que, a pesar de los errores que conlleva su juventud, consideramos amiga, quedamos a su disposición para remitirles con toda humildad el código deontológico que ha venido marcando la intachable trayectoria moral de la COPE, como símbolo y guía de una radio y televisión impregnada de los valores cristianos de tolerancia y búsqueda permanente del enriquecimiento personal y espiritual del ser humano.

miércoles 28 de mayo de 2008

El Papel del Estado.

Varios son los papeles que juega el Estado en la vida de los ciudadanos. Sin embargo, de todos ellos, hay un papel que destaca por su importancia en todos los ámbitos y, muy especialmente, cara al futuro. No, no es el que estás pensando; se trata de un papel mucho más simple. El papel de escritorio.

No hace tantos años, con la implantación universal de la informática en la empresa tanto pública como privada, esos nefastos -y demasiadas veces desacertados- agoreros que son los medios de comunicación, vendían a voz en grito que la era del papel escrito llegaba a su fin. Iba a decir "nada más lejos de la realidad", pero me lo pienso mejor y lo dejo en un simple y una mierda.

No voy a referirme al papel empleado en la impresión de noticiarios y literatura que, sobre todo en el caso de ésta última, afortunadamente sigue utilizándose soporte material.

Aludo al papel consumido por la administración, por todo tipo de administración, y en la publicidad masiva que mediante el buzoneo se reparte por una gran mayoría de domicilios.

Cuando eran utililizadas las máquinas de escribir, un error en la escritura se traducía en una maldición -con o sin palabra gruesa, o muy gruesa- seguida de la sacudida al bote de tippex y la delicada labor de pintar de blanco la errata, un suave soplido de unos breves segundos tras los que a algunos nos sobrevenía un ligero mareo. Y quedaba como nuevo. Existía incluso la solución de la mosca, tachoncillo venial que el futuro lector entendía como error humano y como tal pasaba por alto.

Al día de hoy, sin embargo, repasas el texto en el monitor una y otra vez, pasas el corrector ortográfico y, ya seguro de tí mismo, ordenas imprimir. Retiras el papel y, meticuloso tú, relees, confiado y lleno de satisfacción. Diablos, jodida coma, que contigo ahí no se entiende un pimiento. ¿Pero quién le ha dado permiso al corrector para cambiar "bufando" por "bufanda"? Como la olivertti está en situación fósil e inutilizable hace lustros, no tengo más remedio... archivo - imprimir - una copia.

El primer folio, defenestrado, a la papelera. Y contando con que, con el cabreo de la coma y la bufanda, no hayamos pasado por alto algún error más, que se traducirá finalmente en el empleo de un número de folios superior a 4, en lugar de la única hoja que cándidamente habíamos previsto usar.

¿Y las fotocopias? fotocopias para todo, en cantidades ingentes, proporcionadas por estas nuevas máquinas que te hacen dieciocho copias por minuto. Así que, oye, mejor que sobren que no que falten. Pero... ¡ondia, que eran por las dos caras! ¡para éso! ¿parar? ¿y cómo se para? Y mientras la máquina, desbocada, tras-tras-tras... ya se para... vaya montón de papel... para nada... en fin, habrá que volver a empezar.

El resultado se traduce en toneladas de papel que diariamente se van al cielo, porque, digan lo que digan, el porcentaje de papel inútil que se recicla sigue siendo irrisorio.

Los Tribunales solicitan constantemente de las administraciones fotocopia de multitud de expedientes. Sumando que las fotocopiadoras tienen vida y opinión propia, y que suelen colocar en la tarea reprográfica al operario torpón, el resultado viene a ser que diariamente se va a la basura un cantidad de papel tal que ni Rajoy tiene ovarios de plantar la cantidad de árboles necesaria para su sustitución.

Hacienda, la divina Hacienda, que en un alarde de modernidad envía a millones de ciudadanos un presuntuoso borrador de al menos cinco páginas cada uno. Abres el sobre, echas un vistazo, te admiras de lo que sabe esa gente sobre tí. Ahora sonríes, satisfecho. Se les ha escapado un detallito... 23'76 euros... pero oye, son míos... así que me voy para la Delegación chutando, que me la tienen que rehacer, por mis siete churumbles, que sí. Cinco páginas de media, multiplicado por varios cientos de miles... otra burrada.

Y éstos es sólo el botón de la muestra. Seguro que con poco esfuerzo, encontramos muchos más ejemplos de la alegría con que la Administración en particular, y las empresas en general (publicidad tipo "a ver si pica") desperdicia una vez más los recursos y dineros de todos.

Por cierto, no quiero dejar pasar la ocasión sin dejar la siguiente recomendación: Cuando (generalmente una financiera) os envía la pubicidad e impreso para solicitar un crédito, suele acompañar un sobre para remitir la conformidad. Este sobre va con franqueo pagado en destino, o algo así. Oportunidad de oro. Escribid una nota haciendo un repaso airado a la catadura moral de los ancestros del firmante, lamed cariñosamente el borde, cerradlo y echadlo al buzón.

El Batallón de Beatillas de ZP

Algo se venía ya barruntando hasta por los menos despiertos. Lo que no cabía en cabeza alguna era que el Presi aprovecharía la distracción -en este mayo florido y lluvioso- de las fuerzas de la izquierda viva -la irreductible Izquierda Unida- radicadas en Córdoba cual Covadonga de la lucha proletaria y aconfesional, para dar un espaldarazo definitivo a las aspiraciones del Estado Vaticano a través de su embajada en España, la Conferencia Episcopal.

Y son ya son dos victorias seguidas en una semana para Rouco, que a este paso se orgasma con el puño y la rosa como fetiche, de este PSOE que, afortunadamente, se ha venido descafeinando desde los tiempos ya inmemoriales del políticamente difunto Felipe, que sería lo que fuese, pero que tratándose de grupos terroristas era un genio, incluído el que ahora me ocupa.

Concretando, que mientras el pepé mueve su culo indeciso entre la silla del centro derecha y la suya de siempre, la silla de la derecha española y de las jons, aprovechan los socialistas el susodicho baile de la silla y se quedan con la del centro derecha nacional católico, siendo tanto así que van mis marxistas muchachos y dicen que no pasa na, que los
símbolos católicos no comen pan ni piden los 400 euros, luego no estorban para nada.

La izquierda viva se ha quedado de piedra, tan de piedra que ni resuella, mientras Mariano encuentra por fin alguien que le da la razón en algo. Fray José Luis de Zapasilos. Bueno, y Pilar Cernuda, pero a ésa ya la tenía en el catre hace tiempo.

A qué lumbreras se le habrá ocurrido, con lo malita que está la cosa, sacar ahora a colación el asunto de los símbolos ésos, con la de crisis que hay, con los ahorros del superávit dando las boqueadas, con la que está liando Gallardón, con el petróleo a precio de Fino Tio Pepe y demás titulares de telediario.

Pues a Llamazares "el ocioso", cómo no, que no tiene otra cosa en qué pensar, que ya que no tiene casi voto, el hombre quiere tener voz, así que
berrea, berrea y pide lo imposible, sin caer en la cuenta de que en vista de los buenos resultados de las misas para que llueva, Bono está enseñando a rezar al agobiado ZP, para que el dios de los católicos, Rouco mediante, le arregle el culo a la hucha del Estado, que se le está saliendo la calderilla.

Así que sms presidencial al canto, "a todos los contactos",
consigna del día: que lo de los símbolos, nanay, que nada de cabrear a Mariano, y mucho menos a Dios, no vaya a ser que exista, que después de lo de Traguas no me fio ni de Jesús Quintero. Y otro sms para la Vicepresidenta: y ésto también vale pa tí Mari Tere.

Y yo lo veo bien. Ya va siendo hora de que los ciudadanos nos impliquemos y denunciemos, si hace falta de nuestro bolsillo, así, en plan patriótico total mix, que vivimos demasiado confiados y el Estado no puede estar en todo.

Antonio Burgos, otra vez te precipitaste, el batallón no era de modistillas. Era de Beatillas.

martes 27 de mayo de 2008

¿Porqué en Italia?

La naturaleza está llena de casualidades. Un rincón en el patio, donde nunca llega el sol, en el cual la humedad tarda en evaporarse más que en cualquier otro lugar. Así que, cuando vas a acordar, ya tienes la dichosa verdina haciéndose dueña y señora de la situación, invadiendo toda superficie sometida a las mencionadas condiciones.

¿Casualidad? Pues posiblemente el mismo tipo de casualidad que hace que La Mafia y El Vaticano hayan confluido en ese rincón del patio mundial que es Italia. Observando detenidamente, las condiciones son análogas. La falta de luz que implica la religión, sumado al ambiente saturado que proporciona la Mafia. La proliferación de ambos en perfecta simbiosis responde a la necesidad y consecución de objetivos comunes, estructuras jerárquicas basadas en idénticos principios y métodos aprendidos mutuamente.

El Vaticano llegó antes, sus sagaces ideólogos, ya desde la antigüedad y tras catar alguna que otra sede provisional, decidieron establecer su centro neurálgico en esta tierra, poderosa y agitada al mismo tiempo. Muchos siglos antes de la invención de la televisión, los políticos de la época apreciaron rápidamente el poder que otorgaba la nueva ideología para el fácil manejo de las masas, con herramientas sociológicas muy simples.

Ambas, Mafia e Iglesia Católica, se complementan mutuamente a la perfección. Mientras la Iglesia, en origen, se excusa en la ganadería aplicada al ser humano, que es tratado socialmente como un rebaño, la Mafia siciliana se inclina por la agricultura como razón de ser, brindando ambas una protección que acaba siendo necesaria precisamente contra los mismísimos protectores.

Evidentemente, el éxito obtenido tanto por la Iglesia como por la Mafia no se debe a la vehemencia de su verbo, sino a la combinación de sutilidad con la oligarquía y brutalidad con los individuos no asimilables, que resultan desacreditados y despojados de sus bienes, cuando no simplemente asesinados, todo ello mediante técnicas que se han perfeccionado paralelamente al crecimiento institucional, económico, político y mediático de ambas organizaciones.

En Italia, encausar a un mafioso es una tarea laboriosa y casi siempre estéril. Juzgar y condenar a un miembro de la Iglesia por alguno de sus numerosos delitos tanto en el ámbito civil como en el penal, es imposible.

¿Dónde está la diferencia?

viernes 23 de mayo de 2008

La huida de pinza.

Dicen que eso de volver de la guerra deja secuelas de por vida, y algo de verdad debe haber en tal afirmación. Y no es que tenga en mente al inolvidable Rambo y su mochila de traumas vietnamitas. No es necesario ir tan lejos.

Viene la cosa a cuento de que, tras ser enrolada en el Ministerio de Defensa y librar en sus primeros días de desempeño una intensa y cruenta batalla mediática, Carma Chacón se ha quedado tocada. Y muy tocada, sin tener que echar mano a la broma fácil del tocólogo porque, tras dar a luz su tierno infante, ha mostrado claros síntomas de perder, en ciertos aspectos, el norte. ¿Causas? pues vaya usted a saber, igual ZP le ha prohibido terminantemente la depresión post parto y a Carma no le ha quedado más salida que romper por donde buenamente ha podido.

La cuestión es que, según los medios de desinformación, se ha dejado caer con algo parecido a «Ser madre es algo maravilloso que no tiene explicación ni comparación con nada».

¿Para qué se gasta el Estado trillones en los cursos de preparación al parto? ¿para qué tanto libreto público sobre sexualidad, causas y efectos? ¿para que ahora toda una ministra predique que la maternidad no tiene explicación? ¿cómo vamos a trasladar tal dislate a nuestros hijos, ahora que empezaban a asimilar el juego de la semillita, sin pedir más explicaciones?

El Foro de la Familia, en nota de prensa hecha pública esta mañana, asegura que se trata de un milagro, que resulta evidente que la ministra no ha conocido varón, a pesar de su estado civil, y que ha vuelto a producirse el prodigio, por segunda vez en la Historia, tras lo cual el Ejecutivo ha convocado inmediatamente el concurso-subasta para elegir a los Reyes Vagos encargados en nuestra Era de adorar al Niño Chacón. Juan Carlos ostenta, de momento, la máxima cualificación, por méritos y capacidad, para aportar el Oro, aunque, dada la necesaria actualización histórica, no se descarta su sustitución por acciones de Mobistar.

Entretanto la ministra, que no sale de su asombro, ha decidido recibir en un apartamento situado cerca de su centro de trabajo -una especie de portal-, esperándose en las próximas horas la visita del Dalai Lama que, visiblemente contrariado, aboga por la laicidad del Estado Español y la igualdad de oportunidades para todas las religiones sin excepción, lo que le ha llevado a sugerir que el Niño Chacón tiene las mismas posibilidades de ser el nuevo Mesías, como de convertirse en la nueva reencarnación del Gran Lama. Los islamistas no se han pronunciado al respecto, alegando que Asenjo ya les causa suficientes problemas.

Por otra parte, la Asociación de Ginecólogos se ha desmarcado del asunto y están dispuestos a jurar sobre la Biblia de Carlos IV que ellos no han sido, que aportaron únicamente explicaciones médicas, y han puesto a disposición de la prensa los distintos informes evacuados a lo largo de la gestación.

Tras un minuto de intenso debate, desde esta Redacción se ha acordado considerar las palabras de la ministra como una atropellada huida de pinza (delirium tremens post-parto, en términos médicos), y tras consultar afamados psiquiatras, advertimos de la posibilidad de que en las próximas horas y a consecuencia de las presiones sufridas hasta el momento del parto, la ministra vea reflejado a Silvester Stallone en el rostro de su bebé, por lo que quedamos a la espera de un empeoramiento de la situación.


jueves 22 de mayo de 2008

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martes 20 de mayo de 2008

Hombre Lobo en Londres

No cabe duda que, en la cosa científica, nos la jugamos sin reparos. Me impresiona el arrojo de los genetistas a la hora de mezclar a tontas y a locas, lo que me recuerda aquello que decía que la inteligencia tiene un límite, la estupidez, no. Quién sabe dónde acaba el científico sagaz y dónde empieza el maquiavélico traficante de engendros.

Los británicos inventaron la llave inglesa, ésa que se adapta a lo que haya que enroscar, y con ese currículo uno está convencido que homologarán sensatamente lo que haga falta, así que basta con dejarles discutir el tema sin inmiscuirse; seguro que no harán jamones con ojos, que no cruzarán tigres con bengalas ni osos con hormigas, que esas cosas sólo las hace bien la naturaleza, con mucha paciencia, que es la madre de la Ciencia. Dicen.

Además, para disipar cualquier duda, el Parlamento Inglés lo ha dejado bien claro: los embriones obtenidos de la mezcla genética de seres humanos y animales, bajo ningún concepto se introducirán en el útero de una mujer. Son esas cosas que le dejan a uno sumamente tranquilo y seguro de que todo discurrirá por los cauces positivos de la medicina y la ciencia.

Claro que, de paso y para despejar la duda del viceversa, bien podrían completar la norma y añadir: así como tampoco y bajo ningún concepto, se introducirán los embriones resultantes en el útero de un… animal.

Quien hace la Ley, como siempre, hace la trampa.

lunes 19 de mayo de 2008


Últimamente, gran parte de lo que leo y oigo me recuerda invariablemente escenas de aquel corto de Buñuel, El Ángel Exterminador, donde el puñado de invitados a una fiesta eran incapaces de salir de un salón, sin razón lógica que lo impidiese.

Finalmente, he concluido que se trata, simplemente, de un efecto secundario –colateral, como dicen ahora- de la hipocresía, tanto propia como ajena. Nada preocupante, por tanto.

Cuando busco un lugar, un ámbito, en el que la hipocresía no se haya enquistado, donde no haya enraizado hasta petrificar la esencia de las cosas, no lo hallo. Y que nadie me proponga enclaustrarme dos semanitas en uno de esos monasterios modernos que admiten visitantes en busca de paz interior, porque es tan engañoso como la calma en el ojo del huracán.

Porqué nos resulta imposible, entonces, salir del círculo vicioso de la vista gorda y la hipocresía.

Probablemente por instinto de conservación, por miedo a que nos arrastre la misma corriente que está ahogando al que, de no peligrar nuestra propia seguridad, tal vez intentáramos salvar.

Ante tantos cadáveres flotando como a diario nos cruzamos, nuestro subconsciente ha de defenderse, inventar excusas que cuajan como el hormigón y forman diques que contienen los remordimientos por consentir tanta injusticia, tanta miseria.

No se engañen los vendedores de hoy en día, los vendedores de cosas, de ideas, de paraísos, de esperanzas vanas, no se engañen, porque no quedan tontos en el mundo. Nadie tima ya a nadie, no compramos sucumbiendo a una artimaña publicitaria. Estamos lo suficientemente advertidos como para picar inocentemente.

Lo que hacemos, lo hacemos porque queremos, porque nos conviene, porque nos causa placer de una u otra forma, porque nos aporta seguridad individual, porque probamos suerte a ver si es éso lo que nos falta. Y maldito el carajo que nos importa las repercusiones que nuestra elección pueda tener sobre los demás. Así funcionamos.

Como los de Buñuel, nos quedamos dentro sin saber siquiera qué hay fuera, porque lo inmediato es lo único que importa. Por eso la Humanidad avanza con exasperante lentitud, porque sólo da un paso adelante cuando nace un loco carente de instinto de conservación, ajeno a dimes y diretes; y ello ocurre cada varias generaciones.

Cuando el loco deja al género humano en evidencia, cuando logra escupirles sus errores y su hipocresía -los errores e hipocresías propios de cada época- entonces y sólo entonces nos vemos empujados, queramos o no, por la evidencia inaplazable y la necesidad de adelantar las líneas de defensa del subconsciente colectivo.

A estas líneas de defensa les llamamos “mentalidad de la época”, y marcan las pautas de comportamiento de las civilizaciones, lo que puede o no concebirse como posible en un momento de la Historia.

Y ruego que nadie suponga que entre tales locos cuento al mítico mesías cristiano –entre otros-, porque a su supuesto paso por este mundo y a la interpretación que de este hecho han arbitrado sus seguidores, debemos buena parte de la ruina ética de la civilización y el germen de enfermedades sociales ya tan arraigadas, que su erradicación es impensable al día de hoy.

Cada vez que un individuo interpone a dios como excusa o motivo de sus actos, por muy altruístas que éstos puedan parecer, la parte de la Humanidad que lo aplaude da un paso atrás, y en esa regresión nos arrastra a todos.

Y escribo ésto por puro convencimiento de que, las más de las veces, necesitamos que nos recuerden lo evidente, lo que nunca hemos olvidado. Empezando por mí mismo.

lunes 5 de mayo de 2008

Un Tótem de la Utopía.


Hace unos días, ha dejado este Mundo, por su propio pie y esta vez para siempre, Arthur C. Clarke.

Quizá sin pretenderlo, imbuyó en muchos de sus lectores la certeza de que la Humanidad es libre para forjar su destino, y que la naturaleza íntima del ser humano le conduce a convertir el Universo en un segundo paraíso, liberado de la superstición y con la tecnología y la ética como artífices de la felicidad.

Maestro de un género las más de las veces menospreciado, su obra es profundamente literaria, humanista y dotada de una fuerza expresiva y pictórica tan inesperado para el profano que, sorprendido, se sumerge voluntariamente en versiones futuras no siempre venturosas, pero con el inconfundible aroma de la esperanza en que nuestra raza recapacite a tiempo y justifique su presencia en el Cosmos.

Nadie como los escritores, los buenos escritores de Ciencia Ficción, contribuyen a concebir y difundir la verdadera Utopía, a analizar y resolver los conflictos personales y sociales que nos impiden avanzar, evolucionar y configurar un mundo futuro que todos anhelamos, pero hacia el que somos incapaces de hallar el camino.

Tras cada realidad inventada, Sir Arthur C. Clarke suponía una Inteligencia superior, un fin no hostil del que podríamos ser tan sólo un medio, y alejado siempre de dioses tan omnipotentes como falsos y grotescos, sus arcanos y entes suprahumanos estaban sometidos a nuestras mismas leyes físicas, podían ser tocados y olidos, pero carecían del componente autodestructivo e individualista que se interpone entre el ser humano y su felicidad, desviándole constantemente por los atajos del oscurantismo y el fanatismo religioso.

Como le ocurrió a Isaac Asimov, su desesperada búsqueda de una fórmula infalible para lograr que la Humanidad reconsiderase su prepotencia sobre planeta le condujo a imaginar otros seres, aparentemente humanos, dotados de sus virtudes pero concebidos sin sus defectos. Los Robots.

Gracias a ambos, por intentar despertarnos de nuestra insignificancia, y enseñarnos que el futuro jamás estará definitivamente escrito.

Feliz viaje a Rama, Maestro.

viernes 2 de mayo de 2008

FEUDALISMO SIGLO XXI


Mira que decirle a los escolares que el Feudalismo acabó con la Edad Media… ellos, los críos, entre que a la mayoría les importa poco el tema, y que no saben aún de la misa la mitad –gran parte puede tampoco llegará a saberlo, por simple ignorancia unos o por propia elección otros-, se quedan tan frescos. Y el profesor, igual.

Claro que, cómo explicarles a los angelotes que lo único que diferencia la actuación de los Bancos con la de los nobles de la Edad Media –y no estoy del todo seguro- es el derecho de pernada que éstos ejercían como un débito más de sus siervos para con sus insignes personas.

O es que alguien puede sobrevivir hoy sin mantener una relación continuada con un banco, sin someterse a las condiciones que imponen, sin que cada uno de los aspectos de su vida se traduzca en un minúsculo e ininteligible pliego de condiciones que otorga a los bancos un poder tal sobre nuestra existencia que, de ser conscientes de ello, buscaríamos posiblemente un camino alternativo, por disparatado que nos pudiese parecer.

De todos los elementos que integran el medio social en que nos movemos, el banco es el más mimado, el más ponderado, el más venerado por el Estado, que es, al fin y al cabo, el sumo catalizador de todas las complicadas relaciones que marcan la deriva tanto del Primer como del Tercer Mundo. O debería serlo.

No se puede formar parte de la clase media occidental sin rendir pleitesía a los bancos. Y esta certeza es aplicable no sólo a los asalariados, sino a la totalidad de las instituciones y, como se eufemiza (¿me he inventado el verbo?) hodierno, agentes sociales, políticos, sectores productivos y especulativos, que como decía, engarza hasta con las más profundas raíces de los Estados, sean esto de la naturaleza jurídica que sean.

Harazem se estará riendo, pensando que son éstos los primeros efectos secundarios graves de las perniciosas lecturas que el muy canalla recomienda. Pero prometo que ya venía de antes.

A pesar de que la cosa no pinta bien, dado que ni el mismo y omnipotente Estado es –o, simplemente, no lo desea- capaz de escapar al feudalismo de los bancos, podríamos dar por sentado que estamos atados de pies y manos, perdidos sin remisión. Y en cierto modo es así, sin olvidarnos que mucha gente –y siempre que me refiera a gente lo estaré haciendo a la clase media- necesita desesperadamente de esta dependencia de la banca ya que es consciente de que es el único camino posible para cumplir los sueños inducidos por la sociedad de consumo.

Por otra parte, la relación con los bancos no es forzosa en todos los casos. Cuando se trata de potentados, dicha relación es de simbiosis, como es fácil intuir, por lo que ni siquiera merece la pena entrar en detalles.

En definitiva, cuando de gente corriente se trata todo se reduce a dos opciones, dos actitudes: o bien formamos parte del sector pseudo-no-pensante de la sociedad (opto por el prefijo pseudo porque no creo que sean auténticos descerebrados, sino que eligen inconscientemente no pensar), o bien decidimos firmemente morir peleando, aunque que estemos seguros que tal heroísmo jamás será reconocido públicamente ni servirá, en la práctica, absolutamente para nada.

Si nos decantamos por la segunda opción, conviene no andarse con medias tintas, y tener claro desde el primer instante que, pese a lo intranscendente de nuestras finanzas domésticas en el seno de la macroeconomía de Zapatero, hay ciertas decisiones que, si cundiese el ejemplo, harían pupa a los modernos Orduños y Olmedos, que con la prepotencia característica de su señorío feudal, ni cabe en sus asesoradas entendederas que podamos resistirnos a sus exigencias. Así que, en primer lugar, se impone la previa pérdida del sentido de ridículo, lo que nos hará inmunes a sus aristocráticos y subliminales intentos de manipulación y posterior extorsión.

Es conveniente, por ejemplo, reducir a una o ninguna ese producto del feudalismo moderno que son las tarjetas de crédito. Ignoro porqué, pero cada vez que me niego a contratar una tarjeta VISA-ALUMINIO totalmente gratuita para toda la vida y sin obligación de uso, a la pobre comercial-telefonista le da un soponcio, finge que le resulta imposible entender mi empecinada negativa y acaba colgando bruscamente, tanto que me parece escuchar un eco así como tú te lo pierdes, capullo. Y tanto que me lo pierdo. Pero el que ofrece algo es porque necesita colocarlo, luego no soy el único que pierde, y con eso ya me conformo.

Los seguros. No voy a vender que sean un producto negativo o absolutamente innecesario, pero cabe la posibilidad de que podamos cubrir las exigencias básicas con bastante menos de lo que tenemos contratado y, por supuesto, intentando no utilizar bancos, sino compañías de seguros, que son otras que tal, pero en este caso se trata de hacer la puñeta a los Nobles. De los Hidalgos ya hablaremos.

Por supuesto que esta actitud no nos saldrá gratis, pero suponemos que si vamos a dar la batalla, habrá bajas, aunque sean mínimas. Si despreciamos los ya habituales seguros multirriesgo del hogar y asumimos que pagaremos de nuestro bolsillo los más que improbables cristales rotos –en sentido literal- de nuestra choza, que será nuestro fontanero de cabecera quien nos cambie la zapata del grifo o valoramos las probabilidades de que se estropee la cerradura, la primera victoria será desconcertar al agente de seguros –esas caritas son impagables- y la segunda, pagar unos euros de menos en el recibo, que dejarán de ingresar en las opulentas cajas de las aseguradoras. Victoria simbólica que, multiplicada por cientos de miles, sería un auténtico golpe de mano y una lección de sentido común a esas personas jurídicas que nos toman por idiotas.

Volviendo a los bancos y para terminar, éstos obtienen el grueso de sus magras ganancias justamente de las economías domésticas medias, a través de multitud de lo que ellos llaman productos y que se traducen en sencillas operaciones en las que o invertimos parte de nuestro dinero, u obtenemos un bien de consumo en lo que ahora se denomina plazos sin interés. Como ni soy de letras ni soy de ciencias –en realidad soy de Zamora- pues siento no poder ofrecer una explicación racional al motivo por el que los bancos imprimen miles de folletos con tipos de generosa sonrisa sobre una corbata roja ceñida sobre cuello de camisa blanca que, sobreexpuestos en la foto de un transatlántico y una isla tropical, nos explican en cortos rótulos que saben que no tenemos un duro, que nunca lo tendremos, y que sin su desinteresada ayuda nos morimos sin tomar un mojito en la cubierta del Queen-Mary, o sucedáneo.

Resumiendo, un banco es una sanguijuela, y hay que tener claro que si se acerca a nosotros es para chuparnos la sangre. Por tanto, siempre que podamos permitírnoslo, decirle NO a un banco es atizarle donde más le duele. Y de éso, precisamente, se trata.

viernes 25 de abril de 2008

Apenas llevo leídas

40 páginas, y ya noto los primeros efectos secundarios.

Después de muchos años convencido de que tenía los ojos abiertos, me percato -sorprendido en principio, horrorizado después- que camino a tientas, como todo el mundo, y con los párpados más cerrados que un místico en trance.


Y barrunto que el camino, el mío, además, va más que equivocado.


Me fue recomendado por mi más que estimado contertulio Manuel Harazem, advirtiéndome que me costaría hacerme con él, como así ha sido; pero al fin lo tengo. Y, en efecto, la exposición, siendo similar a otros planteamientos de la misma cuerda, es distinta a todas. Aún no sé porqué.


El propio autor desaconseja su lectura a determinada clase de ciudadanos.


Por mi parte, si no quieres andar incómodo por el mundo el resto de tu vida -como si tuvieses la conciencia calzada en unos zapatos pequeños-, te recomiendo que te sustraigas a la tentación, y no lo leas.


Panfleto contra la estupidez contemporánea
, se llama. Hazme caso: deshazte de él. O él se deshará de tí.

A Manuel, sólo darle las gracias.

miércoles 23 de abril de 2008

A esa delgada Línea Verde.

ROMPO DESDE AQUÍ UNA LANZA, un trompo con blutú y lo que haga falta, por los funcionarios de la policía local. No digo yo que les vayan a reír la gracia desde Capitulares, pero para mí que no es para tanto. Al fin y al cabo, todos los españoles son iguales ante la ley. Y si la ley dice 7, pues es 7 para todo el mundo, aunque dedique sus ratos libres a la albañilería autodidacta, ¿no? Precisamente ahora que el oficio está en franca decadencia, nos viene la administración sancionando la Formación Profesional No Homologada. Pues mire, no lo entiendo.

Al fin y al cabo, la carne es débil. El culito veo, culito me da deseo es para pasarlo, para sufrirlo in situ, que se ven los toros muy bien desde la barrera.

Si no, pruebe Ud., desconocido lector, a pasarse 25 años largando propuestas de sanción a casitas más ilegales que el barco de chanquete, haciendo la ronda semanal por la obra y viendo crecer esa mansioncita a su ser, como si lo que escribió usted con toda la ilusión del deber cumplido y en papel de multa autocopiativo fuese la carta a los reyes magos. Haga la prueba, desconocido lector.

Tras 20 años de rutina denunciatoria, transcurridos sin pena ni gloria, sin sentencias ni demoliciones, le cuentan a usted los compañeros del ordenata que por aquí y acullá ya no hace falta que pase, que el nuevo PEJEOÚH dice que nones, que ha llegado el indulto y que a lo hecho pecho, que como mucho se les puede echar un rapapolvos en plan poli-buenrollo por las travesuras, tales como no tener la licencia de obras. Una menudencia subsanable con cuatro perras, pero que dice el PEJEOÚH que es una faltilla leve y que no supone ordeñación del territorio, ni muchísimo menos, porque ahí donde hasta hace dos días iban lechugas, ahora van dos plantas más ático, sótano y garage. Oiga, y que el mamotreto lo ha firmado en Sevilla un pez gordo, que impone mucho aunque parezca que no, así que por algo será.

Aún así, Ud., desconocido lector, que todavía no asume la realidad, se da una última vuelta por la parcelación, y donde antes percibía nervios malamente contenidos, ahora se respira paz, sosiego y, sobre todo, impunidad, mucha y feliz impunidad. Lo que hace un Artículo.

Mientras va tomando camaleónicamente el color del anagrama de su jeep, Ud., que no por ser agente de la autoridad, es de piedra, se siente confundido, comprensiblemente acongojado, algo se le hincha dentro y casi nota cómo explota.

Tal como si hubiese sido picado por una rasilla radioactiva –ladrillo de tres agujeros, fabricado en El Cabril-, durante la noche se producen las pesadillas, las introspecciones, los flashes y visiones de los cientos de sancionados que en su vida han sido, descojonándose a mandíbula partida mientras lanzan por los aires incontables y ya diminutas multas, victoriosos, borrachos de euforia.

A las siete de la mañana, sudoroso y sintiéndose un hombre nuevo, la metamorfosis está completa. A la mierda las gafas, la faja y el parche de nicotina. Ha nacido un policía-parcelista.

Además… ¿no querían que el Cuerpo de Policía Local diese ejemplos edificantes? Pues de qué se quejan ahora. Haberse explicado, mujer de dios. Si es que algunos son como el ABC, que van de sobraos y sólo dominan tres letras.

martes 22 de abril de 2008

El Oso y la Abeja

NO ES QUE A MI me importe demasiado el porvenir del Partido Popular, ni mucho menos. Pero si alguna ventaja tiene saber casi nada de muchas cosas, es la de proporcionar una objetividad difícil de lograr con el conocimiento de numerosos datos y antecedentes.

Y tampoco puedo evitar la simpatía que me inspira la pérfida aspirante a brújula del PP, montada hábilmente en su escóbula, que como abeja loca zumbona revolotea de tertulia en tertulia ahora te pico, ahora te rascas, eludiendo como buenamente puede las palmadas de las que, desde uno y otro frente, es objeto y objetivo.

El sin par Federico, por otra parte, ha brindado a la posteridad una definición que muchos teníamos en la punta de la lengua sin conseguir caer en la cuenta ni atrás ni alante. La capacidad conceptual de este tipo resulta envidiable. Oso Torpón. Nunca la esencia de un personaje ha quedado más fiel y concisamente recogida entre un sustantivo y un adjetivo como en esta ocasión.

Aprovechándome miserablemente de la certera intuición federiquiana, me divierte situar al Oso Torpón clavando garras en el tronco del árbol del que pende el panal de rica miel que la Abeja Loca Zumbona se ha currado con dios y ayuda, entregando el plantígrado tontón su desgarbado corpachón a trepar el tronco –con un éxito relativo, para qué engañarnos- y regalarse el dulce manjar, por su cara bonita.

De eso nada. Por más que la recién estrenada (políticamente) Bubú-Soraya le aupe el trasero en la medida de sus –ya desde el principio- mermadas posibilidades, los legítimos usufructuarios del panal les hostigan lo suficiente como para desconcertar a los usurpadores, eso sí, sin cabrearlos demasiado, no sea que el Oso, en un ataque de furia y frustración, tumbe el árbol de dos patadas y adiós panal, miel, y resto de fauna que a la sombra del alcornoque (porque el árbol es un alcornoque, faltaría más; el Alcornoque de la Ciencia) han proliferado al hilo de la evolución de las especies, perfeccionándose cada cuál en lo suyo, en un paraíso delicado y sutil donde habitan en convenida armonía la rata y la serpiente, cual horóscopo chino.

Y NO ES QUE A MI me importe demasiado la verticalidad o no del Alcornoque de la Ciencia. Pero con menos fundamento, nos cuenta la tradición que los espabilados de todas las épocas se han agenciado una religión. Así que ahora, el dios Oso Torpón, evoluciona a Sayán-2 (ver Bola de Dragón Z), que es como una versión tuneada de sí mismo, más prepotente y gritona, y lejísimos de amedrentarse, va e inventa la Excomunión Partidista Voluntaria (EPV, en adelante –no confundir con Esperanza Pírate a los Verdes-) como primer sacramento de una serie de ellos que irá ideando sobre la marcha, a medida de las necesidades que vayan surgiendo.

La nueva liturgia que surgirá a raíz de la segunda venida a la tierra del dios Oso Torpón –la primera en helicóptero- sólo el tiempo la definirá como el dios manda.

Y NO ES QUE A MI me importe nada de ésto, pero seguiré observando.

miércoles 16 de abril de 2008

VADE RETRO

Situémonos en la escena de vampiro sanguinario, monstruoso y prepotente, acercándose inexorablemente a su víctima, con pasos pausados pero firmes, amenazante, sonrisa feroz, amagando el aire con sus garras. Cuando la víctima-protagonista está a punto de sufrir el abrazo mortal, extrae el as que guardaba en el pecho, la cruz insoportable para el engendro, mientras le grita, victorioso, “¡Vade Retro!”. El vampiro, entre sorprendido y horrorizado, pasa a la defensiva medio cubriéndose el busto con las garras. El ahora héroe, se envalentona y avanza esgrimiendo su excalibur esotérica, con ánimo triunfante.

Inesperadamente, el vampiro se relaja, sonríe mostrando sus fauces depredadoras, y de dos manotazos manda al galán y su cruz a hacer gárgaras.

Ya fuera de cine, esta escena es, aproximadamente, la que los jueces corren el riesgo de emular en cada una de las ocasiones en que emiten sus vade retro judiciales, es decir, sus inexplicablemente sobrevaloradas órdenes de alejamiento.

No imagino en qué mundo de fantasía vive el espíritu de alguien que ordena a un individuo para quien la vida ajena y las normas de convivencia le suena a campanillas. Imagino que influye en esta ingenua actitud la certeza de que no es su sangre la que ansía el vampiro.

Acto seguido, el narrador encarnado en el locutor de turno, apuntilla tras describir los hechos: a pesar de que el agresor tenía una orden de alejamiento. Y así siempre, en cada uno de las decenas de asesinatos ocurridos. No se me ocurre expresión más absurda e insultante para el sentido común.

Hay que ser simple y necio para esperar que alguien que acaba de apalear sin piedad a un ser humano, cambie de actitud sencillamente porque yo lo valgo. Porque así viene ordenado en el Código Penal, o tal vez De Pena.

Quizá algunos legisladores y demasiados psicólogos harían un bien a los ciudadanos si encaminaran su inagotable fantasía hacia la literatura infantil. Quién sabe cuántos Lewis Carroll desperdiciados tenemos componiendo y aplicando leyes.

lunes 14 de abril de 2008

LAS DOS CARAS DE LA BIBLIA Y EL CRUCIFIJO

No sin sorna, restriega por los laicos hocicos uno de los avispados articulistas del ABC, el hecho cierto de que ZP -y su flamante gabinete- prometiese su cargo ante o sobre un ejemplar de Biblia que perteneció a Carlos IV, y ante o bajo la atenta mirada de una miniatura escultórica que representaba al ídolo impostor desde lo alto de una cruz, tan falsa como el montante de la doctrina que personifica.

Como no me apetece repetir la letanía quejumbrosa de motivos para reciclar sotanas en bayetas para el polvo -y mandar al tajo, de paso, a los fofos y pervertidos maniquíes que las lucían- me lo tomo con idéntica cachaza y me sonrío para mis adentros. Por algo dice el refranero que “cuando el demonio no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas

Por ello, se ha encomendado al empleado de ABC resaltar algo tan evidente como la existencia de un precepto constitucional más pendiente de llevarse a efecto, de forma tan innecesaria como intencionada. Una especie de mudo escarnio al estilo de “chupa catolicismo, ZP, si quieres ostentar lo que los ciudadanos te han regalado”.

Y es que, en este país, aún hoy día hay que pasar por el chantaje religioso para hacer efectivos los derechos ciudadanos.

Hasta ahí la botella medio vacía. Vamos con la mitad llena de la misma botella.

ABC, diario de derechas, ha perdido las elecciones en la misma proporción que las ha perdido el Partido Popular.

ABC, diario de derechas, tendrá que contentarse cuatro años más con azuzar sus perros rabiosos cada mañana contra las piernas de ZP, protegidas sin embargo contra las mordeduras por los votos de los ciudadanos.

ABC, diario de derechas, verá desperdiciados cuatro años más guiando y estimulando al delfín-cachalote designado por Aznar, cuatro años sumando intentos de convencer en vano al eterno aspirante, de su glorioso destino de Don Pelayo Siglo XXI.

ABC, diario de derechas, deberá erigirse en árbitro obligado del Partido Popular, su alma blanca, y arrogarse la tediosa e impropia tarea de atender el patio de colegio en que se ha convertido Génova, sin que sea posible descartar algún que otro caso de acoso escolar. O violencia de género, aunque esta vez a la inversa de lo que viene siendo –desdichadamente- usual.

Entretanto, al módico precio de capitular durante veinte segundos en cuerpo, que no en espíritu, ante el parco e improvisado altar, el bobo solemne y su batallón de modistillas gobernará este país como mejor le venga en gana, siendo lo que el ABC, diario de derechas, más detesta que sea: Presidente del Gobierno de España.

ZP legislará, nombrará y desnombrará; se apuntará las medallas que le correspondan y, con algo de habilidad, también las que no, y evitará si puede la responsabilidad de los posibles fracasos; logrará a buen seguro que la oposición se lo ponga fácil (berrea berrea), porque la derecha española, como sus Diarios ABC, es así, facilona, evidente, previsible y sobre todo simple, muy simple.

Entretanto, el ABC, diario de cirio, capirote y derechas, seguirá inmerso en la impotencia, lanzando cada día su pelotón de quijotes, pluma en ristre, que a cada envite se verán descabalgados por las aspas del tal gigante creado en su imaginación por los Martín Ferrand, Antonio Burgos y Carrascales de turno.

Por veinte efímeros segundos, cuatro años de eternidad.

Me pregunto si Rajoy, por poseerlos, no sería capaz de jurar, durante veinte segundos, sobre la Biblia de Carlos Marx. Porque, al fin y al cabo, ¿quién no ha hablado catalán en la intimidad?

martes 8 de abril de 2008

DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MI

Con esta orden, ponía a caldo a sus prosélitos el protagonista de la fábula que sirvió de excusa a toda una casta de espabilados para fundar un macroimperio económico, político y sectario. Ya en esas fechas, se atribuyó al ficticio personaje una intuición que, con el paso de los siglos, resultaría premonitoria: que el substrato de cuanto vendría después eran precisamente eso, los niños. Que de ellos se nutriría la curia, tanto en lo espiritual como en lo meramente carnal.

Con los niños han tejido sus más diestros lazos, ardides urdidos para tiranizar la ética de la masa. Desde los niños-mártires a quienes sus indemostrables leyendas hicieron perecer tras terribles suplicios, hasta aquéllos infelices convertidos en testigos de apariciones místicas, actores inconscientes de un teatro maquiavélico, pasando por el objetivo irrevocable que esta mafiosa organización se ha marcado desde el principio: estar presentes y marcar a fuego la psicología de los seres humanos cuando más indefensa es, durante la infancia.

El daño infringido (a veces irreparable) en el desarrollo natural de la personalidad de los niños, es en la actualidad amparado por muchos estados democráticos, al margen incluso de la ley, como es el caso de España. Muchos de estos críos crecen convencidos de que se achicharrarán entre indecibles dolores por siempre, si no acceden a autoimponerse “amar” a un ente invisible, que siempre les tiene el ojo encima, y obedecer ciegamente sus pautas, por insensatas que les parezcan. En definitiva, están coaccionando mediante la amenaza física su libre albedrío en asuntos que, desde el punto de vista humanista y la lógica básica, carecen de la menor relevancia, incluso es indispensable para el sano desarrollo físico e intelectual del niño.

Esto es constitutivo de un delito grave contra la integridad psíquica de las personas, por más que se le quiera adornar.

Todo esto viene a cuento de que en estos días, el cónclave de terroristas mentales que se autodenominan como CONFERENCIA EPISCOPAL, no contentos con reeditar para sus desdichados adeptos una actualización de su tradicional, imaginario y sádico decálogo, advirtieron que algo faltaba en estrategia del asunto. Si, faltaban los Niños.

Pues dicho y hecho, se han puesto manos a la obra y, con la inexplicable e improcedente connivencia de los medios de comunicación, han puesto en el mercado una edición para Niños. Cien mil ejemplares. Cien mil mentes infantiles en riesgo de ser perturbadas en imprevisible grado por estos cínicos, caso de que consigan colocarlos todos, a uno por chaval.

Para dar una idea de la demencial situación planteada, uno de los capos de la mafia romana, Salinas, alias “monseñor”, presume sin despeinarse siquiera de “la gran libertad de la que goza la Iglesia española para transmitir la fe, una misión que, según señaló, los obispos no dejarán de realizar, ya que a través de la catequesis se contribuye a formar “mejores ciudadanos”, más solidarios y próximos a los demás.”

Sr. Salinas, la libertad que disfruta su holding pretendidamente espiritual, se erige sobre la muchos millones de seres humanos que experimentamos el intento de adoctrinamiento y ablación del sentido común, lamentando comunicarle que sin el menor éxito en los más de los casos.

Al día de hoy, inculcan a los críos principios básicos para conformar buenos ciudadanos, por ejemplo la definición de infierno como "el sufrimiento de los hombres que, después de la muerte, están separados de Dios para siempre", ó pecado como "decir no al amor de Dios, desobedeciendo sus mandamientos".

Sufrimiento, muerte, desobediencia, son los vocablos que con que quedará impregnada la mente de los futuros “buenos ciudadanos” que obtendremos dejando la educación en estas manos.

No, Sr. Salinas, el infierno es separar a los seres humanos de su dignidad, de su autoestima, encorsetar su libertad, pretender asfixiar su voluntad hasta convertirlos en máquinas de donar fondos para su organización, que no porque las fiscalías hagan oídos sordos y ojos ciegos, deja de antojárseme como delictiva y peligrosa.

Y si un pecado resulta imperdonable, abominable, es ejercer de sumo sacerdote pregonando mentiras, inventando personajes de los que la Historia no ha oído hablar y profiriendo veladas amenazas tras cada frase, pues si imagino una víbora forzando una sonrisa benevolente, es su rostro el que aparece, Sr. Salinas. El suyo y el de su séquito de serpientes anidadas.

jueves 3 de abril de 2008

¿Dónde está Kwai Chang Caine?

Uno, que las más de las veces oye campanas sin saber dónde, andaba francamente preocupado por la cosa del Tibet. Sin entrar en juicios ni valoraciones, la situación, que no es de risa, me resultaba inexplicable. Cómo entender que tipos que separan a voluntad el alma de su cuerpo y van en tal estado a Londres o el Cabo de las Tormentas, que lucen el imponente azafrán de sus túnicas y son capaces de sacarle a uno los ojos en un pestañeo, amén de saltar como grullas entre gritos gatunos y mortales zarpazos de leopardo, cómo entender, decía, que se dejen moler a palos por cuatro chinos de bazar.

Entre los claroscuros de la infancia, me venía a las mientes ese Kwai Chang Caine, con esa paciencia oriental, ascética, pero que por nada del mundo se dejaba tocar la cara. Porque él también tenía una túnica igual, anaranjada, y los monjes budistas le instruyeron, en su templo, en los misterios del kung-fu, y el hombre desviaba balas con el meñique y brincaba al ralentí repartiendo cuanto había que repartir, tras lo cuál sólo había que sacudirse el polvo de la contienda.

En qué cabeza cabe, pues, que los mismos monjes tengan que remangarse los hábitos y les falte campo para correr. Y apuesto a que no soy el único que se hace la pregunta.

Pues bien, la explicación es más simple de lo que cabía esperar. Y es que el dichoso Kwai Chang Caine no era tibetano, sino chino. Chino de China, del mismísimo centro de la China, para más abundar, y no fue al cole en un templo tibetano, sino en un monasterio Shaolín, que es donde se toman en serio eso de la defensa personal.

Así pues que nadie se engañe, que los monjes del Tíbet son como los nuestros, sólo que con un vecindario bastante más borde.

sábado 29 de marzo de 2008

¿CRISIS? ¿WHAT CRISIS?

Tengo claro que si hay infierno tal y como mantiene denodadamente el pequeño hitler vaticano, servidor tiene reservado un sitio en tribuna. Porque resulta que mientras to dios se rasga las vestiduras y llora la crisis inmobiliaria, yo no quepo en mí de gozo. Cientos de miles de padres de familia al paro, incontables empresas relacionadas con el sector echando las persianas tal vez para siempre, multitud de candidatos al embargo, y tantas otras calamidades derivadas del trágico desenlace con que parece que ha finalizado la era de extorsión del mercado inmobiliario. Y yo disfrutando, sintiendo una oleada de sádico placer tras el “¡plop!” con que explota cada burbuja inmobiliaria.

Lástima, ahora que batíamos records, ahora que éramos capaces de construir, sólo en este país, el triple de lo que se construía en todo el resto de Europa junta, ahora que inútiles franjas de costa virgen adquirían un moderno y acogedor aspecto urbanizado, civilizado, ahora que promotores, constructores y personal excedente del arado se montaban en el dólar, ahora que nadie nos ganaba a la hora de fabricar ladrillos, cemento, puertas y complementos constructivos de toda índole, ahora que la economía macrobiótica iba a toda leche y los precios del metro cuadrado construido se ponía por fin a millón, va la tonta de la burbuja y… ¡plop!, explota como el buey de la catedral. De la Mezquita-Catedral. O “Catedral, antigua mezquita”, según el Abispado.

Como diría Luz Casals, “y no me importa nada”. Y no se si se debe a que he perdido la vergüenza, o a que soy el único que la conserva. Me suben los colores sólo de pensar que vamos a recuperar nuestro lugar en el ranking de repúblicas bananeras –monarquías bananeras, mejor dicho– a retomar los índices de paro de toda la vida, el déficit público normalizado, el tradicional desequilibrio de la balanza de pagos, nos volveremos a llenar de guiris atraídos por la baratura de nuestros bares y hoteles, y lo bien que se come, oiga, por cuatro perras, con tu peret rumbeando entre las mesas y todo. ¡Ah, la España de siempre!

La España de la Transición, del pesoazo del 82, de las profundas transformaciones sociales, gremios enteros despistados, buscando dónde asirse para empezar de nuevo; y de inquietos inversores con las manos a rebosar de plata que acababa en cualquier banco hasta tanto surgía un brillante negocio para fecundar; época de caballerosidad política en que la izquierda quería ser izquierda y la derecha no cimbreaba, de boquilla, al centro; que montábamos una expo superuniversal y tres mil kilómetros de autovía con arcén y todo sin sudar siquiera, que nos sentíamos los futuros dueños del mundo, capaces de todo, incluso de votar a IU si nos apetecía, porque sí, sin miedo ni rencor… qué tiempos, dignos de añorar. Quién sabe si volverán.

Sin embargo, ahora que habíamos asimilado la revolución del nuevo milenio, que nos comprábamos los 4x4 a pares sin tener estudios ni ganaderías, ahora que la Quinta Avenida tenía precios de mercadillo, ahora que nos permitíamos dejar golfear a los concejales de urbanismo como a candorosos chiquillos, que ni siquiera nos apetecía quemar iglesias, que los ratos libres los echábamos programando el mes de Julio en Marsans, y que cuando escuchabamos “tipos de interés” nos sonaba a Leo Bassi. Ahora, precisamente ahora, va la mierda la burbuja y ¡plop!, explota. Y cómo huele, la maldita. Y cómo salpica. No os lo creeréis, pero para mí que era un pedo. Un pedo de coliflor, un pedo atascado durante mucho, mucho tiempo, un pedo insano y enfermizo, un pedo que anuncia una ruidosa y chorreante colitis que lo va a poner todo perdido.

Pero os prometo que me da igual. Y me da igual porque un cólico tiene que romper, tiene que ensuciar, hay que pasar el mal rato para que todo el organismo vuelva a funcionar con normalidad, con efectividad, para que cada cosa pueda volver a su sitio y cumplir su función natural. Lo que más me sorprende no es que haya ocurrido, es que haya tardado tanto.

martes 18 de marzo de 2008

CORAZÓN ROBADO

Hace unos días aparecía en una cadena local un mini documento gráfico en el aparecía una señora, saetera de cante a la madre de la deidad y tente en pie, visiblemente emocionada, entregada al acto de ensalzar a la imagen venerada por los bienes otorgados. Los hondos y conmovedores gorjeos en su voz, los bellos trinos aristados, los quiebros del aire en la garganta impelidos por los agradecidos y píos pulmones. Qué turbación.

La fervorosa solista, en un alarde para mí desconocido de desvergüenza, insolencia y desagradecimiento sin límites, concedía toda gracia y mérito a una estatua, ausente, inmóvil, indiferente a su devoción, por el éxito de un trasplante de corazón de que había sido beneficiaria.

Si el donante fuese persona querida o allegada a mí, o fuese yo mismo el cirujano cuyas manos le devolvieron la salud y la vida, solicitaría inmediatamente que ese corazón que no merece le fuese extirpado sin anestesia, e implantado en un pecho capaz de valorar el sacrificio y dedicación de dos seres humanos cuyo mérito les ha sido arrebatado, como tantas otras veces, por la incultura y la superstición.

Los idólatras deberían ser obligados a ser consecuentes con su actitud, y serles recetados exclusivamente padrenuestros y avemarías. El mundo sería un lugar más limpio.

HILILLOS DE PALESTINA

Me gusta hablar a tontas y a locas, escribir a tontas y a locas, porque me ayuda a ver las cosas más claras. Con su todo su cinismo disfrazado de pachorra, el entonces ministro Rajoi se entretuvo en calificar el petróleo que en cantidades industriales brotaba del barco hundido como “unos simples hilillos de plastilina”, tratándose en realidad de ingentes cantidades de crudo que ocasionaron lo que todo el mundo conoce.

De igual forma, con idéntico cinismo, con la misma pachorra, tratan los obedientes medios de comunicación occidentales la situación que se vive en la llamada Franja de Gaza, es decir, el campo de concentración en que Israel ha convertido toda una nación que tuvo la desdicha de ser elegida vecina de unos belicosos ocupas procedentes del mismísimo infierno. El infierno Nazi. Estos atroces genocidas revestidos de victimismo están, en estos mismos momentos, exterminando un Pueblo. El Otro Pueblo. Un Pueblo elegido como víctima, otro pueblo elegido como verdugo por un dios hecho, como todos los dioses, a la imagen de la miseria y crueldad humanas.

Mientras, Europa come y calla. El viejo y sabio continente da pasos atrás para mirar desde la distancia, para alejar la culpa de la conciencia que no tiene, como un anciano escudado en su experiencia para justificar su estoicismo. La prudencia es garantía de supervivencia y este continente, por algo, es cuna de los más longevos y prósperos imperios de la historia, mientras el mundo se desmorona a su alrededor entre hambrunas y masacres en el abismo del capitalismo y el subdesarrollo.

Hilillos de Palestina, la vida de cientos de miles de seres humanos que agonizan lentamente entre la privación de los bienes y derechos más elementales y la desesperación de la ausencia de horizonte, de futuro.

Entretanto, los judíos-israelíes, como cuando les tocó jugar el papel de mártires, tienen al mundo de su parte. Nos tienen a todos de su parte. Muera el Pueblo Palestino. Pero que sea rápido, al menos.

viernes 14 de marzo de 2008

Y TÚ ¿DE QUÉ VAS?

Seamos objetivos. Seamos realistas. Seamos lógicos. Y también consecuentes, a poder ser. Constituciones, Cumbres, Tratados, Manifiestos, Estrategias, Comisiones, Gabinetes, Consejos, Comités, Conferencias y Congresos con denominaciones tan pomposas como eufemísticas, las más de las veces, y concebidas cara a la galería como herramientas para determinar el enfoque idóneo de un asunto. Hasta aquí la teoría, el marketing. Pero qué hay, en realidad, detrás de cada uno de estos instrumentos y todo cuanto cada uno arrastra tras de sí. Sin ir más lejos y por empezar por el primero… ¿cuál es el grado real de aplicación de, por ejemplo, nuestra propia Constitución? Todos tenemos derecho a un trabajo digno. ¿Todos los españoles tienen un trabajo digno? Todos tenemos derecho a una vivienda digna. ¿Todos los españoles tienen una vivienda digna? Todos somos idénticos ante la Ley ¿Todos los españoles son iguales ante la ley? Es evidente que, en la práctica, no es así. Como también lo es que las Instituciones encargadas de materializar tan básicos principios han renunciado tácitamente a cumplir con su propia finalidad. ¿Alguien recuerda ya el tratado de Maastrick? ¿los acuerdos adoptados entre oropeles, fastos y relumbrones, alguien sabe si fueron materializados siquiera en un 50%? Acuerdos resultantes de la “cumbre” de Kyoto; sin comentarios. La misma existencia y funciones de la ONU; organismo inoperante, en la práctica. Las miles de conferencias y congresos destinados a concienciar sobre el maltrato doméstico justo a quien no ejerce tan criminal actividad. Los sucesivos planes estratégicos para las grandes ciudades, la nuestra entre ellas. ¿Son sus conclusiones tomadas en cuenta y obran los políticos en consecuencia? Y si no lo hacen, ¿por qué no pagan de sus bolsillos las decenas de millones que cuesta redactar cada uno de ellos? ¿alguien puede hacer una somera valoración de lo que vale poner en movimiento a cientos de políticos de todas las administraciones, diplomáticos, jefes de estado y los correspondientes séquitos de cada cuál, ingentes cantidades de dinero y recursos humanos descomunales para garantizar la seguridad de tanto jerifalte para que todo quede finalmente en agua de borrajas? Declaración Universal de Derecho Humanos. Los derechos de cuántos seres humanos están protegidos realmente en el planeta. ¿Un 20, un 30%? ¿y el resto? O bien no son seres humanos, o bien al resto nos importa un pimiento. El despliegue de cinismo que conlleva todo ésto nos haría enrojecer a poco que nos lo planteáramos de una forma serena y objetiva. Y, aún así, los profesionales del Derecho van más allá en sus aspiraciones de parir constantemente topías ilimitadas, y se entretienen en idear una “tercera generación” de derechos humanos, cuando aún está pendiente de hacer extensiva a la mayoría incluso la primera generación de tales derechos. De que las leyes son imprescindibles no creo que quepa la menor duda, pero de que son el arma de doble filo y rasero más peligrosa ideada por el Hombre, creo que tampoco. La ley, todas las leyes, han enviado a la tumba o a la miseria a tantos inocentes como las más cruenta de las guerras abiertas. Y no basta con concluir que el Sistema, aunque imperfecto, funciona. Por que no es cierto. Funciona mediocremente para tres o cuatro décimas partes de la población mundial, pero el resto no es sino víctima de ese mismo Sistema. Y los representantes salidos de las urnas en Occidente siguen fingiendo que luchan, que trabajan, que los generosos emolumentos que entre todos les pagamos sirven para algo. Y aparentan que luchan contra el hambre, contra la guerra, contra el nuevo “enemigo global” que han registrado con el nombre artístico de “cambio climático”, contra la desigualdad social, por la libertad, por ese término comodín y cada día más lejano e indefinido que es “democracia”. Pero la realidad es que ya nadie aspira a cambiar el mundo. Sólo a retocarlo muy superficialmente. La inercia social y política de Occidente en los últimos dos siglos es tal, que ha arrastrado con ella al resto de mundo en un proceso de globalización que está extendiendo inexorablemente nuestros defectos sociales a todos los rincones del planeta. Y el caso es que, mientras nosotros viajamos en un cómodo y amplio carro, la mayor parte de los países o bien avanzan tras de nos atados de las muñecas y arrastrados violentamente por el suelo, o bien los utilizamos como bueyes de tiro.

Los sucesivos esquemas socio-económicos fracasan uno detrás de otro en el transcurso de nuestra historia por la sencilla razón de que son hombres quienes los regentan, quienes los administran.

El mundo iba a ser otro tras la revolución francesa o la soviética, la lenta sustitución del feudalismo, la cínica instalación del Cristianismo y el Islam como anexos imprescindibles para el Estado, o la luz al fondo del túnel de una revolución industrial que transformó a los seres humanos en piezas inhumanas de una cadena de montaje, limitadas sus perspectivas vitales a producir.

Muchos países son rescatados de dictaduras seculares y sus ciudadanos, ilusionados por quienes toman las riendas, confían emocionados en un mañana quimérico que jamás llegará. En la trastienda del sueño americano se hacinan miserablemente millones de seres humanos sin pasado, sin más futuro que una vida de perros hasta su muerte en cualquier estercolero. ¿Hubiesen apoyado los soviéticos de Gorbachov su reforma, de haber sabido qué les esperaba, quién les esperaba tras la reja del paraíso…?

Tal vez vaya siendo hora de asumirnos tal y como somos, desechar definitivamente la estampa romántica del ser humano como distintivo de racionalidad. Dejar caer la máscara y reconocer lo que somos puede adelantar nuestra, de todas formas, previsible desaparición, o crear un efecto tan inesperado como impredecible. Quizá valga la pena arriesgarse, aunque sólo sea por darle algo de emoción trascendental a la existencia.

ABUELA, ESTO ESTÁ DE MUERTE.

Bien mirado, una sociedad humana es un inmenso centro comercial donde todos vendemos y compramos de todo. De hecho, nos pasamos más horas mercadeando que dedicados a cualquier otra actividad. Vendemos trabajo manual, intelectual o mixto a cambio de vales oficiales con los que adquiriremos, compraremos, el trabajo manual o intelectual de otros (denominados "servicios", que son aquellas actividades que no sabemos o no queremos desempeñar por nosotros mismos), así como utensilios de toda índole, imprescindibles los menos, accesorios los más. Los técnicos llaman a este tinglado de dimensiones planetarias "sociedad de consumo". Los políticos, "estado del bienestar". Ambos, términos bien reputados. Pero ésto no va de consumismo atroz, ni capitalismo salvaje, ni de manso marxismo. La cosa es mucho más simple. Va de muerte.

En pocos días, haremos nuestras maletas y nos pondremos de acuerdo para subir a nuestros cientos de caballos turbo diésel y disponernos a empotrarnos unos contra otros a una velocidad media de 120 km/h, intentando denodadamente alcanzar el lugar donde consumir el servicio de ocio que hemos adquirido por una copla en Viajes Matón. Muchos quedaremos hechos una pena, más muertos que vivos, o sin el vivos, directamente. De ahora hasta entonces el Gobierno ya habrá desatado la campaña humanitaria de costumbre, con el capítulo de concienciación ciudadana a la cabeza, seguido de las medidas coercitivas poniendo al benemérito ejército en pie de guerra, apuntándonos con sus lápices y libretas, avergonzándonos bajo su mirada con visera verde, entre indiferente e inquisitorial, midiéndonos con sus radares. Apadrine un conductor.

Y en este punto es donde me asalta la duda y la certeza. La certeza está clara: dennos un motivo, y nos mataremos unos a otros sin rechistar. La duda me viene de arriba, como casi todas. El papel que juega el Estado en esta pescadilla con la cola atragantada.

Si en diez mil años no hemos conseguido aunar criterios y concienciarnos respecto a tres o cuatro principios sociales básicos, ¿porqué diablos derrama el Estado saliva y dineros en una causa históricamente perdida?

Veamos. Por cuatro perras, nos hacemos con un aparato que nos mide láser va, láser viene, toda una pared y nos coloca un cuadro, alineado en perfecta geometría con la cornisa del edificio de enfrente. O un aspirador que se ubica él solito en el piso, va y viene sin complejos, sin rozar ni la pata de una silla. Un toldo que se sube a la puesta de sol. Un climatizador que sabe cuándo nos tiritamos y cuándo nos abandona el desodorante. Un perrito mecánico adquirido en los chinos, que camina hasta el filo de la mesa y, en lugar de darse de morros contra el suelo, se para en seco y nos deja con las ganas. Montacargas sin piloto que te hacen una mudanza de seis toneladas sin pestañear, viendo mejor que usted o yo. Teléfonos que se envían entre sí videos guarros a través del éter. Y ya le digo, dispositivos mágicos que valen una miseria.

Que la idea de combinar estos mecanismos con los automóviles está aún inédita, pues oiga, no es ni posible, ni imposible, es sencillamente mentira.

Supongamos por un momento que un vehículo está capacitado para ver las líneas de la carretera e imposibilitado para pisarla. Que se detiene al observar que la cercanía de un obstáculo en su trayectoria está a punto de superar la distancia mínima de frenada, por 3 euros cada señal se tráfico puede incorporar un dispositivo bluetooth que obligue al vehículo que se acerca a limitar la velocidad a lo estipulado en dicha señal. En definitiva, accidente mortal evitado. De esta forma tan simple, una vez equipados por ley todos los vehículos con un costo no superior a 600 euros y menos si se incorpora de fábrica, los accidentes de circulación pasarían a los anales de la historia. 200 euros más de lo que el gobierno piensa regalar per cápita.

Ahora bien, la lista de sectores económicos a resentir sería larga, demasiado larga quizá para que ningún gobierno esté dispuesto a asumir los costes sociales. Miles de talleres mecánicos o de chapa y pintura de brazos cruzados, Aseguradoras obligadas a reducir sus tarifas a importes simbólicos, chatarrerías realquilando el espacio sobrante de sus solares, abogados y peritos al paro, ortopedias, descenso considerable en la venta de vehículos nuevos que sustituyan a los siniestrados, descenso drástico en los cuantiosos ingresos estatales en concepto de sanciones de tráfico, y un largo etcétera de sectores económicos que dependen directamente de los accidentes de carretera.

Así pues, mientras el gobierno se limita a reclamar de los conductores un sentido de la responsabilidad inexistente, la solución evidente e imprescindible es obviada por una sociedad que se alimenta, en parte, del hecho atroz de la muerte.

martes 11 de marzo de 2008

La primera, en la frente...

Iniciar un blog no es tan fácil como en un principio había imaginado. Leyendo, observando, estudiando los blogs de mis admirados contertulios de Lacallejadelasflores, me atrevo ahora a iniciar uno propio, donde, como todos, volcar reflexiones, inquietudes y, sobre todo, la esperanza de que esta ventana al mundo conocido impela aquéllo de mí que está dormido, ése Mr. Hyde que ronca en todos y cada uno de nosotros y que a mis taitantos me apetece más que nunca despertar.

Me repito que no va a ser tarea simple, que cuento con mi inflexible pereza innata, que la madeja está ahí pero que es necesario encontrar el hilo, y dedos finos y hábiles para aprehenderlo y tirar de él. Que se ha de enredar no una, muchas veces, y hará falta tiempo y paciencia para desenredar, aclarar y continuar. Pero esta es una aventura a la que he dado muchas vueltas empezar, y no pienso echarme atrás.

Un lugar, un espacio propio pero que al mismo tiempo pertenezca a todo aquél que desee intervenirlo, compartirlo. Un sueño. Una pequeña e intima... Utopía.